Nuevamente acudo a la etimologÃa, seguramente mi concepción del conocimiento no serÃa la misma si no tuviera esta costumbre de ir al origen de la palabra. Responsabilidad viene de responsum término latino que significa “Responderâ€. Entonces, hacerme responsable implica que debo responder de lo que haga, diga, prometa, mencione, sugiera, establezca, acuerde, pacte, legisle, regule, cree, invente, demande, otorgue, concesione, y todas las acciones que pueden significar mi actuar como individuo. No es poca cosa.
En ese sentido, todos tenemos entonces la, digamos obligación, de responder por lo que hacemos y por lo que no y en todos y cada uno de los ambientes en los que nos movemos y, como dirÃa la abuela, habrá que ver la consecuencia de nuestros actos.
Hago todas estas disertaciones porque la semana pasada fui al seminario “Democracia, Cultura polÃtica y ciudadanÃa(s) en Méxicoâ€, organizado por el Proimmse de la Unam, El Colegio de Michoacán y la Universidad Intercultural del Estado de Puebla y, quiso seguramente el destino, ocurrió exactamente dos dÃas antes de la Marcha por la Paz del 8 de mayo. Estos dos eventos, que finalmente se concatenaron, han dado origen a una serie de ideas y conjeturas en mà que al primer resultado que me llevaron fue a este de la responsabilidad.
De nuevo mi abuela dice que el interés tiene pies y camina, por consiguiente segura estoy que la aceptación que han tenido y el incremento en número y participantes las manifestaciones ciudadanas para decir “Ya Basta†al estado de inseguridad que vivimos como ciudadanos tienen que ver con eso, estamos exigiendo a nuestros gobernantes que respondan por el incremento de inseguridad, violencia, persecuciones, fosas clandestinas, trata inhumana a migrantes, corrupción, en general al clima de temor y tensión que se tiene en muchas partes del paÃs.
Seguramente también nos preocupan las afectaciones económicas que pueden, o incluso deben tener las acciones tomadas por ambos bandos (buenos y malos) al grado que ayer leÃa que en el norte del paÃs ha habido una gran movilidad de empresas que por esto de la inseguridad se han en diferentes ciudades o de plano han cerrado.
Ante todo esto entonces debo preguntarme… y quien, de qué, cómo, dónde, hasta dónde y por qué responde, se hace responsable, de esto. La primera respuesta será: El Gobierno de nuestro paÃs, que en esta lucha contra la delincuencia ha instaurado una cacerÃa de brujas que empezó con una guerra frontal con bandos de tan diferentes preparaciones y aptitudes que sabÃamos estarÃa perdida desde sus comienzos. Ajá, de acuerdo, la polÃtica pública actual se orientó hacia la lucha frontal de un problema que ojalá y sólo fuera de delincuencia… Pero, ¿que no todos somos parte de esto?
La corresponsabilidad, este entender que mis acciones infringen y tienen consecuencias también en la esfera de la comunidad en la que me desarrollo implica sobre todo que también yo con mi hacer o mi no hacer soy cómplice, al menos, de lo que ocurre en mi entorno. Y eso igual y ya no nos gusta.
La ciudadanización, ese sentido de participación en la toma de las decisiones locales como agente que motiva el cambio, también representa el compromiso, individual y de grupo, de todos los que participan en estas expresiones sociales a realizar algo diferente que concluya de manera diferente a como se han dado las cosas. Seguramente me dirán, si Alma, pero no podemos salir a las calles armados a abatir delincuentes y a quienes me conocen sabrán que para nada va por ahà el sentido de mis palabras. Más bien, versa sobre el tú que puedes hacer, que estás haciendo, que harás para que esta sociedad “recomponga†(si es que alguna vez tuvo compuesto) el camino y se nutra de ciudadanos conscientes y apropiados de sus acciones para una mejor relación social.
Cosas tan sencillas como respetar las reglas viales, las de convivencia común (quien haya vivido en un condominio entenderá muy bien lo que quiero decir con esto) del bienestar creado desde mi esfera para mi esfera; actitudes tan sencillas como el conocer a mis vecinos, el comprometerme a estar el tiempo que dedico a mis hijos dedicado a ellos (sin tele, lap, palm, ipod, bb, etcétera, etcétera) el ejercitarme en un espacio público que me permita darme cuenta e incluso remediar si tiene basura, el querer un auténtico estado de bienestar desde el punto de vista tal vez más individual (e incluso egoÃsta) pero que me oriente a desarrollar acciones que en conjunto demostrarán lo que dice aquel viejo adagio: “la unión hace la fuerza†y que, sobre todo, harán que nuestros hijos y sus hijos tengan una visión más crÃtica y asertiva, participativa y responsable de lo que implica convivir con otros cien millones de personas que somos parte del mismo paÃs, y que lo estamos jalando hacia donde está yendo, participando o no.
Licenciada en Derecho por la UNAM y tiene una MaestrÃa en Administración Pública por la Universidad Autónoma de Chiapas. Ha trabajado en diversas instancias gubernamentales y ha sido docente de universidades privadas.

























