Sin Maquillaje… Por Etelberto Cruz

Es bastante evidente que no hay líderes obreros o los que existen tienen agarrada su parcela de poder como un reino y no lo sueltan y ahí se eternizan como su maestro Fidel Velázquez y curiosa o irónicamente, ahora es cuando más se requiere de un líder que tenga capacidad de convocatoria, fundamentación ideológica y acción.

Ahora, cuando la oleada neoliberal en todo el mundo está haciendo recular los contratos colectivos de trabajo y desvaneciendo los derechos, las prestaciones, la seguridad social y la actitud solidaria del Estado con los trabajadores y tratando a toda costa de desparecer el derecho de huelga.

El movimiento obrero llegó a  su enésimo festejo del Primero de Mayo, fracturado, desunido, confrontado entre sí, sumiso con los patrones y lo más grave o lo mejor, envejecido por sus ancianos liderazgos, con enorme deterioro en su capacidad de compra del salario y con un salario mínimo nacional que fue devorado el primer día enero de este año, el día de entrada en vigencia, con un salario mínimo rígido, inflexible, sin el apoyo del testigo, el Estado y un enorme déficit en la creación de fuentes de empleo-plazas laborales.

Para los trabajadores esta década – estos 16 años para ser precisos -  han sido de un crecimiento marginal del empleo, sin recuperación de salarios, precariedad laboral, estancamiento del poder adquisitivo y un déficit acumulado en los últimos diez años,  de seis millones de empleos,  y que no ha recuperado su capacidad de compra y la caída o pérdida de los salarios en la carrera con los precios, con un mercado laboral en extremo  debilitado.

La vieja, desaparecida y añorada fuerza del sector obrero ahora no existe, porque los llamados líderes no existen; lo son pero como herencia burocrática y se llega al exceso de tener líderes que no despachan sus asuntos en el extranjero o que tiene miedo de pisar territorio nacional porque tienen cuentas pendientes o con su sindicato o con el Estado, porque se las quiere cobrar todas juntas.

Es necesario un cambio, desde abajo, no únicamente de los líderes: desde la base trabajadora, pero mientras esta, la base, siga sin formación sindical, sin cultura, sin formación académica, sin relacionarse con sus hermanos de clase, sin consciencia de clase y sin unión – claro que deben existir varias centrales, confederaciones, pero deben tener un solo objetivo: defender a sus trabajadores – en un solo objetivo: defender sus derechos y exigirlos, los patrones harán  cera y pabilo de ellos, como pretenden hacerlo desde hace sus buenos 24 años y  no han podido reformar la legislación constitucional obrera, pero ganas no les han faltado a los patrones.  Â