Iniciado ya el sexto y último año de gobierno de Felipe Calderón, con el que se cierra -eso esperamos- la docena trágica del panismo, está claro que las transformaciones y el bienestar prometidos no han llegado. Mucha administración macroeconómica –la cual sin duda ha generado un razonable, si bien endeble, nivel de estabilidad—, empobrecimiento real de la sociedad y ausencia total de la polÃtica. La alternancia panista ha sido el imperio de la politiquerÃa, de la obstinación adversarial, del mesianismo autoritario, de la intolerancia.
Por ello, el juicio popular dista mucho de favorecer al PAN y Calderón, el sábado último, urgió a sus compañeros de partido a reconocer el fracaso. Lo dijo en otros términos, pero ese fue el sentido de su mensaje. También él siente, pese a su triunfalismo interno y externo, que el poder se les va de las manos.
La inexperiencia de Vicente Fox, aunada a la cerrazón calderonista; pero sobre todo la carencia de un proyecto verdaderamente comprometido con la solución de los problemas reales de los mexicanos, han llevado al paÃs a una situación de decepción y desaliento generalizado, agravados por la espiral de una violencia que no cesa, que llega a los parámetros del terrorismo, ante la impotencia de un gobierno fallido.
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El primer error grave de Calderón –a contrapelo de su actitud soberbia y autocomplaciente, que le lleva a decir, en el colmo de la ceguera polÃtica y social, que su camino es el correcto–, fue la integración de un equipo de trabajo que resultó a fin de cuentas fiel a los parámetros del gabinetazo de Fox: ajeno a las tareas públicas y estrechamente vinculado con los intereses particulares. Un gabinete gerencial-caudillista, en pocas palabras.
Muchos de esos funcionarios que no entienden el sentido del servicio público, ya sea porque anteponen sus negocios personales o porque no están capacitados para ello, han contribuido al deterioro de las instituciones. Su incapacidad y desconocimiento de los asuntos públicos han provocado, por ejemplo que se hayan dejado de gastar o desviado varios cientos de miles de millones de pesos del presupuesto; por ejemplo, en el escándalo de la llevada y traÃda “estela de luz†del bicentenario.
El desconcierto de lo que significa el gobierno también ha llevado a Calderón –como antes a Fox– a optar por formas mediáticas en las que se privilegia la publicidad sobre la acción. Son incontables los asuntos en los que el Presidente se presta para asistir a un acto y anunciar algún nuevo programa sin que nada pase de ahÃ.
Calderón está atrapado por la frivolidad de las cámaras y los reflectores –que lo llevaron incluso a convertirse en patético guÃa de turistas y experto en todo, hasta en buceo, en un documental imprudente– y no se ha dado tiempo para analizar a fondo los problemas de sociedad real, para conocer las instituciones federales y plantear soluciones viables. asesores quieran manipular las cifras, lo cierto es que el paÃs pasó del lugar 31 a la posición.
En el terreno internacional, México ha dejado de ser un paÃs respetado, porque el panismo destruyó una polÃtica exterior histórica basada en principios. Por esta causa, durante la docena trágica han surgido conflictos diplomáticos, lo mismo con Estados Unidos que con Venezuela o Cuba; y en los foros multilaterales se ha perdido credibilidad.
Por lo que a la polÃtica exterior se refiere, no hay perspectivas de mejorÃa. Para Estados Unidos, México sólo figura en la lista de las prioridades, en la medida en que se avenga a integrarse al esquema de seguridad de América del Norte, en el que Canadá está a punto de perder aún más soberanÃa y lo mismo se espera de los mexicanos. La creciente injerencia de las instituciones de seguridad y militares estadunidenses en México, es la primera oleada.
El presidente Barack Obama insistirá en asegurar el apoyo mexicano en el combate al terrorismo, en la seguridad hemisférica, en la vigilancia fronteriza y en temas generales de polÃtica exterior. Los centros del poder real en Washington, no pierden las esperanzas de que la doctrina de la guerra preventiva sea plenamente aceptada por Calderón.
El nuevo embajador, Earl Anthony Wayne, ha dicho en privado que se esperan unas relaciones tersas, sin fricciones ni enfrentamientos; razonablemente amistosas, como corresponde a dos vecinos geográfica y étnicamente cercanos, con México en un papel cada vez más parecido al de Canadá.
Pero el mayor problema de México es el polÃtico. Las incongruencias, la obstinación, el autoritarismo, las contradicciones y el triunfalismo de Calderón al enfrentar los asuntos prioritarios, han sido un obstáculo constante para llegar a acuerdos, poner coto efectivo a la violencia y a la inseguridad, recuperar el crecimiento de la economÃa popular y abatir realmente la desigualdad…
Por si lo anterior fuese insuficiente, la fricción electoral erosiona aún más la relación entre el Ejecutivo y los partidos; serÃa necesario restablecer un clima de comunicación y acuerdo para negociar los temas prioritarios; pero si ni siquiera existe un acuerdo sólido acerca de cuáles son esos temas, mucho menos hay rutas de avenimiento.
En fin: el Presidente de México ha entregado el manejo de los asuntos públicos, con su presupuesto adjunto, a muchos personajes que son movidos por la avidez económica y que probablemente tengan en esta su única oportunidad de hacer los negocios de sus vidas Calderón, como antes Fox, ha pervertido el ejercicio institucional al convertirlo en botÃn polÃtico y económico. Por eso Elba Esther Gordillo manda en la SEP, como en el SNTE; y se prepara a ser, de nuevo, el fiel de la balanza de la elección presidencial.
Habrá que ver si el PRI y el PRD se lo permiten.
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Publicado en la Revista Gurú PolÃtico (http://www.gurupolitico.com) y reproducido con la autorización de su Director.
Periodista y escritor. Licenciado en Ciencias y Técnicas de la Comunicación por la Universidad del Valle de Atemajac, en Guadalajara, Jal. Ha sido reportero, jefe de sección, jefe de información, jefe de redacción, subdirector y director de diarios y revistas, asà como colaborador y conductor de programas en radio y televisión, guionista, productor y director de videodocumentales. Enviado especial y corresponsal de guerra en más de 30 paÃses. Editorialista de Excélsior. Presidente del CÃrculo Latinoamericanos de Estudios Internacionales (CLAEI). Más información: http://claei.org.mx

























