Mientras la caravana encabezada por el escritor y poeta Javier Sicilia recorre el territo-rio nacional y cruza la frontera Norte para llegar hasta el Paso Texas escuchando a lo largo de todo se peregrinar los gritos de dolor de los desterrados y de los que estamos hasta la %5+*%’?¿ de un gobierno indolente, incapaz, hipócrita y falsario, que tratan-do de ocultar su incompetencia o su desesperación busca cobijarse en soldados, policÃas y marinos y que, además, se da tiempo hasta para pasear y realizar un show en San José California y mentirles a los “paisanos de allá del otro ladoâ€, afirmándoles que los culpables de las miles de muertes ocurridas a lo largo y ancho de México son los fabricantes de armas de los Espantados Unidos.
En su odisea por California Calderón se da tiempo para chismosear y descargar culpas entre los diferentes gobernantes de los tres niveles de gobierno, pues, no es solo él, el que hiciera los juramentos de “guardar la Constitución y las leyes que de ella emananâ€, sino que todos los señalados tiene el deber ineludible de cumplir sus compromisos. Textualmente les receta a los migrantes la afirmativa de que “el primer deber de una autoridad es guardar la ley y eso es lo que estamos haciendoâ€.
Pero ¿por qué autoridad culpa a los fabricantes de armas de las miles de muertes ocurridas en esta guerra estúpida que no acierta a resolver y menos a terminar? Si, efectivamente como él lo dice, que las armas cruzan nuestra frontera provenientes del lado gringo, ¿por qué no las detectan? ¿Acaso no es de la competencia nacional el vigilar que no se lleve a cabo el contrabando de éstas armas que llegan desafortunadamente a manos del crimen organizado? ¿Desde cuándo la responsabilidad de cuidar nuestras fronteras le corresponde a gobernadores o a presidentes municipales? ¿Demuestra lo anterior que no tenemos, no obstante lo oneroso de su costo, un gran bunker de investigación?
No hay duda de que las armas, rápida y furiosamente, pasan frente a las narices de las diferentes policÃas y agentes aduanales; que se introducen en la misma forma por los recintos fiscales; que viajan por diferentes rutas tanto aéreas como terrestres. Por las afirmaciones anteriores, falso totalmente es que él sea celoso guardián de los principios y normas constitucionales (Calderón dixit). Muestras de sus mentiras se dan en forma continua y para certificar lo anterior solo bastarÃa echar un vistazo a mis REPERCUSIO-NES de la semana anterior, en donde trato el caso del “corcholatazo†que recibió “inconstitucionalmente†y, en consecuencia, en forma ilegal, su Secretario de Seguridad Pública.
Ya no me llama la atención, ni poca ni mucha, la conducta inadecuada de Felipe, pues es una constante la descarga de sus pecados en los fabricantes de armas y en culpar al crimen organizado de su guerra o a la sociedad en lo general que no lo respalda y que lo critica. Con frecuencia dice que no lo oyen y que la opinión pública siempre es contra-ria a sus afirmaciones. Lo cierto es que él ni ve ni oye a la sociedad en lo general, menos aún la escucha. Como repercusión a esta actitud presidencial, menos reconocemos sus equivocadas estrategias.
Finalmente, en tierras michoacanas comenzó su guerra; Fue en Apatzingán, zona de tierra caliente pero no solamente por la radiación solar, sino por lo que continúa ocu-rriendo en forma constante. La hermana del presidente, ahora en plena campaña oficial a la candidatura de su partido al gobierno del Estado, afirma o quiere dar a entender que con el PAN, se va a recuperar el respeto a las instituciones, pues dice: “aquà se firmó la Constitución que habla de derechos humanos, igualdad, moderación, responsa-bilidad y solidaridad, buscando la pazâ€.
Buenos son los deseos de doña MarÃa Luisa, encomiables sin duda, pero difÃcil que su hermano entienda que debe trabajar como Don José MarÃa Morelos y Pavón y el Constituyente de 1814. Si no lo hizo en los ya próximos cinco años de gobierno, menos lo hará ahora que está tan desgastado y que continúa por sistema, en seguir violando las leyes.

























