Hoy es 5 de Mayo y en todo el país se festeja, se conmemora y se recuerda  con agrado, orgullo, dignidad  y hasta soberbia, el triunfo de las armas nacionales -  del ejército de Oriente -, comandado por el general Ignacio Zaragoza, contra las fuerzas invasoras  y expedicionarias de Francia, en  1862, en la ciudad de Puebla, ahora de Zaragoza.

Por su significación histórica – la derrota del ejército francés, aunque después haya sucedido una sangrienta guerra  que duró 5 largos y sangrientos años, que culminó en el Cerro de las Campanas, en la levítica ciudad de Querétaro, al pasar por las armas republicanas a Maximiano de Habsburgo, Miguel Miramón  Y Tomás Mejía y con el fusilamiento de las tres Ms, el com0leto triunfo de la legalidad, de la República y de nuestro país que entró en el camino de la normalidad republicana,  y por él transitó por lo menos hasta el fin del siglo XIX – este hecho de armas, el ejército nacional lo tomó como parte central del acto de lealtad a la Bandera, a la Nación, al Estado Mexicano y a la Patria y a sus Instituciones y los mexicanos en edad de tomar las armas – a los 18 años – durante su servicio militar obligatorio, realizan La Jura a la Bandera, que es el Día de la Lealtad.

Y La lealtad es lo que ahora ya no existe en la política ni en la Historia y aunque las deslealtades han existido siempre y han sido determinantes para que no únicamente la Historia fuera diferente,   es lo que deberían de fomentarse: los principios, los valores y los escrúpulos.

Aunque la deslealtad o traición solo se considera a los desleales a la Patria, con el término traidor se califican más fácilmente a los  desleales,  a los que cambian de camisa, de chaqueta.

Hoy, que la lealtad, los principios, que la soberanía ya tienen otro nombre o están pasados de moda, es cuando más se necesitan porque la inmediatez en la política nos ha conducido a este estado de confusión en donde no se sabe, ni se conoce de qué están hechas las personas ni qué persiguen las ideas, porque –tal vez por los tiempos –  dando muestra de la relatividad de los valores, no está de moda ser leal, ni tener soberanía,  ni siquiera tener ideas propias en cuestiones de política y hablando de actos sociales, ni siquiera con los amigos y compañeros y las traiciones están a la orden del día.

El hecho de armas que hoy se festeja, fue un aviso a las potencias extranjeras para calmar y hasta desaparecer sus ambiciones de dominio  e ocupación del territorio mexicano, pero las ambiciones de dominio toman miles formas y ahora con  la justificación de  la globalización económica la soberanía se ha desvanecido y la lealtad a lo nacional es antieconómico y hasta perjudicial y nuestras costumbres, tradiciones y valores se han diluido y solo son para nacos y/o esnobistas, cuando son lo único que nos conceden fortaleza como sociedad, nación y Estado para sobreponernos a las tragedias y avasallamiento de otras culturas.

Hoy, a CIL de que Nuestras Armas nacionales se cubrieron de Gloria  debemos festejar con orgullo y dignidad el triunfo del nacionalismo sobre la ambición y el divisionismo entre los mexicanos.