SIN MAQUILLAJE POR ETELBERTO CRUZ LOEZA.

En el país, se está haciendo una tormenta en un dedal: Los Estados Unidos realizaron – uno de muchos, pero de este sí se enteraron las instituciones de inteligencia y de las Fuerzas Armadas, así como las políticas y la administración central del país – un operativo, llamado eufemísticamente por  ellos RÁPIDO Y FURIOSO, consistente en dejar pasar un gran cargamento de armas de grueso calibre, municiones y equipo  cuyo presumible destino eran las organizaciones delictivas que se dedicaban al tráfico de armas, al trasiego de armas de fuego; la justificación que dio el departamento de Estado norteamericano fue que se hizo y se hicieron los anteriores – desde 2008 -    contando con agentes encubiertos e infiltrados, con la finalidad de conocer las rutas, células y jefes de esas operaciones de contrabando de armas de fuego.

Todas las autoridades mexicanas pusieron el grito en el cielo: ¿Cómo era posible que las autoridades e instituciones de inteligencia nacionales y las fuerzas armadas no tuvieran conocimiento?  ¿Cómo fue posible que los Estados Unidos hicieran estos operativos sin informar, consultar, avisar o decirle al vecino?

La respuesta es muy fácil: Les importa un bledo hacerlo. Para ellos, los norteamericanos y su gobierno, la venta de armas es un tesoro, el contrabando de armas es una fuente inagotable de divisas y mientras más se ataque al contrabandista más sube el precio de los narcóticos.

Mas existe otra situación más: Hace unos 30 años, Jhon – o John – Dimitri Negroponte con agentes de la CIA organizaron y realizaron  la operación IRAN-CONTRAS, que consistía en cambiar en contrabandear narcóticos del sudeste asiático, se vendía bajo la protección de la CIA y se compraban armas para la insurgencia y también operaba al revés; compraban y contrabandeaban narcóticos de Sudamérica para venderlos y comprar armas y entregárselos a los insurgentes y/o contrainsurgentes  de la región centro árabe; ahí estuvo Oliver North y demás socios.

Aquí en el país están haciendo algo parecido con el sobado pretexto de que en nuestro país está creciendo exponencialmente la producción, comercialización y tráfico de narcóticos y que el Estado es incapaz para detenerlo, de combatirlo.

Se difunde la información que ni las autoridades norteamericanas  de seguridad sabían de este operativo, entre ellas la importantísima de Seguridad de la Patria, la zar de la seguridad interior: Jannet Napolitano, información que nadie cree ni  confía.

El gobierno norteamericano le hace al cuento de la diplomacia japonesa: afirma una cosa, la respalda con la derecha, pero con la izquierda la contradice y hacen otra: d icen luchar contra el contrabando de armas, pero lo favorecen, apoyado en su menú de libertades y en que los mexicanos somos muy dóciles a la política norteamericana: Somos muy buenos vecinos. Nosotros somos los buenos y ellos los vecinos.

Como alguien dijo – se le atribuye a Nemesio García Naranjo -: ¡Pobre México; Tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos!