C.P. Manuel Montes y Arroyo
En México, uno de los problemas económicos y sociales más profundos es la informalidad laboral, fenómeno que afecta la economía nacional, debilita a las empresas formales y perjudica directamente a millones de personas que trabajan cada día fuera del sistema legal y de seguridad social. Se trata de comerciantes, prestadores de servicios y pequeños negocios que operan sin registros fiscales ni acceso a prestaciones básicas.
Aunque para muchas familias esta situación representa una forma de subsistencia ante la falta de oportunidades, sus consecuencias son graves: limita derechos laborales, amplía la desigualdad y reduce la capacidad del Estado para sostener instituciones fundamentales como el IMSS, los servicios públicos de salud, la educación y diversos programas sociales financiados con recursos públicos.
Más adelante analizaremos cómo este fenómeno termina afectando no solo a los trabajadores y sus familias, sino también al Gobierno y, en consecuencia, a toda la sociedad.
Los trabajadores informales y sus familias son los más afectados por este fenómeno. Al carecer de seguridad social, viven sin acceso a pensión ni a servicios médicos, lo que los coloca en una situación constante de incertidumbre. Sus ingresos suelen ser inestables y dependen de la venta diaria o de la prestación de servicios sin respaldo legal. Esto significa que, ante una enfermedad, un accidente o la vejez, no cuentan con protección ni apoyo institucional. La informalidad, lejos de ser una solución, perpetúa la precariedad y limita las oportunidades de desarrollo de las nuevas generaciones dentro del hogar.
En virtud que en cierta forma indique lo que afecta la informalidad, ahora señalare algunos datos que considero importantes conozcamos, para conocerlos me di a la tarea de estudiar información publicada por organismos especializados como el CONACYT, así como diversos análisis y consultas realizadas mediante herramientas de inteligencia artificial, con el propósito exponerlos de manera objetiva y que a continuación los expongo.
En el país, actualmente laboran en la formalidad cerca de 26.5 millones de personas, lo que equivale al 44.6% de la población ocupada. El resto, alrededor de 33 millones, trabaja en la informalidad, reflejando que más de la mitad de los trabajadores carece de seguridad social y prestaciones
Con base a lo anterior vemos que informalidad laboral en México es aproximadamente de 32 a 33 millones de personas, cabe mencionar que es una estimación bastante confiable basada en el ENOE el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), por cierto el numero de hombres en la informalidad es alrededor de 18 a 19 millones y el numero de mujeres es alrededor de 14 a 15 millones.
Considere necesario indicar el número de mujeres porque las mujeres son las más afectadas por la informalidad laboral en México porque enfrentan condiciones estructurales de desigualdad: ellas cargan con dobles jornadas de trabajo doméstico y cuidados, y uno de esos aspectos importantes es que asumen la tarea de la crianza de los hijos, lo que limita su tiempo disponible para jornadas formales rígidas.
También es importante indicar que en el país actualmente alrededor de 9 millones de jóvenes de entre 15 y 29 años trabajan en la informalidad y esto significa que no tienen seguridad social ni derechos laborales básicos.
El Gobierno Federal, así como los estatales y municipales, se ven afectados porque la falta de formalidad laboral reduce los ingresos tributarios. Al no contar con recursos financieros suficientes, se limita la capacidad de prestar servicios públicos y, en muchos casos, se recurre al endeudamiento. Es importante señalar que la informalidad no es la única causa de la disminución de ingresos: también influyen la deficiente administración y la corrupción, tanto de algunos contribuyentes como de algunos servidores públicos. Sin embargo, la informalidad laboral representa uno de los factores que más impacta en la fragilidad financiera de los gobiernos.
La informalidad laboral tiene múltiples causas. Una de ellas es el rezago educativo que limita las oportunidades de millones de mexicanos para acceder a empleos formales. También influyen factores culturales y sociales: algunas personas que han vivido siempre en la informalidad buscan formas de obtener ingresos sin contribuir al sistema fiscal.
Algunos analistas consideran que diversos gobiernos no han generado suficientes incentivos para impulsar la formalización laboral y que, en ocasiones, ciertas políticas públicas han favorecido relaciones de dependencia económica en determinados sectores sociales.
A ello se suman la complejidad de algunos trámites fiscales y administrativos, la insuficiencia de incentivos para la formalización y, en ciertos casos, la falta de políticas públicas eficaces para incorporar a más trabajadores y pequeños negocios al sector formal. Asimismo, las presiones económicas y laborales dentro de distintos sectores productivos pueden dificultar aún más la creación de empleos formales sostenibles.
En conjunto, estos elementos muestran que la informalidad no es un fenómeno aislado, sino el resultado de educación insuficiente, prácticas sociales arraigadas y decisiones económicas y políticas que durante décadas han permitido que persista y se expanda.
En virtud de que la informalidad en México no es un fenómeno reciente: especialistas señalan que existe desde hace más de un siglo, aunque se intensificó tras la crisis económica de 1982, cuando el empleo formal disminuyó de manera significativa. Desde entonces, distintos gobiernos han intentado reducirla, pero los resultados han sido limitados y en ocasiones la informalidad incluso ha crecido. Como ciudadano, sin pretender tener la visión técnica de los especialistas, considero importante señalar algunas acciones que podrían contribuir a la formalización. Confío en que los gobiernos actuales y futuros adopten medidas firmes, pues avanzar hacia la formalidad significará una economía más sólida y beneficios tangibles para todos los mexicanos.
Para avanzar hacia la formalidad es indispensable reducir la burocracia y ofrecer incentivos claros. Los trámites de inscripción de negocios y registro de trabajadores deben ser rápidos, digitales y accesibles, evitando costos y tiempos excesivos. Al mismo tiempo, el gobierno debe mostrar que ser formal conviene: otorgar créditos preferenciales, apoyos iniciales en cuotas de seguridad social y capacitación básica para emprendedores. Finalmente, la supervisión debe ser orientativa y transparente, evitando la corrupción y dando confianza a los pequeños negocios.
Hasta aquí he señalado los efectos y causas de la informalidad, así como algunas acciones iniciales que podrían impulsar la formalización. Sin embargo, este tema requiere un análisis más profundo. Por ello, en un próximo artículo abordaré de manera específica cada acción necesaria para avanzar hacia la formalidad. De no aplicarse medidas concretas, México seguirá enfrentando graves problemas económicos y millones de trabajadores informales continuarán sin acceso a servicios médicos ni la posibilidad de obtener una pensión digna.
Para la elaboración de este artículo se utilizaron herramientas de inteligencia artificial, Asimismo, se consultaron fuentes electrónicas relativas a educación, número de personas en la informalidad e información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI)
























