SIN MAQUILLAJE POR ETELBERTO CRUZ LOEZA.
Aunque no sea del agrado de los grupos dogmáticos, clericales y las áreas superiores de la administración Federal y de varios estados de la Unión Mexicana, ni de muchos miembros de la población nacional, hoy el paÃs en pleno, empezando por las escuelas y las instituciones públicas laicas – por esencia y naturaleza – y la sociedad en lo general, festeja el CCV aniversario del Natalicio de DON BENITO JUÃREZ GARCÃA.
De Don Benito Juárez se ha hablado y escrito bastante, de ambos lados y se seguirá haciendo, porque fue un hombre de su tiempo, con una visión global de su circunstancia y de la circunstancia de la nación y de la sociedad y entendió y aceptó la responsabilidad de encabezar una GENERACIÓN NON  que construyó el edificio que muchos, en gobiernos, en empresas en partidos polÃticos, en las escuelas e iglesias, a través de los tiempos han tratado de destruir y él y su grupo no hicieron más que dividir los dos Estados y señalarle a cada uno, los espacios y funciones que le correspondÃan.
 Dicen que todas las comparaciones son odiosas, pero, toda proporción guardada, podrÃamos compararlo con Lutero, Juan Husss, Calvino y con Enrique VIII: realizaron la reforma de la Iglesia católica y – en Inglaterra –dividió la Iglesia Británica del tronco de la Iglesia Roma. Juárez hizo algo más sencillo, pero dadas las caracterÃsticas de nuestro pueblo – iletrado, en su mayor parte – y el enorme poder polÃtico y económico de las Iglesia impuso la separación de los dos Estados aunque para ellos la sociedad nacional hubiera enfrentado una guerra – de tres años – y, posteriormente, para darle la puntilla, aunque duró varios años,  hasta 1867, terminar con los intereses imperialistas europeos y llevar al cerro de las Campanas a Maximilano y sus generales Miramón y MejÃa.
 Don Benito por donde quiera que se estudie y mire, hasta con curiosidad, es ejemplo para todo y de todo, menos de deshonestidad, de deshonor, de defraudador, de ladrón. Creado como producto de su esfuerzo, dominó su lengua, la castilla, mejor que nadie, aprendió a leer y escribir siendo adolescente, Fue alumno del instituto literario de Oaxaca, después maestro y director, diputado al congreso federal y gobernador de su estado, se enfrentó a Antonio López de Santana. Fue desterrado, trabajó como mil uso y al regresar al paÃs se suma como cualquier hijo de vecino al ejército de Juan Ãlvarez, ahà se unieron los demás liberales cuyos nombres guarda con cÃvico celo la Historia y trascendieron al tiempo, al espacio y a la Historia.
 A Don Benito se le atribuye una larga permanencia en el poder y ante los hechos, es cierto, pero en cada caso, basado en las circunstancias, se enfrentó y resolvió para bien de la patria a un dilema. Aplicar la ley o darse facultades extraordinarias por el Estado de Excepción que vivÃa el paÃs. Las decisiones tomadas han sido juzgados por los hechos y los resultados> somos una nación soberana, un Estado laico, y somos una patria libre y gracias a este hombre, cabeza de un grupo incomparable, inigualable, en la Historia nacional y mundial, el paÃs, nuestro México es lo que es y como es.
 Hoy, los funcionarios que cobran altos salarios, están a diez mil galaxias de distancia de la medianÃa Republicana sostenida por Don Benito. Hoy, a los funcionarios públicos se les ha olvidado que las instituciones son laicas y que las iglesias, los templos, son los espacios para mostrar su fe.
TRATAN DE OLVIDAR A DON BENITO JUÃREZ. ALGO IMPOSIBLE DE LOGRARLO. ESTÃ DENTRO DE LA PATRIA Y EN NOSOTROS MISMOS.






















