Un dÃa, hace muchos, muchos años, me imaginé siendo Padre. Obvio, lo único que pensé fue que tendrÃa la posibilidad de usar pantalón largo, saco y corbata, ir a una oficina y ser muy importante. En realidad, estaba tratando de imitar a mi Padre, que era la figura que tenÃa cerca.
Luego, un dÃa le dije que yo querÃa ser abogado como él para poder tener un rancho, como él. Hoy, soy abogado y tengo un ranchito que me dejó mi Padre.
Y siguió la vida y de pronto ya era en verdad un Padre de familia. No era, nunca, ni en mis mejores sueños, lo que empecé a vivir.
Tener entre tus brazos un pedacito de niño totalmente inocente, indefenso y confiado, saberte responsable por los siguientes años de su vida, los suficientes para que ya nunca lo sueltes, te cambia por completo las perspectivas de vida.
De pronto eres enorme, inteligente, sabio y también, el más fuerte del mundo pues asà te ve tu hijo. Además, eres capaz de resolver todos los problemas y también, de luchar contra los villanos de las historietas.
Sin embargo, el Padre ha de ser un hombre serio, formal, proveedor y todos y cada uno de los demás estereotipos que la sociedad y la vida actual le han colgado al varón, al hombre, al Padre. Y no es cierto. Al menos yo, en mi caso particular, he tenido la maravillosa oportunidad de jugar con mis hijos, de no ser serio, de tirarme en el piso a jugar a los carritos enfrente de la gente que ha de pensar que estoy loco y sÃ, la verdad, yo también pienso a veces que estoy loco pero ¡qué hermosa locura la que te permite disfrutar la vida!
Hoy que se celebra el DÃa del Padre, tal vez algún hijo se acuerde. Tal vez alguna esposa lo tome en cuenta y nos haga un regalito. Tal vez. Lo que sà le puedo asegurar, mi querido lector, es que para el comercio los Padres no somos ni por asomo, lo rentable que son el DÃa de la Madre, De la Independencia, de la Revolución, Del Trabajo y muchos dÃas festivos más.
El dÃa del padre pasa asÃ, con minúsculas, como desapercibido, como que nadie se quiere dar cuenta. ¿Para qué le vas a festejar algo a un señor que tiene cara de serio? ¿Qué necesidad de hacer fiesta cuando el Padre mejor invita a toda la familia a comer a un restaurante a festejarse él solo, cuando la verdad hubiera preferido mil veces unos tacos en casa, pero lleno de abrazos y besos?
Los Padres ponemos cara de serios, negamos permisos, otorgamos dinero y hacemos mil cosas más, pero nunca nadie nos dice gracias. Es nuestra obligación. Sin embargo somos humanos, somos de carne y hueso y sentimos. Si Usted tiene a su Padre cerca, abrácelo y dele un beso. Si ya lo perdió, recuérdelo de la mejor manera.
En todos los casos, hágale saber a quienes son Padres y están cerca de Usted, que el esfuerzo que realizamos tiene un valor: mantener la familia unida.
El Padre es el pilar que sostiene a toda la familia y asà va a estar siempre, de pie, serio, formal aun cuando por dentro, se doble con cada raspón del niño, con cada llegada tarde, con cada pena de la familia, en las que todos pueden llorar pero al Padre le está vedado el derecho.
Si eso no es amor, ¿cómo hemos de llamarlo?. Me gustarÃa conocer su opinión. Vale la pena.
Maestro en Derecho Constitucional y Amparo por la U.A.T.; Licenciado en Ciencias JurÃdicas por la U.A.N.L.; Diplomado en Carrera Judicial por la SCJN; Diplomado en Informática por Administración e Informática. Columnista en el “El Porvenir”; Abogado y Delegado JurÃdico de Petróleos Mexicanos en Reynosa, Cd. Victoria, Tamaulipas y en Monterrey, Nuevo León; Visitador General de Juzgados y Director General de EstadÃstica, Informática y Computación en el Tribunal Superior de Justicia en Tamaulipas; Catedrático en la Facultad de Derecho y CriminologÃa U.A.N.L.; Universidad Metropolitana de Monterrey; en posgrado, Universidad Autónoma de Tamaulipas, y en la Universidad Autónoma de Guerrero y en la UVM, Campus Monterrey. [email protected] mexicodebesaliradelante.blogspot.com

























