Por Armando Saavedra Magaña
*EN POSIBLE COALICIÓN, PAN GANA VENTAJA SOBRE UN PRI DIVIDIDO
*MISCELÁNEA POLÍTICA
La política michoacana se encuentra en un momento de definiciones. El planteamiento de una coalición entre Acción Nacional y el Revolucionario Institucional no es un mero ejercicio aritmético: es un intento de sobrevivir en un escenario donde Morena domina la conversación pública y la intención de voto.
La pregunta central es cuánto vale cada partido en la mesa de negociación y cómo deben conducirse para que la alianza no sea un pacto de papel, sino una estrategia con posibilidades reales de competir. Los números son fríos y contundentes. Morena ronda el 35 % de la intención de voto estatal. El PAN se ubica en torno al 17 %, mientras que el PRI apenas alcanza el 10 %. Separados, ambos partidos son minoría; juntos, suman cerca del 27 %. Ese salto de diez puntos porcentuales es el verdadero valor agregado de la coalición: sin ella, ninguno de los dos puede aspirar a disputar la gubernatura; con ella, al menos se colocan en rango competitivo.
El financiamiento público estatal aprobado por el Instituto Electoral de Michoacán para 2026 ofrece pistas adicionales. Morena recibió 83.8 millones de pesos; el PAN, 48.8 millones; el PRI, 38.7 millones. La suma PAN–PRI rebasa los 87.6 millones, ligeramente por encima de Morena. En términos de recursos, la coalición no estaría en desventaja. El dinero no gana elecciones por sí mismo, pero sí permite sostener estructuras, campañas y movilización. Aquí, el argumento de “juntos somos más fuertes” se traduce en cifras concretas.
El análisis territorial es aún más revelador. De los 113 municipios, en aproximadamente 35 la suma PAN+PRI supera a Morena. En otros 50, Morena mantiene ventaja clara, y en el resto la competencia es cerrada. Por distritos, la coalición logra superar a Morena en siete de los 24, mientras que en diez Morena domina con más del 50 %. El mapa muestra fortalezas y debilidades: Morelia, Zamora, La Piedad y Zitácuaro son plazas donde la alianza puede ser competitiva; Uruapan, Lázaro Cárdenas y Apatzingán siguen siendo bastiones morenistas.
En este contexto, la propuesta del PRI cobra sentido político. El tricolor plantea que hay dos candidaturas principales: la gubernatura y la presidencia municipal de Morelia. Si el PAN quiere llevar la candidatura a gobernador, debe ceder la alcaldía de la capital; si el PRI aspira a la gubernatura, entonces el PAN se quedaría con Morelia. Es un esquema de equilibrio: cada partido asegura una candidatura de alto impacto y evita quedar relegado. El PRI, consciente de su menor fuerza estatal, busca compensar con una plaza simbólica y estratégica como la capital.
El PAN, con mayor intención de voto en el estado, tiene más argumentos para reclamar la gubernatura. Sin embargo, el PAN ha planteado otra fórmula: quedarse con la gubernatura y con Morelia, y compensar al PRI con candidaturas en los 112 municipios restantes. La propuesta parece generosa en términos de cantidad, pero carece de valor político equivalente. Ninguna suma de municipios medianos o pequeños compensa el peso simbólico y estratégico de Morelia. La capital concentra recursos, visibilidad y narrativa política; es el epicentro de la disputa. Para el PRI, aceptar perder Morelia y la gubernatura a cambio de municipios secundarios sería visto como una derrota estratégica. El PAN puede entregar decenas de alcaldías, pero ninguna tiene el mismo impacto que la capital.
A este dilema se suma un factor que no puede ignorarse: la división interna del PRI. La dirigencia estatal se encuentra aislada de buena parte de la militancia, y existe una facción importante de priistas que no comulgan con esa dirigencia. Estos grupos se han asociado para participar como priistas opositores de su propia cúpula, respaldando al candidato del PAN, ALFONSO MARTÍNEZ ALCÁZAR. Este fenómeno le otorga al PAN una ventaja adicional en la negociación, pues no sólo cuenta con más votos y recursos, sino también con una parte del priismo que se ha alineado a su proyecto. En la práctica, el PAN negocia con un PRI debilitado y fracturado, lo que reduce la capacidad del tricolor de exigir posiciones estratégicas como Morelia o la gubernatura. La encuesta de Enkoll sobre Morelia confirma esta tendencia.
En intención de voto efectiva, Morena alcanza 37 %, el PAN 27 % y el PRI apenas 11 %. En percepción de triunfo, 60 % cree que Morena ganará, 21 % menciona al PAN y sólo 8 % al PRI. En careo de candidatos, LUIS NAVARRO de Morena obtiene 33 %, GUILLERMO VALENCIA del PRI 23 %, BRISSA ARROYO independiente 20 % y DAVID CORTÉS del PAN 13 %. Los datos muestran que el PAN tiene mejor posicionamiento en percepción de triunfo y que el PRI depende de figuras específicas para ser competitivo. La coalición PAN–PRI, sumando 38 %, puede superar a Morena en Morelia, pero sólo si acuerdan un reparto que evite fracturas. El argumento del PAN de quedarse con la gubernatura y Morelia se fortalece con estos datos, pues la encuesta legitima su mayor competitividad. El PRI, para no quedar relegado, tendría que negociar municipios estratégicos y posiciones legislativas, más que insistir en la capital.
La situación se complica aún más con la llegada de MARÍA DEL REFUGIO “CUQUIS” CAMARENA JÁUREGUI como nueva delegada general del Comité Ejecutivo Nacional del PRI en Michoacán. Presentada a inicios de junio, ha pasado más de un mes sin que tenga contacto con los liderazgos de la disidencia priista en el estado, aquellos que se mantienen alejados de su partido por las prepotencias y la irregular elección del dirigente estatal GUILLERMO VALENCIA REYES, alias “MEMO CAHUAMAS”. Pocos saben qué trabajo está realizando la delegada, pero lo cierto es que, por lo pronto, no ha asumido la tarea de reunificar al priismo michoacano. Su silencio y falta de acercamiento refuerzan la percepción de un PRI fracturado, sin puente entre la dirigencia oficial y la militancia inconforme. En este vacío, el PAN gana terreno, pues la falta de reunificación interna del tricolor debilita aún más su capacidad de negociación.
Los escenarios probables son tres. El primero, conservador, donde PAN y PRI reparten candidaturas proporcionalmente a su peso histórico: PAN con la gubernatura y mayoría de distritos urbanos, PRI con municipios rurales y posiciones legislativas. El segundo, proporcional, donde se reconoce el índice ponderado: PAN con 60 % de candidaturas, PRI con 40 %, incluyendo Morelia como compensación simbólica. El tercero, maximalista, donde el PAN endurece su postura y reclama tanto la gubernatura como Morelia, ofreciendo al PRI candidaturas en los 112 municipios restantes y espacios legislativos, confiando en que la fractura interna del tricolor le impide romper la alianza. Cada escenario tiene riesgos: el conservador puede ser insuficiente para motivar al PRI, el proporcional exige disciplina y reconocimiento mutuo, el maximalista puede fracturar la coalición pero también consolidar al PAN como fuerza dominante.
En conclusión, la coalición PAN–PRI en Michoacán significa la posibilidad de disputar el poder a Morena en un terreno donde, por separado, serían derrotados. Cada partido vale lo que sus votos, sus recursos y su presencia territorial le permiten, pero juntos alcanzan un nivel de competitividad que justifica la alianza. La recomendación es clara: repartir las candidaturas principales como propone el PRI sería lo más equilibrado, pero la división interna del tricolor, la falta de reunificación impulsada por su nueva delegada y el respaldo de facciones priistas al PAN le dan ventaja a Acción Nacional para endurecer su postura.
La compensación en municipios menores no sustituye el valor de Morelia ni de la gubernatura; reconocerlo es el primer paso para que la alianza prospere. El desenlace dependerá de si el PRI logra recomponer su unidad o si el PAN capitaliza la fractura para imponer condiciones. En cualquiera de los escenarios, la coalición es indispensable, pero su éxito dependerá de la capacidad de ambos partidos de reconocer sus debilidades y construir sobre sus fortalezas.
MISCELÁNEA POLÍTICA
***La edil de Uruapan GRECIA QUIRÓZ presume sus recorridos nocturnos como si fueran hazaña de seguridad, pero en realidad su presencia no aporta nada y sí expone un riesgo innecesario, custodiada por un ejército de sesenta agentes que la convierten más en espectáculo que en estrategia; la pregunta es si busca convertirse en mártir o simplemente en protagonista de un guion mal escrito, porque mientras CARLOS MANZO dejó huella en la memoria de quienes lo acompañaron en esas jornadas, hoy la edil parece más interesada en exhibirse que en resolver los problemas de inseguridad, y alguien debería recordarle que la seguridad no se construye con selfies nocturnas ni con escoltas desvelados, sino con políticas serias y resultados palpables.
*** El Instituto Electoral de Michoacán vive horas de tensión con la presidenta provisional SELENE LIZBETH GONZÁLEZ MEDINA acusada de cerrazón y autoritarismo, lo que ha llevado a representantes de partidos como ALEJANDRO BRIVIESCA GIL del PRI y RIGOBERTO MÁRQUEZ VERDUZCO de Morena a valorar no acudir a las reuniones convocadas, pues consideran que se les trata como escenografía y que ni siquiera se escuchan las opiniones de consejeros como CAROL BERENICE ARELLANO RANGEL; la inconformidad se agrava por despidos de personal y designaciones de tabasqueños en áreas administrativas, mientras el INE ya ejerció su facultad de atracción resolviendo temas que correspondían al IEM, lo que confirma que el árbitro electoral local está desmantelado y sin rumbo a semanas de iniciar el proceso electoral, con partidos que se preguntan si vale la pena sentarse a dialogar con una presidencia provisional que parece más interesada en imponer que en construir acuerdos.
*** El equipo de GLADYZ BUTANDA dejó un entuerto en Zitácuaro al autorizar a comerciantes entregar mercancía a asistentes con la promesa de pago posterior y varios se quedaron sin cobrar, otros recibieron montos incompletos y algunos denunciaron que incluso hubo quienes tomaron más productos de los acordados; lo que pudo ser un acto de apoyo comunitario terminó retratando a la aspirante como abusiva, aunque en esta columna estamos convencidos de que se trató de un descuido de su equipo organizador y que con un diálogo directo con los comerciantes afectados se puede resolver el problema, porque de lo contrario el episodio se convierte en un lastre político que mina la credibilidad de su proyecto.
*** CARLOS TORRES PIÑA acumula ya tres denuncias en el proceso interno de Morena en Michoacán, la más reciente bajo el folio 001951 por supuestas violaciones estatutarias y propaganda indebida con bardas y lonas que rezan “En la encuesta Torres Piña es la respuesta”, lo que según el expediente vulnera la equidad y la austeridad partidista; sin embargo, su equipo rechaza las acusaciones y las atribuye a una estrategia de guerra sucia, pues resulta demasiado fácil pintar una barda con el nombre del adversario, fotografiarla y borrarla para luego usarla como prueba, y aunque se difundió en al menos una docena de medios que la queja fue “admitida”, en realidad sólo se recibió y no se ha dado la admisión procesal formal, lo que confirma que TORRES PIÑA preocupa a sus rivales y que el fuego cruzado interno de Morena se intensifica conforme se acerca la definición de la Coordinación Estatal de los Comités de Defensa de la 4T y la Soberanía Nacional.
























