“La enfermedad y la miseria del mundo son tan grandes que todos los médicos del mundo no las pueden curar, pese a todo su saber. Si llega un día en que no haya ricos ni pobres, existirán siempre cuerdos e imbéciles, astutos e ingenuos. Así ha sido siempre y siempre será…Mientras el hombre sea hombre, mientras exista el deseo de poseer, la pasión, el temor y el odio, mientras haya gente de color diferente, lenguas y pueblos diversos, el rico será rico y el pobre, pobre, y el fuerte dominará al débil y el astuto dominará al fuerte“. Horemheb y Sinuhé, en Sinuhé, el egipcio, de Mika Waltari.
Lleno de fervor franciscano, del Santo de Asís, elevaré mi sufrido corazón y daré gracias al tiempo, a la vida y a la sociedad de disfrutar lo que tengo: este aire, este sol y este clima, tan loco como inclemente para los viejos y más ancianos que yo. ¡Ah! Y las gorditas de chicharrón, chiles capones, aporreado, tortas de camarón en nopales al guajillo y capirotada, en Ca’Rosita, acá, al sur de la ciudad, por mi barrio, tan agujereado y mal tratado por el OOAPAS. ¡Loado sea Alá! Nuestras autoridades son tan sabias, ¡Gracias a Alá! ¡Tan misericordioso, que confunde!, mostrando que existe un Plan Superior, una Sintonía Social, i r r e p e t i b l e s, que se queda uno con la boca llena de estupor y asombro.
¿Si usted cree que no bachean las calles por falta de conocimiento, preparación, personal, experiencia en el servicio, recursos financieros, humanos, materiales, de planes, proyectos y programas, de mejoramiento de vialidades, rúas, calles, avenidas, glorietas y bulevares? Está usted sobradamente equivocado.
Mostrando que existe cumplimiento de las leyes de Murphy y una sintonía social, no lo hacen, porque…sino de ¿qué, y en qué, trabajarían los mecánicos, los ortopedistas, los comerciantes de refacciones y partes de colisión automotriz, los hojalateros y pintores automotrices, los laboratorios médicos, las farmacias, los médicos, los hospitales, los agentes de vialidad -¿o de tránsito, vulgarmente en el pasado reciente, Tamarindos, que ahora con los tiempos reformistas son Pitufos -, burócratas, etc.? Todo obedece a un plan sumamente superior: Si no existieran los baches, no habría trabajo, no se movería el mercado interno, no habría micro economía. ¡Alegrémonos desdichados de tener autoridades así! Nuestro será el reino de los cielos. ¡Alabado sea Alá!
¿Si usted cree que no inspeccionan – ni en su caso sancionan – a las fondas, torterías, restaurantes, puestos de tacos, bares, cantinas, centros botaneros, gazpacheros, comercios de comida rápida y bares-cantinas, antros de buena y mala notas, que ofrecen alimentos y bebidas para consumo humano, por falta de personal, unidades de transporte, recursos humanos, financieros y equipo motorizado y/o falta de voluntad de servicio y social, carencia de interés, imposible e inviable complicidad, fácil omisión, evidente incompetencia, escasísima experiencia y sobrada incapacidad? No. Está usted cabalitamente errado.
No lo hacen porque Alá – Bendito sea su nombre -, en su infinita Misericordia tiene un Plan, que estos funcionarios cumplen al píe de la letra – sino lo hacen, les dan las gracias, una vitaminada, y apetecible gratificación y liquidaciones – y con eso prevalece la Ley de Peter, en sus apartados, fracciones, incisos y adiciones; si no, ¿de qué vivirían los médicos generales, gastroenterólogos, laboratorios de análisis químicos, los hospitales, los cirujanos, las enfermeras y todo el universo de personal de hospitales, sanatorios, clínicas, farmacias, laboratorios de productos farmacéuticos, las funerarias y sepultureros, los empleados de todo ese vario universo que pone muy en alto la gastronomía michoacana, y muy adentro de las tumbas, a los sufridos ciudadanos comensales? Así evitan, además, sangrar los presupuestos públicos, pues, se deduce, se dice, que con la mordida, el unto, la piscacha, ajustan su raquítico salario mínimo burocrático y, al no despedirlos, se ahorra tanto el costo de abogados laborales como de salarios acumulados ni se reubican en su puesto y el erario, los dineros públicos, tan ausentes y tan demandados por las dos anteriores administraciones, queda acumulado para otros probos e impolutos funcionarios con más ansia…de sacrificarse por nosotros. ¡Alá los confunda! Además, estos sapientísimos servidores públicos, muestran que dominan la política económica: crean fuentes de empleo y fortalecen el circulante, combaten la carestía de la vida; dar de comer al hambriento y de beber al sediento y, por su inmedible misericordia de ellos será el reino de los cielos. Tener servidores públicos así es pasaporte al Paraíso. Gocemos, bienaventurados, porque nuestro será el reino de los Cielos. Gracias, señor. Mil veces bendito tu nombre, por siempre, amén.
¿Si usted considera que estos servidores públicos lo hacen pagar los más altos impuestos por vivir en Michoacán, por insolvencia financiera pública y usted paga más alta carestía de la vida, servicios de recogida de basura, alumbrado público, gasolina muy cara a precio del primer mundo, y mañana el IVA en medicinas y alimentos; chantajean con pago filantrópico a empacadores de centros comerciales, soplapitos en los patios de estacionamiento, cuotas en escuelas públicas, etc. y podamos recibir más y mejores servicios públicos, más seguridad pública, más y mejor calidad de vida y de subsistencia, más salud, más hospitales y medicinas, más y mejores y bien pagados empleos, etc.? No, No…Lo hacen, porque suponen que usted es rico y aplicando a Mateo 19:23-26: “De cierto os digo que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Otra vez os digo: es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja que entrar un rico al reino de los cielos” y la bienaventuranza del Sermón de la Montaña y gratamente empobrecidos de tanto pago, sin compra de jaculatorias, ni Bulas, ni bendiciones extras, ni misas, ni rosarios, ni oraciones, ni estancia en el purgatorio o en el limbo, entremos a gozar de las delicias del Paraíso. Tener funcionarios así, que se preocupan por la extra impoluta, pura e inmaculada alma nuestra para que con la vestidura del Señor – pobreza – ganemos boleto y viajemos en jet al reino de los Cielo, dejándoles a ellos los sacrificados frutos del poder y el infernal placer de gobernarnos en este mundo, es una bendición de Alá, el Misericordioso. ¡Alá los confunda y premie por su sacrificio!






















