Por considerarlo lo más cercano a la realidad y bastante objetivo, transcribo, casi totalmente columna de Javier Solórzano Zinser, publicada en LA RAZÓN, México, en su edición del lunes 08 del presente.
FIN DE LA EMERGENCIA
Con el anuncio de la OMS del fin de la emergencia por el Covid 19 debemos empezar a hacer balances y la delim8itación de responsabilidades.
La OMS no ha dicho que es el fin del Covid 19. Más bien plantea que en función de la evolución del virus de la mano de la respuesta que se ha tenido entramos a otra etapa, lo que no quiere decir que por ningún motivo que estemos exentos de volver a contagiarnos.
Sin dejar de reconocer aspectos positivos de la estrategia del gobierno mexicano, pasaron muchas cosas que bien se pudieron evitar. Lo primero que quedó expuesto son las innumerables limitaciones del sistema de salud. El gobierno buscó la manera de transformarlo, pero lo único que hizo, en un buen número de casos, fue meterlo en muchos líos y sobre todo terminó haciendo a un lado lo más importante: la atención inmediata de los ciudadanos.
La dolorosa escena en las puertas de los hospitales fueron una constante. Estuvimos en un problema serio de demanda, pero también bajo un proceso confuso que llevaba que muchos familiares y amigos dejaron a los enfermos a la entrada de los nosocomios, sin que nadie los atendiera y en muchos casos terminaron muertos en las calles.
Otro elemento que no ayudó fue el papel protagónico que ha jugado el vocero. Pasó de ser un reconocido científico a un personaje que le dio por el protagonismo.
La defensa que hizo del presidente terminó revirtiéndosele; López Obrador ha padecido el virus hasta en tres ocasiones. No fue sólo eso, sino también, sus declaraciones ligeras como asegurar que 60 mil personas muertas serían una catástrofe; al final México está entre los países con más personas fallecidas por el Covid; se habla de cerca de 750 mil.
Fue también un tema confuso y de consecuencias lamentables la desatención que se hizo del personal de salud, particularmente de los hospitales privados quienes jugaron un papel preponderante. Somos en este renglón de los países que más muertos presentó de la planta laboral de los hospitales.
A etas circunstancias hay que sumar el gran problema que se nos vino por la falta de apoyo a las micros, pequeñas y medianas empresas, las cuales en un bien número de casos acabaron cerradas, lo que trajo un alto nivel de desempleo en menos de un año.
Otro problema fue el que los ciudadanos no sabíamos, a menudo, qué hacer. No quedada claro cuando veíamos que en otros países se seguían estrategias diferentes a las de nosotros, que les estaban daño mejores resultados. En medio de la confusión los ciudadanos no sabíamos bien a bien qué hacer, a lo que hay que agregar la complejidad del virus y el desconocimiento sobre el tema.
La tardanza en tener una vacuna, en medio de la promesa que en cualquier momento podría estar, dejó al país y a muchos otros países en el mundo en circunstancias adversas. Sin embargo, no se puede soslayar el gran esfuerzo que hizo el gobierno colocando incluso solicitudes de compra de la vacuna en diferentes farmacéuticas. Esto fue un factor fundamental para que millones de mexicanos pudiéramos ser vacunados en todo el país.
Lo que quedó a la vista fue el deteriorado sistema de salud que de por sí ya lo estaba, pero ahora quedó más a la vista en medio de la emergencia. El próximo gobierno está obligado a una revisión y transformación del sistema, porque es claro que nunca seremos bajo las actuales circunstancias iguales que Dinamarca o mejores que ella.
Al mundo entero le cayó por sorpresa el Covid. Muchas personas cercanas a nosotros murieron en medio de una pandemia que por momentos parecía incontrolable, en medio de una larga pesadilla.
Recordemos a nuestros muertos y, sobre todo, sintámonos afortunados de seguir todavía por aquí y ojalá que en el camino todos hayamos aprendido algo.
FIN DE LA EMERGENCIA 2
En este balance no deben faltar las incongruencias – que todavía están presentes – como las siguientes:
1° Colocar en un nivel político, a un problema de salud y manejarlo políticamente
2° No existir un programa nacional de vacunación.
3° Dejar la aplicación de la vacunación a los Siervos de la nación, cuando debió dejarse-entregarse a quienes sí sabían: el sector e instituciones de salud: SSA, IMSS, ISSSTE, Seguro Popular –
4° En el momento más crítico cambiar los esquemas de compra de medicamentos, equipos e insumos médicos.
5° Desaparecer el seguro Popular por un ente que nadie sabía qué era, ni cómo y dónde funcionaba.
6° Como en el beis bol: se mostraban señales diferentes entre el vocero y la presidencia de la República y se generó enorme confusión.
7° Por debilidades del nuestro sistema de salud, a pesar de los esfuerzos y sacrificios de su personal médico – primera línea, enfermeras y personal en general, jamás se conocerá el total de fallecidos y de contagios, ni cuál fue el costo total en recursos financieros.
8° Hacer a un lado a la máxima autoridad constitucional en materia de salud – en situación de emergencia y crisis nacional: – el Consejo Nacional de Salud. Y siempre lo fue el presidente de la República, con sus recomendaciones fuera de toda lógica y anti científicas.
9° No aceptar cambios en el ¿Programa-Política? de vacunación?
TAL VEZ LO MÁS GRAVE FUE MENTIR, ENGAÑAR Y NO INORMAR CON EXACTITUD.
FIEL A SU ESTILO, LA PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA TRANSFORMÓ EL HECHO DE INFORMAR CON LA MANIPULACIÓN Y OCULTÓ LA VERDAD.























