La magia del fútbol (Mundial Sub 17)

Y de nueva cuenta el fútbol lo volvió a hacer. A pesar de la grave crisis que se está viviendo en la FIFA con todos los temas de corrupción, compra de jugadores, de árbitros, arreglo de partidos, casas de apuestas involucradas, más las invasión de estadios en Sudamérica, las barras bravas e hinchadas que provocan pelean, los casos de clembuterol y demás tragos amargos que ha pasado el balompié, el fútbol ha vuelto a ser fútbol.

El viernes pasado fui a Morelia solo para asistir al Mundial Sub 17 y ver el juego entre Argentina y Japón. Ahí en la cancha me tocó ver un puñado de niños que salieron a jugar 90 minutos, disfrutar del partido, del día lluvioso, salieron a defender los colores de su playera y su patria, pero también saltaron a la cancha para agradar a la tribuna que fue a gozar del deporte en una de sus esencias más puras: la niñez y el amor al juego.

Para mi alma fue muy gratificante el poder asistir a éste partido porque muy pocas veces se puede tener la fortuna de asistir a un Mundial de la FIFA, no importa que sea con límite de edad, porque el ambiente, el entorno y todo lo que significa un partido internacional va más allá de cualquier otro partido.
Escuchar las tonadas del himno de la FIFA cuando comienzan a salir las banderas de los países, ver como los jugadores desfilan a través del pasillo, como el árbitro toma el balón y el admirar esos lienzos con colores que representan a un país, hace que todo el ambiente se transforme, te hace entrar en una catarsis y el ambiente FIFA te absorbe a un mundo paralelo.

Y cuando el balón comienza a rodar, el mundo de detiene. Los jugadores se vuelven héroes y villanos, comienzan a ir tras una pelota que guía sus destinos y cuando cae el ansiado gol, la risa y alegría explota recordándonos que aún son unos niños que juegan más por el gusto del deporte y que la pasión es más grande que sus corazones.
Al estar en el estadio, en ese santuario del deporte y la pasión, el cuerpo y el espíritu parecen introducirse en un hábitat ideal en donde parece que nada malo sucede en el mundo, porque ahí parece ser el único lugar donde los ideales pueden coexistir tranquilos cuando se mezclan dos o tres nacionalidades, cuando las razas de integran, porque enfrente de mí estaban un grupo de japoneses, porque a mi lado estaba un argentino, porque minutos después, a un costado, se encontraban cinco congoleses en medio de cientos de mexicanos.

Éste día probablemente sea uno de los que yo mas recuerde, porque me tocó vivir la experiencia que brindan los mundiales de la FIFA. Fue un día de apreciar el fútbol, de gritar hasta cinco goles que no eran de México, ni de algún equipo del que yo sea fanático, simplemente fueron tres goles de Japón, uno de Argentina, uno de Corea del Norte, pero sobre todo fueron cinco goles del planeta, cinco goles por el mundo.
Y de nueva cuenta el fútbol lo volvió a hacer. Éste bello deporte nos recuerda que el hombre nació para jugar, que la magia del fútbol va más allá de todos los problemas sociales, económicos, culturales, ecológicos, y demás cuestiones que pasamos día con día. Porque hace unos meses atrás el pueblo de Japón fue azotado por una terrible desgracia, pero hoy sus niños menores de 17 años, han viajado hasta México por la alegría ser salir a patear una pelota y viajaron con la esperanza de regresa a casa como campeones.

Licenciado en Periodismo y Medios de Información por el Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey. Se ha desempeñado como reportero y fotógrafo deportivo. Twitter: @luiseroficial. Su página de internet es: http://www.luiserobles.com.mx