El hedonismo empujó a las personas a ser egoístas y sobre todo a no reflexionar acerca de sus instintos primarios. La pornografía es un negocio que lucra con las pasiones más bajas, así como la desdignifica.

El siglo XX se caracterizó por haber sido hedonista, utilitario y en donde se propiciaba el individualismo como forma corriente de pensamiento. Donde lo último que importaba era el bien de las demás personas. A finales de la última década, se cayó en la cuenta que este tipo de pensamiento había sido un error garrafal. El resultado: familias desintegradas, niños sufriendo los errores de los padres, desadaptación social, aislación, problemas de salud, agresividad, suicidios, etcétera.

El hedonismo empujó a las personas a ser egoístas y sobre todo a no reflexionar acerca de sus instintos primarios. Se les quitaron los frenos y se encontraron con el libertinaje, que en un principio parece maravilloso, pero conforme se descubre su verdadera naturaleza, se convierte en un devorador del alma humana.

LOS MALOS TIEMPOS

A pesar de que actualmente se han reconsiderado un poco estos comportamientos, prácticas dañinas hacia los infantes no han cesado. Y es que ellos al crecer en un mundo altamente sexualizado, entienden como normal acciones, imágenes o formas de actuar denigrantes hacia las personas.

Una de estas prácticas es la pornografía. Con el paso de las décadas, del Siglo XX esta práctica se acrecentó y se convirtió en un negocio altamente rentable, en donde no importaba quién veía el material, si no que importaba las ganancias que se obtenían. Así se hicieron estrellas de la pornografía y todo un mundo alrededor de él, altamente redituable.

Esto en México ha hecho mucha mella, en últimos años mucho más, por lo que la sociedad civil ha alzado la voz y ha puesto el dedo en el renglón. Uno de los principales actores que impulsan la denuncia de este tipo de imágenes y visualizaciones en la vía pública es la ONG, A Favor de lo Mejor. Tú también puedes unirte, no permitas que se siga lastimando a nuestras familias, no te quedes callado, denuncia: puedes hacer click aquí y aportar tu granito.

PORNOGRAFÍA, SU ESTUDIO

Pero vámonos por partes, ¿qué significa pornografía? El término viene del griego porne = prostituta y graphos = escribir acerca de; el problema con esta definición es que no nos saca de ninguna duda. Sin embargo, para hacer una mejor aproximación al término real, podríamos decir que pornografía es escribir o mostrar imágenes en forma lujuriosa acerca del sexo.

A lo largo del tiempo, a la pornografía se le ha achacado un sin fin de males y conductas que denigran al Ser Humano. Pero aunque hay varios estudios que tratan de probar esto, o demostrar lo contrario, lo cierto es que es muy difícil realizar estudios respecto al tema.

Como lo dice Hans Jürgen Eysenck el psicólogo conductista factorialista inglés de origen alemán, especializado en el estudio de la personalidad en su libro “Usos y abusos de la pornografía”: ya que sería imposible desde el punto ético. Ya que no es permisible suministrar material pornográfico a nuestros sujetos, cuando la hipótesis a contrastar es que ese material podría producir algún tipo de daño.

Pero lo que sí se ha demostrado que bajo un conjunto de condiciones a las que ha sido expuesto el sujeto, y la exposición a la pornografía constantemente, puede producir una reacción en cadena en donde los efectos sean negativos.

LAS PARTES NEGATIVAS

El gran problema en la sociedad moderna es que el conjunto de factores que pueden llegar a producir efectos negativos, están cada vez más al alcance de todos. De ahí que en potencia existan cada vez más probables agresores sexuales, ya que es una constante en este tipo de criminales el abuso de la pornografía y elementos de aislación, según varios psicólogos criminalistas.

Otro de los grandes problemas, es que como la mayoría de las conductas inducidas por los instintos primarios, pueden convertirse en obsesiones inconscientes. Esto supone que no sólo el instinto sexual se reproduzca más a menudo, si no que los otros instintos primarios tienen la puerta abierta, y si bien son instintos de supervivencia, la evolución nos ha hecho utilizarlos cada vez en menor medidad.

¿PUBLICIDAD O LASCERACIÓN DE LA DIGNIDAD?

Sin embargo, la pornografía actualmente está evolucionando más en un sentido publicitario. De hecho desde sus orígenes en 1840 con los escritos de “Walter”, seudónimo que usó H. Spencer Ashbee en su libro “My Secret Life”, donde relataba los avatares de su vida sexual, hasta D.H Lawrence, ya que el deseo incontenible de estos escritores es convencer al lector de que su punto de vista sobre los asuntos sexuales es correcto y erróneo el punto de vista ortodoxo.

Hoy día es más bien el lucro con una de las pasiones e instintos naturales del hombre. Comercializar el sexo es banalizarlo y por el contrario de lo que se piensa, lascera la dignidad.

LO QUE “NO ES PORNOGRAFÍA”

Como ya se dijo, la definición consiste en escribir o mostrar imágenes en forma lujuriosa, lo que nos lleva al problema de preguntarnos si una revista que aunque no muestre ningún órgano sexual, ¿sigue siendo pornográfica?

Según la definición sí, pero el punto con el que choca es el libertinaje de nuestros días, que ha distendido cada vez más las leyes y su aplicación. Hoy con el simple hecho de poner una cinta en las partes “escandalosas” de las o los modelos, se cumple con la norma, pero no se le quita el carácter sexual, así como poco se hace para que los menores las compren o las hojeen. La autoridad, poco hace para regularlo. Los vendedores, mucho menos.

Twitter: @manuelonvf