SIN MAQUILLAJE POR ETELBERTO CRUZ LOEZA

De habló mucho de la necesidad de una reforma electoral; se hicieron y tejieron muchos ideales y sueños guajiros sobre ella; se pensó que ahora sí habría escuchado  la voz de la sociedad que deseaba ser protagonista en el ejercicio del poder y no un secuestrado de los partidos políticos  y que ahora sí vigilaría a sus gobernantes, castigaría a sus malas autoridades de elección popular y  tomaría decisiones sobre obras y políticas públicas, pero no fue así y la H. Cámara de Senadores logró una reforma convenenciera para todos los partidos, menos para la sociedad. 

Luego de 15 años de no avanzar en una reforma de Cuarta Generación – desde la Gran Reforma de 1996 -, el Senado de la República dio un paso decisivo para sacar adelante un paquete consensado de reformas al régimen político y al sistema presidencialista de México, que podría compararse, toda proporción guardada con las  reformas de 1977 y de 1996. Este paquete de reformas contiene ocho temas trascendentes, relativamente, que incluyen 16 modificaciones a la Constitución: tres figuras de democracia directa (INICIATIVA CIUDADANA, CONSULTA POPULAR Y CANDIDATURAS INDEPENDIENTES).

 En cuanto a la iniciativa ciudadana, establece que los ciudadanos podrán presentar  propuestas de ley ante el Congreso de la Unión. En la figura de consulta popular, se detalla que esta herramienta será  aplicable a asuntos de especial importancia  para la vida nacional, y la  podrán solicitar el Ejecutivo Federal, el poder Legislativo o un número equivalente al 2 % de ciudadanos inscritos en la lista nominal de electores.  Respeto a la figura de las candidaturas independientes en el dictamen final esta figura será válida  en el proceso electoral de 2012, y no en el proceso federal intermedio de 2015 como lo señalaba el pre dictamen.

La reelección de legisladores federales y locales – convenencieros, cedieron en las figuras de democracia directa para ganar en esto -  el cual prevé que este esquema se dé en las diputaciones federales en las elecciones intermedias de 2015 y de senadores, en los comicios federales de 2018 y se establece que los diputados federales podrán ser reelectos hasta por dos periodos consecutivos – seis años – , y en el caso de los senadores, por un periodo, doce años.

Las restantes propuestas de reforma tratan lo referente a la sustitución del presidente de la República, aunque sea en periodos mínimos – sería en ese orden: primero  gobernación, después  secretario de Hacienda y, finalmente, secretario  de relaciones exteriores.

Lo que no tocaron, porque les era perjudicial fueron el Plebiscito, el referéndum, la ratificación de mandato y la reducción del número y  peso de los diputados y de los senadores; lo anterior podría cambiar si en el pleno los señores diputados hacen propuestas para definitivamente permitir que el pueblo pase de simple depositario del voto a ser un patrón de los representantes populares, desde regidores, síndicos, presidentes municipales, diputados locales, federales, senadores, gobernadores y presidente de la República y con esto acepten perder el monopolio del poder, que hasta la fecha lo tiene los partidos políticos, pero algo se avanzó y es un triunfo pírrico, pero triunfo al fin y al cabo.

Ahora se debe esperar a que se cierre el proceso y la acepte el pleno de la  H. Cámara de diputados, sea aceptada por la mitad más uno de las legislatura de los estados y se publique, y se cumpla.