Por Etelberto Cruz

El gobierno de la República, su gabinete económico, tienen visiones y percepciones equivocadas de la realidad nacional y todo lo miran con ojos de neoliberal formado bajo las políticas económicas de Estados Unidos, Gran Bretaña, fundamentalmente y en base a esa formación proponen políticas públicas que son dañinas para la inmensa mayoría de la sociedad nacional.

Inicialmente, ellos no están con los pies en la tierra mexicana, por la simple razón de que no perciben como salario lo que quincenalmente un burócrata o mando medio de la administración municipal o estatal, u obrero calificado y/o sindicalizado o mando medio y superior de la iniciativa privada; sus ingresos son superiores a los 150 mil pesos mensuales, aparte de regalías y regalos X, Y, Z: su mundo lo ven a través de esos cristales. Complementariamente fueron formados bajo la teoría económica de moda en todo el globo: el neoliberalismo, el cual considera al Estado como un ente que nada más debe vigilar lo que le permita la el sector privado: Menos estado y mucho más mercado, es su lema. Por otro lado, están aplicando impuestos como si nuestra forma y estilo de vida, estructural y externamente, fuera del Primer Mundo y la realidad económica, social y cultural es que no es así … estamos catalogados como un país, y una economía, emergente, pero nuestros técnicos hacendarios nos siguen viendo como si viviéramos en el Primer Mundo. Tiene otra percepción: con los deslizamientos, – que no son más que incrementos – de los combustibles están combatiendo la inflación: evitan con ello que haya más dinero circulante y que los precios no suban. ¡Hágame usted el Gran Favor!

Concretando: A los precios de los combustibles – gasolina, gas y diesel – deben eliminarse los subsidios y deben tener el costo que realmente cuesta producirla, transportarla y venderla. Por eso los deslizamientos de 7, 8, 9 y hasta 10 centavos por litro seguirán … ¡hasta terminar con los subsidios! Y los subsidios continuarán porque representan, son una sangría financiera para Hacienda, para el gobierno, para el Estado. Mala visión y mala percepción.

Los precios de los combustibles nacionales deben tener el mismo precio que las gasolinas tienen en el mundo. Esta es otra mala visión y mala percepción, por la sencilla razón de que nuestro nivel de desarrollo, progreso y generación de economías no es igual al de las economías más importantes, y fuertes, del mundo. Razón suficiente para que nuestros combustibles deban ser más baratos y, además, por la sencilla razón de que el petróleo es nuestro, somos productores de petróleo, no somos un país que compre. Ciertamente lo hacemos pero por erro0res de políticas públicas relacionados con los energéticos. Está como ejemplo el asunto de la autorizada planta refinadora en Tula, Hidalgo. Si a nuestro gobierno le interesara resolver lo del abasto de gasolinas, habría acelerado su construcción – y autorizado por lo menos otras dos -, pero lo que le interesa es el ingreso: le sale más barato importar gasolinas que producirlas.

El Estado seguirá con esta política, aparte de los ingresos, por el espejismo de considera que combate la inflación. Lo que se hace es restringirla, pero ahí, se está acumulando y en su momento se manifestará con toda la fuerza. Estos señores olvidan una ley de la Física que se aplica en las ciencias sociales: A toda acción, corresponde una reacción de la misma magnitud, pero en sentido contrario. Entonces se buscará a quién echarle la culpa, pero quien siempre paga es el pueblo.