Sin Maquillaje… Por Etelberto Cruz
Se dice que todos los conflictos tienen solución; que problema, conflicto que se resuelve con dinero, deja de ser conflicto, que deja de ser problema, eso es cierto en casi el 99.9999%, porque existen conflictos que son transgeneracionales y se transmiten de padres a hijos, hermanos, sobrinos, nietos y demás parientes y la historia está llenos de ellos, pero que se guardan celosamente y no se incluyen en la Historia, pero sà en la vida de las familias, de las poblaciones. Es casi seguro que en cada uno de los estados de cada uno de las naciones del mundo hay uno, o más, con este perfil.
Este tipo de conflictos surgen, se dan asÃ, simplemente, por quÃtame estas pajas, pero se aderezan con el odio, la sangre, el honor, la venganza, la revancha y esas cualidades solamente las tenemos los seres humanos y les ganamos a las bestias salvajes en este sector.
Uno de estos conflictos es el de la población de Cherán, que bien pudo haber surgido por una propiedad, una disputa de lÃmites de propiedades comunales, ejidales o de propiedad privada. Es curioso pero este asunto de lÃmites, cuando sucede entre dos estados o entre dos naciones, han originado guerras entre paÃses o entre estados de un paÃs y esto sucede y seguirá dándose entre los pueblos, porque son seres humanos los que se perciben lesionados en sus derechos de propiedad, uso y usufructo de la tierra.
En Cherán pasó algo parecido con su vecino Pamatácuaro y no hay poder humano que convenza y mucho menos si en la aplicación de la ley esta perdió sus atributos de imparcialidad, de objetividad y de equidad y en algún momento se extraviaron y si a estos les agregamos los hechos de sangre y de conocimiento o identificación de los hechores de tales acontecimiento, solo es cuestión de echar a bolar la bolita de nieve y ya todo lo demás vendrá por añadidura.
¿Cómo resolverlo?
Antes que nada, que todos los protagonistas y el Estado, muestren voluntad polÃtica, tener recursos financieros por si existe la posibilidad de comprar terrenos para satisfacer una necesidad y aplicar la ley con todos sus atributos y con todo su peso: imparcialmente, autónomamente, objetivamente, para todos, sin excepción alguna.
Aquà no cuenta el nivel ni grado de cultura. Lo que cuenta es la voluntad de resolverlo y la cantidad de recursos para usarlos y dejar satisfechos a todas las partes, porque en este problema todos deben salir ganando y que todos, con lo que se gane, traten de olvidar y perdonar, que es lo más difÃcil.
De no ser asÃ, en cualquier momento surgirá la chispa que encenderá la hoguera y la sangre será el alimento del Dios de la venganza.






















