“Mientes como periódico” le grita el duro interrogador de la Gestapo a su prisionero en una celda de la Alemania Nazi.
La escena ocurre en la excelente novela de Jan Valtin (Richard Krebs) “La noche quedó atrás” publicada en el año de 1941. En la pelÃcula “El castillo vagabundo”, largometraje de dibujos animados basada en una novela de Diana Wynne, “Howl’s Moving Castle”  y dirigida por Hayao Miyazaki encontramos el siguiente dialogo: “Fuelle en mano, la atribulada Sofi intenta reavivar el fuego, la Bruja Calamidad fuma un puro. A su lado, Marker, el pequeño asistente del mago Howl, lee el diario.
El mundo está en guerra. Marker exclama: “El periódico dice que el reino ha ganado”. En uno de sus escasos destellos de lucidez, la decrépita Bruja Calamidad responde: Sólo los idiotas le creen a los periódicos”.
 “Sólo los idiotas le creen a los periódicos”. Lo interesante de esta contundente frase es que remite a la cuestión de sà al leer su diario favorito el lector suprime su juicio crÃtico. La duda se plantea, ¿Ese tipo de lectores solo persigue puntos de referencia para confirmar sus propios prejuicios’?.
Vale la pena recordar algunas verdades sobre los medios noticiosos en general.
En México prácticamente todos los medios periodÃsticos son privados y por lo tanto su principal fin es hacer dinero. Obviamente para lograrlo se alinean con los mercados a los que van dirigidos; los espectáculos, los deportes, las amas de casa, la música, las letras, los izquierdistas trasnochados etc. Una vez definidos los mercados, los medios, con sus editorialistas, columnistas y reporteros, se dedican a dar lo que el lector desea leer. ¡Ojo!, no la verdad, sino lo que saben que a su lector le resultará grato.
En México existen varios medios de comunicación que hacen un gran negocio enfocándose al sector de los izquierdistas, esos dinosaurios sobrevivientes de un mundo bipolar, que por sus anteojeras ideológicas no se han enterado que el marxismo-leninismo se encuentra desde hace años en el basurero de la historia. Sirviendo a ese reducido grupo “de izquierda”, se encuentra MVS Noticias con Aristegui, el periódico La Jornada y la revista Proceso. Medios considerados por ese hato de ilusos como únicos dueños de la verdad y auténticos oasis en medio del desierto informativo. En la vastedad del periodismo mexicano solo existen esos tres medios; situación que se explica por la pequeñez de su mercado.
Obviamente quienes trabajan en dichos medios tienen la necesidad de escribir lo que desean leer esas personas, por el bien de su negocio y para mantener la lealtad de sus clientes. Bien puede afirmarse que precisamente en esos medios es donde los izquierdosos trasnochados encuentran su necesaria dosis de energético para sentirse bien ese dÃa. Sabedores de eso, los medios se encargan de que esa dosis sea lo más eficaz y duradera posible, por eso su sesgo y estridencia.
En el periodismo mexicano actual encontramos de todo, desde el periodismo serio, honesto, que invariablemente busca confirmar una noticia antes de publicarla, hasta el periodismo panfletario que tanto daño ha hecho por su ligereza y afán de lucro que raya en la venalidad.Â
La Real Academia Española define “panfleto” como libelo difamatorio o bien un opúsculo de carácter agresivo. Encarta sucintamente lo describe como un escrito polÃtico de carácter subversivo. Por lo tanto “periodismo panfletario” resulta ser aquel que haciendo a un lado todo intento de objetividad y compromiso con la verdad decide, por asà resultarle conveniente, torcer las noticias, alterar la verdad o de plano mentir descaradamente con el fin de servir a su causa.
Este periodismo panfletario, que bien podrÃamos llamarlo también “periodismo faccioso” es mas frecuente de lo que nos imaginamos. Periodismo con un repugnante tufo de quintacolumna. Periodismo que recurre reiteradamente al argumento de “libertad de prensa”, pero no para informar, sino para atacar o de plano calumniar a quienes no piensan como ellos. Periodismo que cierra los ojos ante la corrupción y contradicciones de sus correligionarios y patrocinadores. Periodismo que falsea, encubre, sesga, matiza, o de plano miente si asà le resulta conveniente. Periodismo, en fin, que no informa y solo contribuye a la polarización de la nación.
Es tarea de cada lector determinar quienes son, en nuestro medio, los profesionales del odio, la desinformación y el resentimiento.
Add. Ha muerto Osama Bin Laden. El segmento cavernario de la izquierda latinoamericana representada por Hebe de Bonafini, la que se alegró por la destrucción de las torres gemelas y Leonardo Boff está de duelo. Boff, el sacerdote que en un alarde de caridad cristiana afirmó que lamentaba que solo un avión se hubiera estrellado en el Pentágono y no 25.

























