SIN MAQUILLAJE POR ETELBERTO CRUZ LOEZA.

Nacionalmente, el partido de la Revolución Democrática está dentro de un huracán que puede hundir la nave – y en el estado se cerca al umbral de una tormenta perfecta: En el nivel nacional, es doble, porque tiene encima una fecha  y hecho fatales: renovar su dirigencia nacional  y la licencia de Andrés Manuel López Obrador.

Sobre el primer asunto, debe recordarse que el actual presidente, Jesús Ortega fue “impuesto” por fallo, por determinación, del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación; en otras palabras, vino de arriba y existe la presunción de que hubo línea superior para que el fiel de la balanza lo señalara, después de una elección reñidísima, en donde dejaron un cochinero – así lo autocalificaron ellos mismos y así entró con calzador; su tiempo se le terminó, pero se dio una negociación superior entre las tribus y se pospuso su relevo para estos días de marzo – los Idus -.  En este momento Las Tribus están en franca lucha por la dirigencia; es tal la división que ya Cuauhtémoc Cárdenas expresó “que al PRD ni un milagro lo uniría”. Algunas personas milenaristas, expresaron la conveniencia de que el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas regresara a la presidencia, pero él declinó; alguien más, afirmó que su cachorro, Lázaro Cárdenas Batel podría unirlo, pero el ex gobernador michoacano, no aceptó y se retiró. Así que en el PRD no hay candidatos ni suspirantes, por el momento y todo parece indicar que la tormenta será intensa, desgastante y que hasta podría encallar al barco: se habla de refundación, pero de qué y con quiénes, porque está el otro asunto, Andrés Manuel.

 Andrés Manuel está fresco como una lechuga y fuera del juego de esas pasiones y tentaciones: Está fuera del PRD con licencia y, además, rechazó ser aspirante a su dirigencia nacional.

Lo más grave para el PRD nacional es que se rumorea que el amasiato entre Los Chuchos y el PAN  está y sigue porque su designación fue dedazo del supremo elector y eso lo saben los fundamentalistas, los puros y no lo perdonan y como complemento, con quién refundarían al OPRD si el personaje político con mayor capacidad de convocatoria en este momento solicita permiso hasta que se vayan, hasta que termine ese amasiato, así que el conflicto sigue para largo y aun más porque no desean realizar un ejercicio democrático de elección libre y directa porque prácticamente se matarían por la dirigencia, pro sus beneficios y regalías, así que es un asunto muy difícil de resolver y así seguirá por lo menos hasta la definición de la elección en el estado de México, en donde se empecían Los Chuchos a alianzarse con Acción Nacional, aunque pierdan al partido.

En nuestro estado ya está el escenario,  pero los aspirantes están por entrar a una ensalada, a una revoltura que los puede llevar a una división muy seria, porque existen dos posiciones: ir a un ejercicio democrático – como el nombre del partido lo dice – o trabajar para tener un solo candidato, de unidad, de acuerdo.

¿Qué resultará? Nadie lo sabe, pero lo que sí se sabe es que Andrés Manuel es un factor que los desangró tanto, pero tanto, que no hay sangre que lo sustituya.