El fin de cursos está cada vez más cerca, y la llegada de las vacaciones viene acompañada de una nueva preocupación: ¿qué harán los jóvenes con todo su tiempo libre? Durante el verano es particularmente importante que adolescentes y jóvenes “gasten” su tiempo con actividades que los mantengan alejados de ciertos “peligros” a los que están expuestos, sobre todo cuando su ritmo normal de vida suele relajarse.

Al tener más tiempo libre y horarios más relajados de lo normal, en verano a los chicos les gusta salir a fiestas con sus amigos. Desafortunadamente, en algunas de estas reuniones, se consume algo más que alcohol.

Por ello es importante que los padres, sin limitar en extremo las actividades de sus hijos, se mantengan alertas para detectar si en éstas noches de verano sus hijos se inician en el consumo de sustancias más dañinas que el tabaco y el alcohol. Es decir, que deben mantener una excelente comunicación y estar atentos al estado en que los jóvenes regresan de las fiestas, para saber si se han iniciado en el consumo de las drogas.

 

Y es que ésta preocupación se hace más palpable en verano, pues es la época en la que –según fundaciones especializadas en adicciones– se presentan más condiciones para que la droga sea consumida por los más jóvenes: menos límites y responsabilidades, y mayor apertura a experiencias nuevas y a la exposición de la oferta de la droga, así como el aumento del contacto social.

Además, se ha puesto de moda una nueva forma de salir de fiesta. Las llamadas “pool parties” se han popularizado entre los jóvenes, sobre todo porque evitan la exposición a las condiciones de inseguridad que se viven en ciertos establecimientos públicos y porque representan un ahorro para su economía.

Se trata de fiestas conocidas como “de espuma” o “de alberca” en las que normalmente participan jóvenes de 14 a 25 años, y que se realizan en domicilios particulares. Ahí se presentan bandas de música electrónica o DJ’s y, entre otras cosas, suelen consumirse drogas y alcohol, así como bebidas preparadas con energizantes.

Éste tipo de fiestas representan un peligro, no sólo por la exposición a las drogas, sino por la combinación que se hace de bebidas alcohólicas y albercas.

Lo importante es, a través de la comunicación, establecer límites razonables que permitan al joven encontrar diversión durante éste verano, pero también que le hagan ser conciente de los peligros que se corren afuera. Lo principal, sin duda, es educarlos correctamente sobre aquello que les hace bien y lo que los daña.

Aún cuando esta comunicación existe, es importante mantenerse alerta ante algunas señales que indican que un joven se encuentra consumiendo drogas: conducta fuera de lo normal, alteraciones del sueño, conducta irritable, problemas para concentrarse, aumento de la frecuencia cardiaca (se muestra muy inquieto), entre otras.

Es importante también saber el tipo de drogas que existen en la actualidad, para conocer sus presentaciones y sus síntomas. Los estupefacientes pueden ir desde la mariguana, hasta el éxtasis, pasando por la cocaína, el éxtasis líquido, la ketamina, etcétera.

Si deseas conocer más sobre el consumo de drogas en México, consulta la Encuesta Nacional de Adicciones 2008, y si te interesa conocer más sobre las características y síntomas de las drogas, ver en la liga: http://www.conadic.salud.gob.mx/pib/faqs_drogas.html