Realmente es irónicamente risible que los datos del Banco de México referentes a la inflación sean o siempre a la baja o dentro de los parámetros planeados y esperados por la institución y que la realidad diaria, la microeconomía nacional y los hechos y los datos de las instituciones multilaterales estén franca contraposición e indiquen otra realidad.

En este momento, el precio internacional del petr4óleo supera los 100 dólares por barril, razón suficiente para que todo, pero todo, esté o vaya a estar al alza y, particularmente los alimentos; en nuestro país, para el Banco de México, la Secretaría de Economía y la Secretaría de Hacienda, todo es color de rosa y todo está blindado.

 

Aunque se dice que la inflación está bajo control – dicen – que va a la baja – el Banco de México sigue alertando sobre el impacto del alza de los productos básicos y este es un tema que inquieta a las economías de todos los tamaños y más a la nuestra porque no tiene ni es autosuficiente en la producción de sus propios alimentos y dependemos de los Estados Unidos, Canadá y Argentina, además de Nueva Zelanda.

La nota es que el costo de los alimentos se han incrementado fuertemente durante los últimos doce meses y la ruta ascendente podría seguir aceleradamente este cuatrimestre. Caso concreto: el precio del maíz y, por supuesto, inicialmente, de las tortillas y le seguirán todos los derivados de la harina del maíz, como cereales, miel, alimentos para ganado y biocombustible: Durante la segunda mitad del 2010 el precio del grano subió 73 % en Estados Unidos y en el caso de México, este incremento se trasladó fundamentalmente a las tortillas y cereales. En la mayor parte del país el precio de las tortillas se duplicó y llegó hasta los 13 pesos por kilo, dependiendo del centro vendedor.

A su vez, los precios de los otros básicos, como la leche y el huevo, así como la carne roja y de pluma, han seguido hacia arriba.

Lo más grave es que todos nos damos cuenta, menos el gobierno, menos la administración y, a la inversa, sigue con su política contra los llamados subsidios y con los chiqui aumentos a los combustibles, los que ya han subido cerca del 60% en lo que va de la administración.

En esas condiciones no habrá salarios que alcance y mucho menos el nuestro cuya capacidad de compra fue derrotada desde el primero de enero del presente año y ha incrementado y acumulado su déficit en lo que va de la administración, habiendo perdido cerca del 70% de su capacidad de compra, en comparación con el mismo periodo de la administración anterior -53 meses -.

Lo peor está por venir, sin ser catastrofista, porque la inflación en sí está controlada artificialmente y los datos están maquillados y estamos en una situación que ya encendió los focos amarillos y con un salario rígido y todo puede pasar: O nada o truena el sistema, que ya no da para más.