SIN MAQUILLAJE POR ETELBERTO CRUZ LOEZA
Hablar del tema de pensiones es tabú; desde la óptica de la administración federal, bien sea el Ejecutivo y la secretarÃa de trabajo, o el Instituto Mexicano del Seguro Social o del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, todo es miel sobre hojuelas, pero no se les ha informado a ningún trabajador y/o ni una organización sindical que los trabajadores, cualquiera que sea su patrón o un particular o el Estado – en cualquiera de las tres formas de gobierno o nivel – Federación, estado o municipio – o cuando se jubile – pensione, a los 65 años de edad, sin importar los años que haya trabajado, recibirá  aproximadamente un 35% de su actual ingreso salario como pensión para vivir los muchos o pocos años que le resten de vida, mas como eso no se vive actualmente, no se trata, está oculto, es un secreto-conocido, pero que es tabú, está prohibido hablar de eso.
Y no se ha tratado aun lo de las pensiones de los estados y universidades públicas y/o privadas. Los sistemas de pensiones estatales acumulan por lo menos 15 años de estar bajo presión financiera y solo 12 de las 32 entidades federativas pueden garantizar el pago de pensiones a sus afiliados por más de 30 años y 16 de ellos tiene periodos muy reducidos de suficiencia financiera para el pago de pensiones, por lo que muy corto plazo deberán hacer transferencias a los organismos encargados de su pago y esos sistemas de pensiones requieren de reformas en corto plazo para darle oxÃgeno financiero a sus finanzas públicas.
Es preocupante la carencia de reformas que ofrezcan a los sistemas pensionarios viabilidad financiera en el largo plazo, porque si las reservas de los sistemas de pensiones de pensiones se agotan, los gobiernos estatales tendrán que hacer aportaciones extraordinarias a cargo de su gasto corriente para cumplir con esta obligación y eso es un serio riesgo seguro para las entidades federativas que afectará su operatividad, sobre todo en un contexto en el que solo se genera un 10% de sus ingresos disponibles y es que las finanzas estatales han estado presionadas básicamente por sus inadecuados esquemas de contribución-beneficio y porque las instituciones que deben cubrir las pensiones y jubilaciones fueron creadas en condiciones económicas, sociales y demográficas muy distintas a las actuales. En la mayorÃa de los estados sus sistemas de seguridad social son de beneficio definido con prestaciones como pensión por vejez, invalidez y fallecimiento que, al estar definidas exante, no están ligadas a las contribuciones de los trabajadores durante su vida laboral; en muchos casos existe la pensión por jubilación, que se otorga únicamente con requisitos de años de servicios, sin importar la edad, concediéndose el 100% del sueldo pensionable, y eso debe cambiar, según varios estudiosos de este asunto.
Esto es desde la óptica de los analistas, todos del sector de las AFORES, SIFORES y demás entes administradoras de fondo de retiro, pero la verdad es que desde la perspectiva del trabajador eso debe seguir asÃ, porque de no ser asÃ, si en este momento la mitad de la población es pobre y miserable, en menos de una generación, acaso 20 años, lo será el 75% y los conflictos sociales estarán en la siguiente esquina y sin contar que no existe en el Estado la visión de considerar el inminente problema de los adultos mayores y su destino antes de morir: las casa de atención de los adultos mayores, que en este momento cuestan un ojo de la cara de quienes lo pueden pagar en ese tiempo – 20 años – serán impagables y los adultos serán indigentes.






















