SIN MAQUILLAJE POR ETELBERTO CRUZ LOEZA.
La fracción parlamentaria del PAN en el senado de la República presentó iniciativa para permitir la participación de la iniciativa privada en la producción, transporte y almacenamiento de combustibles, asà como en la elaboración de petroquÃmicos básicos. SE TRATA DE LA REFORMA MÃS ESPERADA POR LA INICIATIVA PRIVADA, DESDE 1938 Y ES CONSIDERADA COMO DE LA SEGUNDA GENERACIÓN O DE GRAN CALADO POR EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA.
Los senadores panistas pretenden abrir TODA LA INDUSTRIA PETROLERA, MENOS LA DE EXPLORACIÓN, EXTRACCIÓN Y EXPLOTACIÓN DEL PETRÓLEO – petróleo y gas -, que hasta el momento han estado reservados para el Estado. Para lo anterior pretenden reformar el artÃculo 28 Constitucional y la Ley Reglamentaria del artÃculo 27 Constitucional. Le dan vuelta a la Constitución y colocan una puerta trasera por donde puedan entrar todos los inversionistas nacionales y extranjeros.
 En su argumentación- exposición de motivos los senadores panistas señalan que la industria petrolera ha carecido por años de recursos para impulsar la oferta de producción proveniente de la refinación, por lo cual la petroquÃmica se quedó gradualmente sin materia prima; la iniciativa no pretende enajenar la planta industrial sino fortalecerla y convertirla en detonador del desarrollo económico y social del paÃs. Los panistas plantean que PEMEX- el estado – solo tendrÃa control y exclusividad en la exploración y explotación del petróleo y del gas.
 Uno de los Consejeros profesionales de PEMEX, Fortunato Ãlvarez consideró difÃcil que la reforma energética de segunda generación que propuso el PAN para permitir la participación del capital privado en áreas industriales de la paraestatal logre los consensos necesarios para su aprobación ante la coyuntura polÃtica actual. En su cao de pasar y será probada, todo cambiarÃa y serÃa mucho más caro y habrÃa mayor inequidad en la distribución de la riqueza.
 Para la catedrática y especialista en temas jurÃdicos de la industria petrolera, Miriam Grunstein, la reforma plantea que cualquiera podrÃa comprar petróleo y revenderlo en el exterior o refinarlo dentro y fuera del paÃs; además, los privados podrÃan invertir en la nueva infraestructura para el transporte y la distribución de los petrolÃferos, desapareciendo el actual esquema en el cual PEMEX es monopolio.
 Actualmente los franquicitarios y concesionarios reciben comisiones por la venta de combustibles, pero PEMEX es responsable de su calidad.
Especialistas consideran muy complicado que la iniciativa logre el respaldo de las bancadas de la oposición, considerando que plantea reformas constitucionales que son intocables. Cuauhtémoc Cárdenas ya habló y exigió consciencia y congruencia históricas.
El balón está en los partidos de oposición, y en el sindicato de PEMEX.






















