SIN MAQUILLAJE POR ETELBERTO CRUZ LOEZA.
El próximo sábado termina el tiempo de los actuales mandos Consejo General del Instituto Electoral de Michoacán y aunque ellos podrÃan seguir, en tanto la Legislatura local determina si continúan o si los retiran.
La permanencia de los actuales integrantes del IEM existe como resultado de un acuerdo entre las fracciones partidarias del PAN y del PRI, que apelan a la experiencia de los consejeros para organizar las elecciones constitucionales generales de este año, sin embargo en los últimos dÃas , este acuerdo se ha visto debilitado, debido a que la mitad de los diputados integrantes de la fracción del partido Acción Nacional han reconsiderado su postura y consideran viable la renovación del IEM.
Lo más probable, casi un hecho es que sean relevados, salvo que por una superior negoción, se mantendrán en su lugar, lo cierto es que la renovación tardará y los nuevos consejeros ciudadanos y su presidente será producto de una tensa negociación, acuerdo y consensos entre todos los partidos, particularmente de la minorÃa más grande y de las otras dos minorÃa que le siguen: PRD, PAN y PRI, respectivamente.
Y esta situación en nada abona en la oxigenación del ambiente preelectoral del estado, porque tal parece que se están configurando las cosas para indicar un revanchismo entre partidos y autoridades del IEM, algo muy parecido a la forma como se dio la alternancia y cambio en el Instituto Federal Electoral.
Si a lo anterior le agregamos la modificación del calendario electoral para el inicio de precampañas electorales para gobernador – el 11 de junio – en los cuales los tres partidos más fuertes – PAN, PRD y PRI – están en desacuerdo; que las reformas constitucionales que enmarcarán los futuros procesos electorales – particularmente el próximo – está en muy probable superior litigio, la configuración del ambiente electoral cada dÃa se enrarece másÂ
 Es muy cierto, el IEM tiene su prestigio, como lo tiene el IFE, pero con acciones como esta, la renovación o mantenimiento de sus autoridades, se desgasta cada vez más y muestra su dependencia de los partidos y una institución – el árbitro de un proceso sumamente delicado c9mo será el de este año – da muestra de carecer de autonomÃa, libertad y los llamados principios rectores de su actuación – objetividad, autonomÃa, transparencia y certeza – se pueden extraviar un poco.
 ¿Qué debe hacerse y ser?
Aplicar la ley, nada más. Si el actual Consejo general termina el 26, pues bien y a buscar a los nuevos integrantes, pero que no sean determinados por inclinaciones subliminales o determinante hacia tal o cual partido polÃtico y aquà es en donde debe darse, en algún momento futuro un cambio: los consejeros ciudadanos deben ser propuestos por los ciudadanos, no por los partidos y, también de un proceso surgido de la sociedad. Es necesario quitarles, arrebatarles a los partidos polÃticos el monopolio del poder, de hacer polÃtica y de ser el árbitro en donde ellos juegan en su cancha y con su balón.






















