SIN MAQUILLAJE POR ETELBERTO CRUZ LOEZA.
El pasado 5 de mayo, ayer, el ahora partido de la revolución democrática cumplió 22 de su fundación y en ese ya no tan corto tiempo, pasó de sus quince años a la juventud y en ese no tan corta historia ha pasado por muchas crisis de crecimiento, pero la que vive en el momento actual es la peor de ellas, que la puede levar a su desaparición como Partido y con la confianza y credibilidad de un buen segmento de la sociedad.
 En su inicio surgió como una rama desgajada del partido revolucionario institucional – por cuestiones de percepción de derechos revolucionarios y herencia dinástica, hasta absolutista - y constituyó una avasalladora fuerte que confrontó al régimen y a la naciente administración de Carlos Salinas de Gortari, cuyo resultado final quedó vestido con la sombra de la sospecha, igualito que con el proceso de 2006. Resultado de ese momento fue – se dice el ascenso y la derrota electoral del futuro partido. Se habló de tan oscuras como secretas negociaciones con el titular del Ejecutivo Federal que lo encumbraron al poder-.
 Como resultado de varias negociaciones con Heberto Castillo, presidente del Partido Socialista Unidos Mexicano – PSUM – se sumó a sus estructuras y las absorbió, – era la fuerza mayoritaria, cuestión de la fÃsica y de la quÃmica  y el 5 de mayo de 1989 nace en la cuna del PSUM, el actual Partido de la Revolución Democrática, auto definiéndose como de Izquierda. Y rápidamente llegó a las alturas, mieles y alturas del Poder: Diputaciones locales y Federales, senadurÃas, gobierno del Distrito Federal, gobiernos de los estados, pero nunca la presidencia de la República. Debe llamar la atención que Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, su fundador, con el grupo de intelectuales, analistas y polÃticos, quienes lo acompañaron en el parto polÃtico de su nacimiento, ya no están en las filas del partido y que el mismo Cuauhtémoc que lo encumbró lo llevó a la desaparición de casi el 50 % de la votación, de los electores que en 1988 le concedieron la confianza, la credibilidad, la fe y la esperanza de un cambio y a cambio recibieron la decepción y la frustración.
 En estos últimos años –la mitad de sus 22 – el partido de la revolución democrática ha llegado a la cima de su poder, de su fuerza. Ha sido gobierno en los estados de Baja California Sur, Tlaxcala, Distrito Federal, Michoacán, Guerrero, Chiapas. Ha participado 4 veces en la disputa del gobierno de la República y ha fracasado, quedando en la oscuridad oficial la del 2006. Ha tenido dos lÃderes – Cuauhtémoc y Andrés Manuel, los dos fuera del partido - que arrastraban multitudes, llenan plazas, calles y avenidas, pero no ha sido suficiente. Han sus procesos de elección, tanto de sus dirigencias – nacionales – estatales, municipales y para obtener sus candidatos a los distintos puestos y niveles de representación popular – han dado fehacientes y demostrables muestras de verticalismo, de imposición, de prácticas antidemocráticas, corrupción, de caudillismo y hasta de servilismo que con el afán de llegar al poder los han llevado a establecer alianzas con sus enemigos ideológicos - la Derecha – y sus administraciones en donde han gobernado y gobiernan no son nada recomendables por su transparencia y honestidad; a la inversa son señalados por su mal corrupto olor y dejan la sospecha de estar vinculados con el lado oscuro de la sociedad.
 Actualmente su anterior comité Ejecutivo Nacional fue decisión del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación – uno de los Chuchos que lo llevó a firmar alianzas antinaturales con el PAN que se dice se pactaron entre sábanas – y su Comité Ejecutivo Nacional de hoy, está dividido: el presidente jala para un lado y su secretaria, esposa del Señor de Las Ligas – René Bejarano, la parte más densamente negra de lo oscuro del PRD – toma otra dirección.
 Se dice que al PRD no lo salva ni una refundación y menos si Cuauhtémoc Cárdenas muere, porque finalmente es mortal, como todos.






















