Ahora el caso Hank Rhon, pero las fallas en el sistema de procuración de justicia parecen ser la constante en la vida de los mexicanos.
Grandes fallas se presentaron en la detención del empresario, esas que ahora lo dejaron libre, expedientes mal formados que abren la puerta a la impunidad en nuestro paÃs. No es la primera vez que vemos un caso como éste, ya debe sonarnos conocido como aquél de Marisela Escobedo, donde hay un asesino libre por la puerta de los expedientes que no acreditan culpabilidad, ese proceso que tomó reflectores en los medios de comunicación cuando tal vez ya era demasiado tarde. O el famoso “michoacanazo†del 2009, donde por mala integración de expedientes todos salieron libres, los inocentes y los culpables, todos. En el caso del ex alcalde de Tijuana la lupa estuvo siempre, desde el inicio, y nos permite vislumbrar con claridad las ruinas, la podredumbre del sistema de justicia, cuyo principal objetivo parece ser la absoluta ilegalidad, esa que daña familias, golpea inocentes, libera culpables, deja camino libre a la criminalidad, esa que ya es insostenible en nuestro paÃs.
Las acusaciones por vÃnculos con la delincuencia organizada, acopio de armas y hasta asesinato, parecieron desvanecerse en un mundo de expedientes, en esa compilación de pruebas insuficiente para demostrar culpabilidad, el golpe era fuerte, la señal era sonante y determinante en la intolerancia a la corrupción y la impunidad, pero asà como llegó, pintada de ilusión, se fue, dejando las huellas de la desesperanza en un sistema por demás disfuncional.
Entre las equivocaciones en las declaraciones del vocero de Seguridad Nacional, Alejandro Poiré, el caso fallido de Marisela Morales, los matices electorales que se sospechaban en la detención y los errores en las formas y procedimientos, podrÃamos debatir y especular en diversas aristas, pero lo único cierto es que, una vez más, la impunidad reinó en este paÃs. La culpabilidad o la inocencia del polÃtico priÃsta serÃa también una especulación, pero ¿88 armas no es acopio? ¿Los asesinatos eran suposiciones? ¿Héctor “El Gato†Félix es un mero rumor? ¿El enriquecimiento en tales formas es bajo la ley? Esto habrÃa que preguntárselo a la juez Blanca Evelia Parra Meza, mientras, son preguntas que nos enfrentan con respuestas que tienen un punto en común, procedimientos erróneos que tienen responsables con nombre y apellido, esos que no permiten la aplicación de la justicia. La ProcuradurÃa General de la República ha venido manifestando error tras error, esos que trascienden, que afectan a los mexicanos, uno y otro sin parar.
¿Hasta cuándo se señalaran las deficiencias de la institución apuntando a los responsables? ¿Cuántos delincuentes más en las calles alimentándose de la impunidad y la ley inexistente?
Sin embargo, parece que esas fallas en la detención no se repitieron con Pablo Salazar MendiguchÃa, ex gobernador de Chiapas, a quién ya dictaron formal prisión por delitos contra el patrimonio estatal.
Esos dos golpes que se entendÃan como el trofeo sobre el proteccionismo, el compadrazgo, la corrupción y la impunidad, tuvieron distintos finales, el primero, liberación por falta de elementos que prueben la culpabilidad, sÃ, ese del que nadie dudaba responsabilidad en un sinfÃn de delitos de abuso y acciones al margen de la ley, y el otro, con el final que hubiera sido deseable para ambos, prisión.
Más que un fracaso para el gobierno federal, como ahora se lee esta detención, o una victoria al PRI, esto es un fracaso para la ciudadanÃa, un fracaso para nuestro sistema de justicia, un fracaso para nuestras instituciones, que se debilitan y con ello nuestra democracia. Debilitamiento que tendrá consecuencias, si no se toman acciones determinantes a nivel institucional, esto va a costar, pues si de las sospechas sobre Hank Rhon nadie duda, de las instituciones sÃ, eso no es una buena noticia.

























