SIN MAQUILLAJE POR ETELBERTO CRUZ LOEZA.
Para nadie es extraño lo que está sucediendo en toda la geografÃa del paÃs: la sociedad desorganizada u organizada, ya no cree en las instituciones responsables de ofrecer seguridad. Ya no cree en el Estado ni en sus corporaciones. Las considera cómplices de la desencadenada violencia y generador de la impunidad que raya en el insulto y en el desprecio.
Y esto no es nada más por los crÃmenes, asesinados y encajuelados de Cuernavaca, Morelos; sino por todo los que hasta el momento y en este sexenio – más de 38 mil asesinatos vinculados con la delincuencia organizada – y en estos diez años –que podrÃan rebasar sobradamente los 60 mil – han sucedido sin que haya 60 mil culpables … ¡ni siquiera el 10% de esos hechos violentos han sido detenidos mucho menos juzgados, sujetos a pena! …¡nada!
Y eso, la impunidad, la improductividad del Estado a favor de la mayorÃa de la sociedad en su lucha con la llamada delincuencia – que se ha visto por los hechos, la experiencia y el conocimiento – está cubierta por las estructuras de los grupos polÃticos y/u organizaciones policiales, como bien lo dejó dicho el ex secretario de gobernación y ahora Senador de la República, Francisco Labastida Ochoa.
 Miles de personas se congregaron en varias ciudades del paÃs y en el zócalo de la ciudad de México y marcharon por LA PAZ, LA DIGNIDAD Y LA JUSTICIA, el cese de la violencia y el término de la impunidad; demandaron un cambio en la estrategia de la guerra o lucha contra el crimen y convocaron a construir un Gran Acuerdo Nacional contra la Violencia.
Y ahÃ, Javier Sicilia propuso un pacto entre todos, gobierno y sociedad, un compromiso fundamental de paz, con justicia y dignidad, que le permita a la nación rehacerse y evitar mayor derramamiento de sangre.
En todo el paÃs exigieron a las autoridades cumplir con sus obligaciones y admitir sus errores y, particularmente en el Distrito Federal, solicitaron la salida del secretario de seguridad pública, Genaro GarcÃa Luna: por su incapacidad, su incompetencia y sus errores y evitar más muertes, pues está visto y probado que la policÃa federal, la secretarÃa de seguridad pública, no ha podido frenar ni resolver los embates de la parte oscura de la sociedad.
Igualmente, hicieron una advertencia a los partidos polÃticos, ante los comicios del 2012: NO PERMITIR LA INFILTRACIÓN DE LA DELINCUENCIA ORGANIZADA, O QUE DE PLANO LES DIGAN PORQUE CARTEL HAY QUE VOTAR.
El gobierno de la República responde con lo mismo que ha ofrecido a quienes han encabezado las multitudinarias marchas de este sexenio: Diálogo.
Por eso no es extraño que la sociedad grite: ¡Ya basta! …¡Estamos hasta la madre! …¡Si no pueden …renuncien!Â
Por lo pronto, nuevamente, la sociedad rebasó al Estado y eso deben tomarlo en cuenta los protagonistas de la polÃtica y los partidos polÃticos.






















