SIN MAQUILLAJE POR ETELBERTO CRUZ LOEZA.

La paraestatal, uno de los orgullos, de las cerezas del pastel del nacionalismo mexicano enfrenta una severa crisis que lo está conduciendo, por sus políticas públicas equivocadas, a una realidad que hace 20 años jamás se pensó: IMPORTAR CRUDO.

 Sus actuales características son exploración, explotación, producción a la baja, refinación, yacimientos  en áreas muy difíciles de explotar – mar adentro y mar profundo: hoyo de Donas -  aunque en el mercado petrolero  existe la tecnología para hacerlo; con reservas potenciales enormes y reservas probadas incuantificables, si cabe la palabra, la paraestatal está preparándose para importar crudo y si se coloca en ese punto de elección es mucho más fácil y reco0mnedable, comprar los combustibles ya refinados listos para su venta, porque queda petróleo cuando mucho para diez años seguros, veinte probables, 

 Mucho se ha hablado y se seguirá haciendo, de que PEMEX necesita inversionistas privados para sobrevivir y expandirse, y ponen como ejemplo a Brasil, pero la verdad es que eso de la necesidad de la inversión privada en PEMEX es una mentira. LO que realmente necesita la paraestatal es un régimen fiscal que no le entregue al Estado, vía fisco, vía Hacienda, el 43% de sus ingresos.

 Lamentablemente estas administraciones neoliberales han vendido y aplicado la receta de que el Estado debe ser ágil ligero y no gastar en lo innecesario y sí obtener dinero de sus servicios y productos y uno de ellos es PEMEX y lo cobra muy alto. Este ingreso, aparte de los excedentes petroleros – el H. Congreso de la unión fija un precio político-económico bajo, que en el mercado está muy por debajo de su venta y como se paga un 25% más alto, eso forma el llamado excedente petrolero – que en la práctica es la Caja Chica del Estado para contingencias y ocurrencias -, es el que le da base financiera al Estado para aumentar su plantilla administrativa, los cuantiosos, altísimos salarios y  jugosas prestaciones.

 Por otro lado, la administración Federal, dueño de los hidrocarburos, está equivocada: está vendiendo a los Estados Unidos, nuestros vecino, y sin condición alguna, más de 2 millones de barriles diarios de petróleo y los Estados Unidos, nuestros vecinos y nosotros los Buenos, están conservando sus mantos, sus pozos, su producción para evitar  gastarlos y continuar usando el petróleos de todos los demás países, mantener la hegemonía mundial en todo sentido en lo que sus científicos encuentran una forma más simple, y segura,  de usar la energía atómica como combustible.

 PEMEX, y el gobierno,, si quieren sobrevivir un  cuarto de siglo más debe resolver las deficiencias en la exploración, explotación, perforación y extracción, además de refinación. Evitar el aumento de la importación de gasolinas,  construyendo más refinerías,  proponer una reforma energética que le proporcione AUTONOMÍA y sea una persona moral nada más, sortear el difícil nexo fiscal y seguir siendo una empresa que sea un valor para nuestro país, no un lastre, a pequeño plazo.

 En el reciente pasado se decía que PEMEX es de México. Ahora no es así. PEMEX es del gobierno.