El filósofo, activista y escritor español Fernando Savater aseguró que los paÃses pagan mucho más cara la mala educación que la buena instrucción escolar, que a final de cuentas es más barata, rentable y proporciona progreso social.
El novelista y ensayista dijo que de cara al siglo XXI se debe pensar en una educación que no sólo atienda problemas laborales y conocimientos cientÃficos, sino que genere cultura humanitaria y humana.
Al impartir una conferencia magistral en el Quinto Congreso Nacional de Educación y Tercer Encuentro Nacional de Padres de Familia, consideró que en la actualidad existe una crisis de civismo y que tiene que ser la sociedad la que se interese por la educación ‘pues los polÃticos normalmente no tienen la visión en la materia’.
‘No hay polÃtico en el mundo que piense las cosas a 15 o 20 años a futuro, la mayorÃa de ellos solo la piensa a tres o cuatro meses cuando mucho’, resaltó.
En el acto organizado por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), indicó que por ello tiene que ser la sociedad la que exija el interés por la educación y la que obligue de alguna manera a los polÃticos a preocuparse por la instrucción escolar.
Ante la lÃder del SNTE, Elba Esther Gordillo, asà como funcionarios, diputados y maestros, el filósofo español dijo que en la actualidad, los niños están hiperinformados, vÃa internet o la televisión, lo que ha provocado que la escuela ya no sea el lugar de transmisión de los conocimientos.
Sostuvo que las nuevas generaciones reciben gran cantidad de información, la cual no se debe confundir con la educación, que va más allá, pues es la formación de ciudadanos capaces de rentabilizar y utilizar las garantÃas democráticas.
El autor de libros como PolÃtica para Amador y Ética para Amador afirmó que la educación y democracia van de la mano, pero que una de las preocupaciones de las naciones que tienen este valor es la existencia de ignorantes.
Savater precisó que este grupo también tiene voz y voto, pero puede ser manipulado o engañado, lo que provocarÃa que se veten transformaciones necesarias y se apoyen propuestas demagógicas, entre otras cosas.
Afirmó que la enseñanza en un paÃs democrático ‘es siempre educación de prÃncipes, educación de quienes van a mandar, que son todos los ciudadanos’.
El filósofo consideró que en esa materia el problema verdadero de la sociedad actual es ‘quién educa’ y no el hecho de que la gente se quede sin este derecho, pues la educación está tan unida a la condición humana que es imposible que alguien carezca de ella.
‘El problema es quién le va a educar, el problema es si va a ser educado por personas con conocimientos, por personas con una buena voluntad social, por personas que quieren hacer progresar sus comunidades o por la banda de criminales de su barrio’, indicó.
En ese sentido destacó el papel de los profesores, al señalar que la dignificación social de estos representa uno de los fundamentos del desarrollo educativo.
‘Que el maestro esté dignificado socialmente, que esté escuchado socialmente, que no sea una figura marginal, sino que sea una figura central en la democracia, que tenga su reconocimiento económico, social, pero sobre todo que se le escuche en sus opiniones’, abundó.

























