SIGNOS Y SEÑALES.
-Agotado para estados y municipios
-Inercias centralistas han resiurgido
-Nueva Convención Hacendaria
La renovación del Pacto Fiscal mexicano, agotado ante inercias centralistas, la crisis fiscal de los estados y municipios y la imposibilidad de concretar una Reforma Fiscal importante, es inevitable.Â
Para ello se requiere de una nueva Convención Nacional Hacendaria, impulsada por estados y municipios, con el apoyo de los congresos locales y el Federal, una importante participación ciudadana y de las universidades, para retomar los consensos de la primera CNH. La CONAGO debe retomar este asunto, como lo hicieron sus pares hace 6 años.
Es cierto se ve casi imposible se avance en las reformas pendientes, los tiempos polÃticos y electorales dificultan su aprobación, los antagonismos internos de los partidos y las visiones diferentes de las propias Cámaras, congelan iniciativas, entierran compromisos y buenas intenciones, generan opacidad y se opta por el statu quo, pero hay que insistir.
Mientras hay cambios urgentes, como el de incrementar el porcentaje participable, eliminar la volatilidad de las participaciones, modificar la distribución de potestades tributarias, regresar a los estados facultades concurrentes, conservar la coordinación administrativa en aquellos conceptos donde sea necesario, establecer lÃmites al endeudamiento, incluso al encubierto, revisar en serio lo de los pari passus y el financiamiento de la educación básica y salud.
Es necesario reconocer que las participaciones son insuficientes para compensar a las entidades las facultades cedidas y para que dispongan de márgenes adecuados para atender sus requerimientos presupuestarios en materia de inversión y gasto social, asà como para evitar problemas de incumplimiento de la deuda pública estatal. Por ello se debe incrementar de manera gradual el porcentaje participable. Ya existen propuestas en el Congreso que van del 22 al 30 %.
Por otro lado es claro que las entidades federativas no cuentan con fuentes impositivas de base amplia, lo cual significa una gran dependencia de las transferencias federales y el desaprovechamiento de la capacidad recaudatoria de sus administraciones tributarias.
Las propuestas no son nuevas, las entidades las han planteado desde hace algunos años, pero se han quedado sin respuesta. Es el caso en la parte tributaria, del Impuesto Estatal a las Ventas Finales, que implica una reducción del IVA en su última etapa de 2 o 3 puntos; la administración integral de personas fÃsicas, en una primera fase del régimen intermedio; el acreditamiento de los impuestos cedulares aprobados en la CNH; la participación de lo recaudado por el ISPT como un acto de colaboración administrativa; devolución del IVA generado por los organismos estatales y municipales; que las entidades puedan auditar a los contribuyentes mayores; y la creación de IEPS locales (gasolina, cerveza, tabaco) o sobre tasas en los mismos.
Por supuesto que hay que cuidar las finanzas estatales, evitar el sobreendeudamiento, directo, indirecto o disfrazado, reforzar la transparencia, fortalecer el papel fiscalizador de los congresos locales, impulsar la participación ciudadana, profesionalizar el servicio fiscal, reformar para simplificar y desburocratizar la administración tributaria estatal, modernizar sus catastros, etcétera.
*Consultor en temas de Hacienda Pública y Coordinación Fiscal. Ex Presidente del Colegio Nacional de Economistas.
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