SIN MAQUILLAJE POR ETELBERTO CRUZ LOEZA

De una manera insólita, inesperada, pero como muestra de que todo es posible en lo que llaman política mexicana, el Partido de la Revolución democrática tiene una dirigencia nacional partida en dos: la presidencia, con el Grupo de los Chuchos y la Secretaría General, para la tormentosa Dolores Padierna Luna  y René Bejarano, el Señor de Las Ligas.

A regañadientes, con nerviosas sonrisas para cumplir el protocolo y con profundas diferencias sobre el futuro de ese organismo político, los líderes de las corrientes Nueva Izquierda – NI – mejor conocidos como Los Chuchos,  y de Izquierda Democrática Nacional –IDN- también llamados los Bejaranistas – tomaron protesta en sus respectivos encargos al frente de la dirección del partido, tres minutos antes de la media noche del domingo e inmediatamente se enfrascaron en discusiones de posiciones irreconciliables respecto al futuro de las alianzas estatales de ese organismo político con el partido Acción Nacional y con el presidente Luis Felipe Calderón Hinojosa.

 Y todo se debió a que ninguna de las dos fuerzas obtuvo los votos y porcentajes necesarios para la dirigencia única – Zambrano obtuvo 154 votos, Dolores Padierna, 111 y Ríos Pitter, 43 -; se abrió un receso de una hora para que los dos bloques mayoritarios negociaran  si iban a la segunda ronda, ya que la planilla  de Los Chuchos no había obtenido las dos terceras partes de los sufragios, o si se votaba la fórmula Zambrano – Padierna, ya que Marcelo Ebrard Casaubon y Los Amalios (Foro Nuevo Sol) apoyaban al diputado Carlos Ríos Pitter y no cambiaron su posición, y se rumoreaba que el jefe de gobierno del Distrito Federal NO solo NO daría sus votos a ninguno de los dos grupos en disputa del poder, sino que, además, no lo bajarían por ningún motivo de la encarnizada lucha por la renovación de la dirigencia nacional.

 Y es que los 310 delegados  presentes sabían lo que estaba en juego: La definición a finales de este año, del candidato presidencial del partido de la revolución democrática para elección constitucional de 2012 y sin acuerdo para avanzar en un candidato de unidad y bajo un escenario de duda e incertidumbre  el Consejo nacional dio a luz un engendro que está partido no en dos sino en tres fuertes fuerzas:

1°.- Los Chuchos. Del presidente de la República, pro aliancista y matizado con un casi olvidado partido comunista, de la llamada Izquierda fundamentalista
 2°.- Los Bejaranistas, de Andrés Manuel López Obrador y Alejandro Encinas
 3°.- El Foro Sol de Marcelo Ebrard, Amalia García y Carlos Pitter.

 Así las cosas, en el Partido de la Revolución Democrática ahora no hubo que ir a la decisión del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación para que fuera el Gran Elector, pero lo que nació fue como un Frankestein que mostrará sus divisiones internas conforme se acerquen los días y la inicial prueba será la  pretendida consulta sobre la  alianza en el estado de México para enfrentar al PRI de Humberto Moreira y Peña Nieto.

 Estos días, serán los IDUS de marzo para el Partido de la Revolución Democrática.