El pasado lunes fue primero de mayo y como es tradicional, histórico y usual se realizaron los desfiles o paradas obreras en casi todas las capitales de los estados y del país.

                En la ciudad de México, muy posiblemente el señor Andrés Manuel López Obrador, titular del Ejecutivo Federal haga uso de su representación y poder, y en el balcón principal de palacio nacional pronuncie un discurso.

                Se desconoce – al menos yo – si hay algo que festejar de parte del segmento poblacional y social de los trabajadores, no de los empleadores, no de los empresarios.

                Muy presumiblemente, en su caso, el titular del Ejecutivo Federal haga referencia al beneficio de ampliar los días de vacaciones, como derecho, laboral, atribuido a los años de trabajo y, bueno, si es así, sea o no sea una conquista obrera, bienvenida esa ampliación, en su modalidad que sea.

                Es cierto, las cuestiones de derechos y conquistas laborables han cambiado desde  la publicación y difusión de El Capital, de Karl Marx y el esquema de los trabajadores cambió t fue simétrico poco a poco hasta equipararse como factor de la producción, en el mismo nivel que el capital, pero las circunstancias económicas y políticas ahora son muy diferentes y regresaron a su asimetría, predominando el capital y no el equilibrio entre los factores de la producción, porque, muy posiblemente, pro el desarrollo de la ciencia y la tecnología, el estancamiento – académico,  formación, actualización, superación ideológicas  y capitalización – de los trabajadores lo han permitido o favorecido.

                Este mismo desarrollo de la ciencia y la tecnología aplicado a la producción de materias primarias, a la producción-terminación, a la circulación, comercialización y distribución están generando circunstancias muy distintas que están facilitando la robotización de muchas fases de la producción, circulación, colocando al trabajador en condición vulnerable.

Se está viendo en los países de mayor desarrollo tecnológico y científico, como en Alemania, Japón, Indonesia, India, Estados Unidos, pero aun los segmentos laborales no lo han percibido como un riesgo en sus plazas laborales y en sus ingresos y derechos y prestaciones sociales y de salud, que se complementa como se está viendo en Francia, con el alargamiento del tiempo laboral y el  consecuente inicio de la jubilación hasta los 64 años de edad, estableciendo que este derecho laboral no sea al cumplir 30 años de servicio y/o cotización.

Para revertir esta situación hace falta que verdaderos trabajadores sean verdadera y realmente trabajadores.

En tanto no sea así, y en las actuales circunstancias no hay nada que festejar. Existe asimetría en esta correlación de fuerzas.