Hoy, en los estados de Coahuila, Hidalgo, Nayarit y estado de México se confirmarán los apabullantes resultados electorales del domingo anterior y se confirmará lo ya sabido: el convincente triunfo total  en esos estados  del partido revolucionario institucional: conserva las gubernaturas – en Hidalgo se realizaron únicamente para alcaldes -, la mayoría en el H. Congreso – le llaman gobernabilidad – local y la mayoría natural en los municipios.

Y como siempre, desde las seis de la tarde de ese día empezaron los lamentos de quienes perdieron y sacaron los reclamos de siempre: elección de estado, fraudes, acarreos y demás vicios, aparentemente superados.

Sobre esa elección aun se escribirá bastante, pero esperaremos a conocer las cifras oficiales y las configuraciones de los H. Congresos locales y de los ayuntamientos para terminar ese asunto. Sin embargo aquí están algunas reflexiones:

1°.- Dígase lo que se diga, en palabras del mismo fiscal para asuntos federales, fueron elecciones tranquilas, sin mayores alteraciones de la paz electoral y las quejas y denuncias no superaron lo usual.

2°.- Se manifestó un 50% de abstencionismo, en lo general, aunque particularmente en cada estado se presentó una votación y poco superior al 50% del padrón electoral.

3°.- Ni el PAN ni el PRD  – en Coahuila, Hidalgo y estado de México -sumándose alcanzaron la votación necesaria para significar un riesgo para   los candidatos del partido revolucionario institucional.

4°.-El PAN, en el estado de México, no tuvo condiciones electorales y políticas,  para arrebatarle al PRI el llamado corredor azul que rodea al Distrito Federal: perdió 5 a 1.

5°.- El PRD, en el mismo estado de México, no alcanzó a significar riesgo para recuperar ciudad Nezahualcóyotl. Se quedó en la orilla.

Ahora falta la tercera etapa: la de los tribunales, pero será sumamente difícil que estos partidos vayan a materializar, política y electoralmente, sus impugnaciones.

Una de las leyes, reglas de la democracia es que un voto cuenta, vale y que un solo voto de diferencia hace la mayoría y aquí en estas elecciones las diferencias son abismales, por lo que aquí se debe aplicar otra de las leyes de la democracia: hay que saber perder y aceptar el triunfo del contrincante triunfador. Recuérdese que no solo es democracia cuando gano; en las democracias  de todos los tiempos se gana y se pierde y no se gana ni se pierde siempre.