Tuvo que ser el dirigente del Frente Juvenil Revolucionario del PRI Omar Noé Bernardino Vargas, el único que se revelara ante la imposición por parte del Comité Ejecutivo Nacional de su partido, en la definición de las listas de diputados plurinominales, en las que se incluyó en lugar de privilegio al hijo de Ascención Orihuela Bárcenas, como propietario y a la hija de la diputada Guadalupe Calderón Medina, como suplente.
“Parece que los ricos de apellido, siempre van a tener posiciones dentro del PRI, aunque no hayan hecho nada por el partido”, acusó Noé Bernardino, al referirse a la imposición que se hizo en la lista de diputaciones plurinominales, del “bebesaurio”, Eduardo Orihuela Estefan, hijo de Chon Orihuela.

El disgusto del líder juvenil tiene que ver con el hecho de que, ante las expectativas que tienen en el tricolor, pudiera ser que la posición número seis no alcanzara a entrar, pero tiene razón en cuanto a los fundamentos de su protesta, debido a que en ese caso, quienes podrían convertirse en diputados no han hecho ningún esfuerzo, vamos, ni siquiera vivían aquí y mucho menos han participado en actividades partidistas.

Los rumores de que varios hijos de políticos podrían estar en la lista de plurinominales priístas comenzaron desde hace meses, pero al parecer el único que persistió en esa intención fue el político zitacuarense, quien espera colocarse entre el primer grupo del presidenciable Enrique Peña Nieto y ya ve a Michoacán muy chiquito para sus aspiraciones.

Salvo las protestas de Omar Noé Bernardino, todos los demás actores políticos priístas han permanecido en el ostracismo y nadie quiere reclamar por una evidente acción que ofende a quienes han trabajado por el partido la mayor parte de su vida política y que no gozan de privilegios como ese, porque consideran que lo más recomendable, a estas alturas, es trabajar por ganar la elección y ver cómo se integra el Congreso del Estado.

Y es que todavía muchos recuerdan lo ocurrido en la elección local de 1998, cuando la lucha por las posiciones en la lista plurinominal era intensa a grado que el entonces dirigente estatal del tricolor Fernando Orihuela Carmona tuvo que gastar mucho tiempo y negociaciones con quienes se sentían desplazados. Uno de ellos, quien se ubicaba en la posición número siete, mantuvo un diálogo de casi 12 horas en un salón del hotel Villa San José, con la exigencia de que se le ubicara en una mejor posición, específicamente, la 4.

Pero resulta que, a final de cuentas, ni siquiera entró el número uno, que era Carlos Gálvez Herrera, quien intentó desesperadamente que se le hiciera un espacio en la legislatura, lo que no pudo lograr aún cuando interpuso una demanda judicial.

Este escenario es evidentemente irrepetible, sobre todo tomando en consideración que las encuestas más confiables señalan un empate técnico en el primer lugar entre el abanderado del PRI Fausto Vallejo Figueroa y la panista Luisa María Calderón Hinojosa, mientras que al abanderado del PRD Silvano Aureoles se le ubica en un tercer lugar con un promedio de 25 puntos de preferencia.

Siempre se ha afirmado que las encuestas son una fotografía del momento en que se levantan, pero dan mucha luz respecto a las expectativas del electorado y lo cierto es que el desmarque que formuló Antonio Soto Sánchez, vocero de la campaña perredista, respecto al gobierno de Leonel Godoy, provocó que se empezara a creer que es cierta la ubicación de ese partido es la que se ha dicho, debido a que hay un muy bajo nivel de aprobación popular respecto al gobierno de Leonel Godoy Rangel.

Aunque también hay mucha inconformidad respecto al desempeño del presidente Felipe Calderón, se pensaría que ese efecto produzca reminiscencias en contra de su hermana pero, como lo habíamos señalado en despachos anteriores, la campaña mercadológica del panismo está causando los efectos esperados entre la población, sobre todo la menos informada, que está integrada por las grandes mayorías.

A estas alturas, la elección se puede considerar como de pronóstico reservado y habrá que ver cómo quedan las cifras después del debate, que según los expertos en el tema, puede originar que los candidatos pierdan o ganen de tres a seis puntos, por lo que se podría percibir un reacomodo de fuerzas.

Volviendo al tema de los bebesaurios, en la planilla que busca la presidencia municipal del PRI, aparece Jorge Molina Sánchez, quien enarbola como único mérito, ser hijo del dirigente sindical Jorge Molina Bazán, el mismo que durante la pasada campaña por la gubernatura del estado manifestó su abierto apoyo a favor del abanderado panista Salvador López Orduña. Y luego dicen que la traición no paga.

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