Después del excelente Seminario que organizó la FENAM la semana pasada sobre Finanzas  Municipales y Gestión de Recursos, es cada vez más claro que urge reconstruir el agotado Pacto Fiscal Mexicano a partir de la descentralización de recursos y facultades, del incremento del porcentaje participable, de regresarles potestades con potencial recaudatorio importante a las entidades federativas y revisar las bases de la desconcentración de la educación básica y de salud. Lo mismo de los Estados a los Municipios en el caso del porcentaje participable.
El Nuevo Pacto Fiscal tiene que descansar en tres ejes: el fortalecimiento de las finanzas estatales, las facultades fiscales del municipio y el papel de los congresos locales.

Hablemos de estos últimos órdenes de Gobierno, a quienes las visiones centralistas desdeñan. Es común escuchar cómo a los Municipios se les niega capacidad para ejercer sus propios recursos, se les obliga sin reglas claras al mecanismo de mezcla de recursos en los estados, favoreciendo a los municipios del partido gobernante; los pari passus federales los hacen polvo yse les engaña para hacerles “sus guardaditos” para el fin de año, en virtud de que ellos no saben o no quieren hacerlo; desde los congresos locales se ejerce una jetatura sobre los mismo e incluso hay quienes se ufanan de haber destituido muchos presidentes municipales por razones políticas.
En el caso de los Congresos, es frecuente que se generen desde el Gobierno Federal, campañas que dicen que los estados no informan sobre el uso de las participaciones a nadie, cuando si lo hacen a los congresos locales, que cada vez en mayor medida están tomando medidas adecuadas para fortalecer a sus Auditorías Superiores de Fiscalización, como son los casos que conozco de Hidalgo, Tabasco y espero ya se dé en Oaxaca, con la llegada de Carlos Altamirano al frente de la misma.
Desde los gobiernos estatales se han dado casos extremos de opacidad y afectación de las finanzas municipales, práctica que aún persiste, aunque en menor medida, lo cual debemos evitar. Van varias anécdotas:
•    Un Presidente Municipal de un estado del sureste pide ayuda porque el Gobierno Estatal no le paga lo que corresponde de Participaciones, le han quitado por lo menos mil millones – antes de la reforma monetaria por supuesto-, pero el Gobernador le llama, le da 100 y este sale a reconocerle su vocación federalista”. Un año después se repite la queja, pero ya nadie le cree;
•    En una conferencia en 2002 en Durango, siendo Gobernador Guerrero Mier, un Presidente Municipal destaca en su discurso maravillas de la vocación federalista de su Gobernador. En corto me pregunta, si podría darle las cifras de las Participaciones que le corresponden porque no se las quiere dar el Gobierno del Estado. Manifiesto mi extrañeza ante los elogios vertidos y contesta:” si no los hago este %&#= hasta a la cárcel me mete”;
•    Otro ocasión un gobernador que fue antes Presidente Municipal, le dice al Secretario de Hacienda que a pesar de su origen “los presidentes no hacen caso y por eso les estoy haciendo su guardadito, qué piensas al respecto?”, el Secretario sonríe y le dice “oye tienes razón, los gobernadores son iguales, vienen cada fin de año a pedir más recursos, creo que les voy a hacer su guardadito”;
•    El Gobernador de un Estado del Sur, de cuyo nombre no me acuerdo, me reclamó por haber dado una plática al cabildo del ayuntamiento de la capital: “¿porque les vienes a abrir los ojos a estos %&#$=, ahora, cómo los voy a controlar?;
•     O el Gobernador que cuando supo que Zedillo traía en su plataforma de campaña pagar directamente las participaciones a los municipios,  dijo “¡no la hagas!”…
En fin ejemplos de lo que debemos evitar se repita y lo mucho que nos falta para avanzar.

 

*Consultor en temas de Hacienda Pública y Coordinación Fiscal: Ha sido Presidente del Colegio Nacional de Economistas.
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