SIN MAQUILLAJE POR ETELBERTO CRUZ LOEZA.

Los muy recientes acontecimientos entre Libia, de la Liga de Naciones Árabes y su caudillo Moadar Kadaffi (o Ghadaffi), que llama mucho la atención por toda la publicidad y propaganda que circula por los nuevos artículo de la tecnología de la información electrónica y los Medios de comunicación social tradicionales (prensa escrita – diarios, revistas – radio y televisión y utilizan varios minutos con las reseñas y crónicas de esta guerra  espectacular y muy singular, tiene una múltiple explicación  que está oculta, por así convenir a los países protagonistas – que les llaman, como en el caso de las grandes Guerras Mundiales: Aliados: Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Rusia y España, como complemento.

Estos acontecimientos se enmarcan en el escenario del Medio Oriente y  el norte de África muy identificado con los países árabes: los recientes hechos de la caída de los caudillos en Egipto, Túnez y otras naciones  productoras de petróleo, estimulados subrepticiamente – se supone, porque no se puede comprobar – por los Estados Unidos que se han declarado líderes de la democracia y defensor, y vigilante,  de los derechos humanos en todo el mundo, sin que nadie, ni siquiera las Naciones Unidas, les haya dado esa función y nombramiento.

Los depuestos líderes de esas naciones de  Egipto y Túnez, llevaban ocupando el poder más de 35 años y sus poblaciones, oprimidas y en extrema indefensión y miseria, estaban cansados de ellos y así, de un día para otro, manifestaron su decisión de quitarlos y lo lograron, con la ayuda de los países líderes del mundo libre y lo mismo está sucediendo ahora en Libia en donde su caudillo y líder, detenta el poder por casi 40 años, pero …

Lo que la propaganda y publicidad occidental no dicen es que todos esos países están dentro de los 10 primeros productores de petróleo; que hace un poco más de 40 años fueron origen y destino de casi todo el terrorismo contra los Estados Unidos  y los países con influencia – es decir intereses – en el Medio Oriente: Inglaterra y Francia. De ahí partían o ahí llegaban los terroristas internacionales o Ghadaffi los financiaba a través de los mil y un recursos que el petróleo y los escenarios internacionales favorecían. Libia fue para los Estados Unidos, lo que ahora es Osama Ben Laden: el Diablo.

Ahora, usando como pretexto, y ariete, la defensa de los derechos humanos – una bandera demócrata, también usada por Jimmy Carter – los Aliados, haciendo a un lado toda legislación y tratados internacionales y  pisoteando su soberanía  atacan Libia y tratan de derrocar a su presidente, Moadar Kadaffi; además Estados Unidos, Inglaterra y Francia están cambiando la correlación de fuerzas en esa zona y redistribuyendo los pesos y equilibrando el medio Oriente y fortaleciendo su presencia en la Liga de Naciones Árabes, ya de franco matiz pro occidental, sede de los grandes consorcios transformadores y comercializadores del petróleo y sus derivados y, finalmente, para los Estados Unidos es el tiempo de cobrarse viejos agravios, que como dijo el Padrino, “La venganza es un plato que sabe mejor cuando está frío” y cuando menos lo esperaban esos líderes anti norteamericanos fueron y  son el blanco de la venganza y de la sed de dominio de los países líderes de la democracia internacional, que desean ser dueños de todo el petróleo del mundo. Libia debe prepararse para una larga guerra de desgaste, pero finalmente su caudillo caerá y será festinado por los Aliados del Mundo Libre.