Se ha desatado avalancha informativa en esta región por el término de cierta regulación de política regulatoria en y de estados Unidos.

                Por punto inicial, nuestro continente, América es o un territorio invadido y mestizo o tierra de migrantes; parece ser que únicamente una región de una nación, Estados Unidos, fue migración sin imposición, sin invasión inicial y sí, por una negociación-compra de la tierra, las 13 colonias del este de lo que ahora es Norteamérica, pero todo el territorio que ahora se conoce fue invadido, ocupado y desarrollado. Su población primigenia estuvo en reservaciones, fue exterminada o ahora está en focos regionales muy bien localizado y hasta son buenos administradores, pero, por lo general, todo el continente o fue invadido y/o ocupado o conquistado por el trabajo de los migrantes.

                Todos los seres humanos tenemos el derecho de buscar mejores horizontes de desarrollo y progreso individual y familiar, lo que crea corrientes migratorias y las naciones con alto desarrollo tecnológico y con economía ultra desarrollada, son destino de las poblaciones que tiene como objetivo mejores condiciones de trabajo y de estabilidad económico social.

                Estados Unidos y Canadá, aquí en América, son los destinos para trabajar y realizar lo que se llama El Sueño Americano y establecen sus regulaciones para controlar y aceptar o rechazar migrantes o visitantes o turistas. A esas regulaciones debe incorporarse los llamados Derechos Humanos, lo que es apropiado, respetando los derechos de los llamados terceros.

                Las caravanas de migrantes que ahora tiene como paso a nuestro país en su camino hacia Estados Unidos, es, percepción personal, un fenómeno artificial, que ha caracterizado esta administración federal y del vecino país, en su anterior administración – Donald Trump -.

                Es sumamente curioso que se formen columnas y columnas de migrantes de América del centro, venezolanos y colombianos y ¡hasta asiáticos y africanos!

                Migrar está bien, pero lo central es que son indocumentados, carecen de permisos y tratan de ingresar a tierra prometida ilegalmente y este es el centro del asunto…

                ¿Cuántos de estos miembros de las caravanas son realmente trabajadores honestos? ¿Cuántos son agentes de ciertas naciones? ¿De dónde tiene para pagar las cuotas de pago de piso por pasarlos al otro lado? ¿Cuánto gastan en alimentos, salud, hospedaje, servicios?

¿A qué se atendrán?

                Las rutas de las caravanas crean verdaderos problemas a los gobiernos- autoridades municipales, estatales y federales.

                Estos escenarios muestran las desigualdades económicas y sociales, lo poroso de nuestras fronteras y de nuestras autoridades y lo susceptibles a la corrupción, de todas las autoridades en las diferentes rutas que transitan los migrantes…pero, ahí están y siguen y siguen