C.P. Manuel Montes y Arroyo
Escribo este artículo porque muchos ciudadanos solemos olvidar que nuestra vida diaria se desarrolla en el municipio y no lo apoyamos como se debe.
Son los municipios quienes nos proporcionan los servicios que más requerimos constantemente: agua, alumbrado, recolección de basura, mercados, seguridad local. Sin embargo, su relevancia no se refleja en los recursos que reciben. Por ello, parte del objetivo de este texto es hacer un llamado a los funcionarios fiscales federales y estatales para que estudien la manera de fortalecer las finanzas municipales, ya sea mediante ingresos propios o a través de transferencias más justas y suficientes. Al mismo tiempo, los ciudadanos debemos apoyar y cuidar a nuestros municipios, porque son la base de nuestra convivencia y el primer nivel de gobierno que nos atiende día a día.
En este sentido, conviene recordar que el municipio es la sociedad política primordial, el primer escaño de nuestra democracia, la expresión institucional del Estado mexicano más inmediata a la población. Es la forma de asociación política de las pequeñas, medianas y en ocasiones grandes comunidades de la Nación que se gobiernan a sí mismas a través de los Ayuntamientos, cuyos integrantes conocen y atienden la solución de los asuntos que más directamente les atañen. En la vida municipal, más que en cualquier otro ámbito, se presentan los problemas cotidianos de la comunidad y es donde surgen fenómenos continuos que afectan la convivencia de la población. En ese espacio institucional se da el trato más frecuente del habitante con sus autoridades y se crea el clima social en el que interactúa la sociedad con sus órganos públicos.
Todo lo anterior encuentra su fundamento en el Artículo 115 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece que “el municipio es la base de la división territorial y de la organización política y administrativa de los estados es decir, el municipio es la base o célula soberana de la división territorial y de la organización política y administrativa de los estados miembros de la Federación. A localidad que es sede de su gobierno se le llama cabecera municipal.
El municipio es la sociedad política primordial, el primer escaño de nuestra democracia, la expresión institucional del Estado mexicano más inmediata a la población. Es la forma de asociación política de las pequeñas, medianas y en ocasiones, grandes comunidades de la Nación que se gobiernan a sí mismas a través de los Ayuntamientos, cuyos integrantes conocen y atienden a la solución de los asuntos que las más de las veces les atañen más cercana y directamente, es por ello que pueden resolverlos en la forma más adecuada. En la vida municipal, más que en cualquier otro ámbito, se dan los problemas de la vida cotidiana de la comunidad y es donde surgen la infinidad de fenómenos pequeños o grandes, pero continuos, que afectan más próximamente la convivencia de la población. En ese espacio institucional y de gobierno se da el trato más frecuente del habitante con sus autoridades y se crea el clima o ambiente social en el que interactúa la sociedad y sus órganos públicos.
En la actualidad, México cuenta con 2,478 municipios y demarcaciones territoriales, que constituyen la base de la organización política y administrativa de los estados. Esta cifra muestra la enorme diversidad territorial del país: desde entidades con pocos municipios, como Baja California Sur con apenas cinco, hasta Oaxaca, que concentra más de quinientos. Cada municipio, sin importar su tamaño, representa la autoridad más cercana a la población y es responsable de atender las necesidades inmediatas de su comunidad.
El municipio se integra por tres componentes esenciales: territorio, habitantes y gobierno. Este último se deposita en el Ayuntamiento o Cabildo, un órgano colegiado, deliberante y de elección popular conformado por un Presidente Municipal, síndicos y regidores.
Como institución de derecho público, posee personalidad jurídica propia y plena libertad para administrar sus bienes, una autonomía que se refleja en su hacienda pública, la cual representa el motor financiero indispensable para responder a las necesidades de la ciudadanía.
Por ser importantes las funciones y servicios de los municipios para nosotros los ciudadanos y que son básicos para la vida diaria a continuación les presento una relación, y no creo sea necesario explicarlos, pero al señalarlos verán el motivo por lo que el presente tiene como finalidad indicar que es necesario que los funcionarios de la administración pública promuevan se incrementen sus ingresos, siendo los servicios siguientes:
a) Agua potable, drenaje, alcantarillado, tratamiento y disposición de sus aguas residuales.
b) Alumbrado público.
c) Limpia, recolección, traslado, tratamiento y disposición final de residuos.
d) Mercados y centrales de abasto.
e) Panteones.
f) Rastro.
g) Calles, parques y jardines y su equipamiento.
h) Seguridad pública, en los términos de la Constitución.
i) Las demás funciones que las legislaturas locales determinen según las condiciones territoriales y socio-económicas de los municipios, así como su capacidad administrativa y financiera.
Para llevar a cabo sus funciones Actualmente, los municipios mexicanos cuentan con dos tipos de ingresos:
Ingresos propios es decir, aquellos que pueden recaudar directamente.
Entre ellos destacan el impuesto predial, las contribuciones por servicios de agua potable y alcantarillado, los derechos por licencias de funcionamiento y construcción, las multas administrativas y, en menor medida, el cobro de aprovechamientos por uso de bienes municipales como mercados o panteones. Sin embargo, la recaudación de estos ingresos es muy baja en la mayoría de los municipios del país: el predial, que debería ser la principal fuente, apenas aporta un porcentaje mínimo del total de recursos municipales. Esta debilidad financiera obliga a los ayuntamientos a depender casi por completo de las participaciones y aportaciones que les transfiere la Federación, lo que limita su autonomía y su capacidad para garantizar servicios públicos de calidad.
Ingresos derivados de transferencias, provenientes principalmente de la Federación y, en menor medida, de los gobiernos estatales. Estas transferencias se integran por participaciones federales —recursos de libre disposición— y aportaciones federales, que son recursos etiquetados para fines específicos como educación, salud, infraestructura social y seguridad pública.
Al analizar los importes de los dos tipos de ingresos se observa que los ingresos propios representan una proporción reducida de sus recursos totales. Esta situación nos hace ver que se tiene una fuerte dependencia financiera respecto de las transferencias federales y estatales, lo que limita la autonomía municipal y reduce su capacidad para atender de manera eficiente las necesidades de la población y planificar proyectos de desarrollo a largo plazo.
Por la importancia de los servicios es la razón por lo que debe motivarse que fortalezcan las finanzas municipales ya que no es un asunto técnico, sino una necesidad social: sin ingresos suficientes, el municipio no puede cumplir con su papel de primer nivel de gobierno ni responder a las demandas de sus habitantes.
La autonomía municipal no puede sostenerse sin una hacienda pública sólida. Hoy en día, los ingresos propios de los municipios —como el impuesto predial, los derechos por servicios de agua y alcantarillado, las licencias de construcción y funcionamiento, las multas administrativas y los aprovechamientos por mercados y panteones— resultan insuficientes debido a la baja recaudación y a la falta de actualización de sus bases gravables. Para fortalecerlos, es indispensable modernizar los catastros, mejorar la eficiencia en el cobro y fomentar la cultura contributiva entre los ciudadanos.
Al mismo tiempo, los municipios requieren mayores transferencias federales y estatales. Las participaciones deben distribuirse con criterios más equitativos que reconozcan las necesidades reales de cada localidad, mientras que las aportaciones deben incrementarse para garantizar servicios básicos como seguridad, infraestructura social y agua potable. Sin estos recursos adicionales, los ayuntamientos seguirán enfrentando limitaciones que afectan directamente la calidad de vida de la población.
Es importante señalar que a pesar de la autonomía constitucional que poseen los municipios, su operatividad real está profundamente ligada a los órdenes de gobierno federal y estatal. En primer lugar, el gobierno federal ejerce una influencia decisiva a través de la recaudación y distribución de los principales recursos financieros (participaciones y aportaciones), de los cuales depende la gran mayoría de las haciendas locales para subsistir. En segundo lugar, el gobierno estatal actúa como un puente de coordinación política y de infraestructura, coadyuvando en tareas complejas que rebasan la capacidad municipal, como la seguridad pública a gran escala y la gestión ambiental. Así, la autonomía municipal no debe entenderse como aislamiento, sino como un eslabón dentro de un engranaje de coordinación intergubernamental donde las directrices federales y el respaldo estatal dictan, en última instancia, el alcance de las políticas públicas locales.
Es importante señalar que existen múltiples dimensiones clave —como la política social y la gestión administrativa integral— que los servidores públicos de los tres órdenes de gobierno conocen o deben dominar con precisión. Sin embargo, con el fin de delimitar el alcance de este trabajo, el presente artículo tiene como objeto central analizar exclusivamente la situación financiera de los municipios.
En primer lugar, dado que la mayor parte de los ingresos municipales proviene de las transferencias federales, se hace un llamado a los miembros de la Comisión Permanente de Funcionarios Fiscales para que analicen a fondo las haciendas locales. Con base en dichos diagnósticos, se exhorta a promover ante el Gobierno Federal un incremento de recursos que, en la medida de lo posible y considerando la viabilidad económica del país, fortalezca el desarrollo municipal.
Por otra parte, los municipios, al conocer de primera mano sus necesidades, deben estudiar la forma de generar mayores ingresos propios, siempre tomando en cuenta la realidad de sus habitantes. Al mismo tiempo, resulta indispensable que administren con mayor eficiencia los recursos financieros de que disponen.
Finalmente, es fundamental estimular a los ciudadanos a cumplir con sus obligaciones fiscales municipales, estatales y federales, pues sólo con el cumplimiento de estas responsabilidades se garantiza que los recursos públicos financien las funciones esenciales que sostienen nuestra vida diaria.
Este artículo se elaboro con base a un Curso de Inducción a la Administración Municipal que elaboré y dí hace años, a la consulta de diversas fuentes disponibles en internet y materiales de divulgación ciudadana y a preguntas y con las preguntas que hice al sistema de inteligencia artificial y a sus respuestas.
























