En estos días acaba de publicarse un estudio realizado por la investigadora del Centro de Investigaciones y Desarrollo Económico (CIDE), María Amparo Casar. El estudio, basado en datos sólidos y verificables, es inatacable y contundente;  nuestros diputados son caros, incompetentes y flojos. Ya lo sabíamos, ahora lo confirmamos. Veamos algunos datos.
La Cámara de Diputados de México es la más cara, ineficiente y con la mayor opacidad en sus gastos del mundo. El análisis “Cómo y cuánto gasta la Cámara de Diputados” revela que los diputados mexicanos reciben un sueldo de seis mil 700 dólares mensuales, equivalente a más de 80 mil pesos y solo son superados por los legisladores brasileños quienes ganan 15 mil 942 dólares que equivalen a 200 mil pesos mensuales.

Pero si  a ese sueldo se le suma lo que reciben por prestaciones y gastos discrecionales que en otros congresos no se otorgan, resulta que los legisladores mexicanos ganan alrededor de 17 mil 800 dólares mensuales lo que da la respetable cifra de 222 mil 500 pesos al mes, por lo que se convierten en los más caros no sólo de América Latina sino de todo el mundo.

Lo anterior nos hace recordar una incómoda verdad; una de las muchas razones por la cual la mayoría de los ciudadanos tienen un pésimo concepto de la política y de los partidos la encontramos en el mediocre y deslucido desempeño de nuestros limitados diputados.

Imposible negarlo; consistentemente las encuestas nacionales nos informan que la credibilidad y confiabilidad del poder legislativo, diputados y senadores, se encuentra en los últimos lugares. Por debajo incluso de la ultracorrupta justicia  mexicana.  

Analicemos: ¿Cuales son los requisitos para ser diputado en México?, la verdad muy elementales, en México no existe requisito alguno de escolaridad y conducta; Teórica y prácticamente un analfabeta funcional, un débil mental o un violento alcohólico con las neuronas rostizadas pueden perfectamente ser electos diputados.

Y ahora, en la práctica, ¿qué hace realmente un diputado en México?. Servir de levantadedos y  carne de cañón en los alborotos del Congreso; los que deciden son unos cuantos. Ahora bien, el puesto es altamente apetecible para el mexicano promedio;  lo que  le ofrece un partido político a un candidato a una diputación es: Trabajo sencillo. Sueldo inicial mayor a $80,000 mensuales más prestaciones que lo llevan hasta unos increíbles  $222,500.00. Excelentes y prolongadas vacaciones, ¡mas de 5 meses por año!.  Cómodo horario laboral. Se permite dormir en el trabajo. Puede pasar lista y abandonar la sesión sin consecuencia alguna. Puede llegar en completo estado de ebriedad sin que pase nada. Puede atender asuntos personales en el trabajo.  Posibilidad de escalar posiciones acorde a su carencia dignidad. Y una muy codiciada, inmunidad frente a las autoridades, puede escandalizar en la vía pública, agredir y golpear policías si intentan detenerlo.

Si bien en el Congreso existen algunos integrantes competentes y calificados,  lamentablemente son pocos. También lamentablemente no son ellos los que toman las decisiones. Las ordenes son de la nomenklatura de cada partido, y la conducción obedece, fatalmente, a criterios inmediatos, de grupo o partidistas, por lo que el interés nacional pasa a ser algo marginal.

Y a proposito de colusión entre autoridades, periodismo e impunidad recuerdo la lectura en un conocido periódico caracterizado por su indeclinable objetividad: “La dirigencia del PRD en Michoacán reiteró que las acusaciones en contra del legislador electo por el distrito de Lázaro Cárdenas, Julio Cesar Godoy Toscano, son un atentado político orquestado por el gobierno de Felipe Calderón, que carecen de sustento jurídico y que sólo tienen como propósito desprestigiar al partido”.  Y remata: “Julio Cesar Godoy es diputado federal y a partir del 1 de septiembre, tomada o no la protesta, él tiene fuero constitucional”.  Así están las cosas.

Que los diputados no trabajan y cobran mucho es una verdad de a kilo. La investigación, que forma parte de la colección “El Uso y Abuso de los Recursos Públicos”, subraya que si se toman en cuenta las estadísticas de 2010, la Cámara tiene un atraso de más de 80 por ciento entre las iniciativas presentadas y las aprobadas. De acuerdo con las cifras del informe hasta 2010 se tenían registradas 3 mil 109 “acciones legislativas” de las cuales más de 2 mil 500 se encontraban pendientes.

Conclusión final. Nuestros diputados pueden competir ventajosamente como la estructura mas cara e ineficiente del mundo; sin remedio posible en un futuro cercano. Y si por algún fenómeno natural desapareciera el Congreso, estoy seguro que la mayoría de los mexicanos no derramarían una sola lagrima por ellos.

Alejandro Vázquez Cárdenas
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