Sin Maquillaje… Por Etelberto Cruz Loeza
Ruego a ustedes me disculpen, pero transcribiré textualmente editorial de CAMBIO DE MICHOACÃN, edición de ayer, 4 del presente, lo hago, por la sencillez y lo fresco de la presentación que desnuda lo que se calla y que flota en el ambiente.
“La voz del poeta Javier Sicilia no deja ningún lugar a dudas respecto a su rabia y dolor: <Estamos hasta la madre>. Es su manera de repudiar el asesinato de su hijo Juan Francisco, junto con el de sus amigos Julio César Romero Jaime, Luis Antonio Romero Jaime y Gabriel Anejo Escalera, ocurrido en Cuernavaca el pasado 28 de marzo, a manos de un grupo del crimen organizado.
Indignado y triste, el poeta conmina al presidente de la República, Felipe Calderón, y al gobernador de Morelos, Marco Adame, a renunciar si no pueden garantizar la tranquilidad del pueblo mexicano.
Para Sicilia, el problema del narcotráfico no se reduce solo al operativo implementado por la Federación, sino también al pudrimiento del corazón que se ha apoderado de la clase polÃtica y de la clase criminal.
Ayer, en una carta divulgada por un medio impreso, Sicilia expresó sin matices <estamos hasta la madre de ustedes, polÃticos, porque en sus luchas por el poder han desgarrado el tejido de la nación. De ustedes, criminales, estamos hasta la madre de su violencia, de su pérdida de honorabilidad, de su crueldad, de su sin sentido>.
Sin embargo, no todo puede ser indignación. Sicilia plantea que ante este clima de vileza que nos rodea, los mexicanos debemos unirnos en nuestro reclamo de que se replanteen los programas de gobierno. Dice el poeta: Más allá de las diferencias debe haber un trabajo conjunto entre el poder de todos los medios de comunicación, la movilización de las organizaciones de la sociedad civil, los partidos polÃticos y las autoridades. Apunta: debe ser un equipo plural que se siente a la mesa y tome acuerdos. Deveras que es una emergencia nacional, y si lo dejamos se va a podrir y a llegar a un punto de no retorno.
Lo cierto es que la indignación de Sicilia la compartimos una cada vez mayor cantidad de mexicanos, que estamos hartos de que nuestro paÃs agonice en la zozobra de la inseguridad.
Es verdad: La clases polÃtica y la clase criminal han convertido a México en un polvorÃn, donde la muerte tiene permiso para imponer su dominio.
Es verdad: Solo con la unión de los diferentes sectores sociales se podrá poner fin a esta máquina de muerte que dÃa a dÃa escenifica en nuestro territorio su teatro de sangre.
El empresario Alejandro Martà lanzó hace unos años una frase demoledora: <Si no pueden, renuncien>. Ahora el poeta Javier Sicilia lanza otra: <Estamos hasta la madre>. En esas frases se ejemplifica lo que es México. Es tiempo, entonces, de darle la vuelta a la página y derrotar a la fatalidad.
Son varios los sectores ya los que han propugnado por la unidad ante el desafÃo de la delincuencia. Es hora de darle forma a estos planteamientos.
Y todo eso es cierto.






















