Etelberto Cruz Loeza.
Atrajo mi atención la andanada de calificativos que nuestro Ejecutivo Federal les echó a un grupo muy selecto de protagonistas políticos…y todo por los sucesos escénicos de la entrega de la medalla Dr. Belisario Domínguez a la escritora Elena Poniatowska, el 20 del pasado abril.
El choque entre la senadora Lilly Téllez y el vocero presidencial – responsable de comunicación social – de la presidencia de la República, Jesús – Chucho – Martínez Cuevas, motivó que el señor presidente de la República pidiera a sus adversarios políticos que no se incurra en violencia verbal ni física… ¡Me quedé con la boca abierta y los ojos cuadrados!
Y, siguió (utilizó esa confrontación como justificación para no asistir a ese evento,pues)… La oposición desea provocar un episodio donde el propio presidente resulte agredido. (Y amplió): desde su movimiento no se busca la destrucción de sus adversarios, únicamente derrotarlos…No odiamos nosotros; somos adversario, no somos enemigos; adversario a vencer, no a destruir…
Y como su pecho no es bodega expresó su arrepentimiento por algunos nombramientos durante su sexenio para integrarse al gobierno, entre ellos los de los senadores Lilly Téllez y Germán Martínez Cázares – resultado senador electo, fue designado director General del IMSS -, el de la ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Margarita Ríos Farjat – al inicio de su administración la designó Jefe del Servicio de Administración Tributaria – y el ministro Juan Luis González Alcántara Carrancá.
Y abundó: mi hijo Jesús me preguntó si he cometido errores como presidente de la República y mi respuesta fue: ¡Muchos!¡Algunos de ellos con gente que recomendé y que después traicionaron el movimiento! Estas traiciones son parte del noble oficio de la política ante políticos que no tienen convicciones ni principios…entonces primero debe uno actuar de buena fe; segundo, hay que respetar las opiniones y las libertades y, tercero, tener paciencia, prudencia, pero no alarmarse…Imagínese cuántas traiciones en los procesos de transformación.(Cierto, desde siempre, todo el mundo no sería lo que es sin las traiciones).
Ahora bien, por partes: acudí al diccionario Larousse: Traición: delito que se comete contra la patria por los ciudadanos, o contra la disciplina por los militares, al servir al enemigo. Delito que se comete quebrantando la fidelidad que se debe guardar. La cometida contra la persona del soberano o contra el honor, la seguridad y la independencia del Estado.
El señor Andrés Manuel López Obrador no es la patria. Es presidente de una República democrática; es el titular del Ejecutivo Federal y está sujeto a un marco de leyes contendido en nuestra Constitución Política y equilibrado con y por la actuación de los otros poderes de la Unión: Legislativo y Judicial que, teóricamente, sirven de contrapeso.
Igualmente, el señor Andrés Manuel López Obrador no es soberano. México, no es monarquía, y menos constitucional, como Inglaterra, o como el rey de España. Es el comandante supremo del Ejército Nacional y eso, ¿le posibilitó considerarse un Nabucodonosor u otro Senaquerib, mesopotámicos?
Entonces no hubo traición. Lo que tal vez sucedió fue que en cada una de las personas hubo una serie de reflexiones y valoraciones del actuar personal y determinaron rectificar y fortalecer su convicción o ser congruente con su ideología y la circunstancia del momento y función=responsabilidad.
Entonces fueron infieles. Tal vez, pero eso es más aplicable a religiones. Según el Larousse: que no profesa la fe que uno tiene por verdadera. Falto de fidelidad; desleal. Desconozco si el señor Andrés Manuel López Obrador sea ministro de algún culto religioso o si él se haya considerado Ayatola de la Chontalpa o Lacandonia o algún Arcipreste de determinado dogma o si las 4T sea una religión o él sea el supremo sacerdote de la 4T o la reencarnación deo Huichilopostli o Kukulkan o Sume, brasileño.
Llegamos al terreno de la lealtad. El Larousse dice: cumplimiento de las leyes de la fidelidad y el honor. Legalidad. Verdad. Realidad. Y ¿Qué es fidelidad? Lealtad. Exactitud en la ejecución de una cosa-orden.
Varios consultores de la opinión pública-encuestólogos, afirman que el mostrar deslealtad – partidistamente hablando – es indicador de inteligencia y con eso de que ya muy pocos políticos tienen ideología, pues…los chapulineos están a la orden del día.
Y si a esas vamos, el señor Andrés Manuel López Obrador, se está atragantando…él llamó a engrosar su movimiento a puros desleales, empezando por él mismo y si se desea señalar espacio por espacio, puesto por puesto y persona por persona.
Cierto, lo dice él mismo…Eran necesarios para sumar voluntades.
Así que: ¿Cuál ideología? Llegar al poder por el poder mismo. Prometer y prometer…Ya en el poder…¡Ya veremos!
Terminó: Se sabe el Niño Chiquito, chiqueado: todo se le perdona.
Se atraganta con sus propias palabras: no incurrir en violencia verbal, ni física. (Y llamó) …a mantener el amor al prójimo. Yo no quiero que se agreda o que se humille a nadie…desde nuestro movimiento político no se busca la destrucción de los adversarios; únicamente derrotarlos; no odiamos nosotros; somos adversarios, no somos enemigos, adversarios a vencer.
Es decir, nadie tiene el derecho, salvo él, de usar palabras violentas; nadie, a actuar con saña verbal; nadie, de agredir continua y constantemente, de incitar a la agresión, a la violencia a la confrontación. ¿O sus palabras en las llamadas Mañaneras, son oraciones, jaculatorias o fórmulas para…unir, para cohesionar, para construir la unidad y no la confrontación, ni el enfrentamiento?
Sucede lo mismo como la manifestación, la toma de la calle… ¿esas estrategias-tácticas son únicamente suyas, de su movimiento, de su propiedad, son su derecho?
Todas sus mentiras son ejemplo de mitomanías y de su patológica y poligonal personalidad.
¿Y para saber cuál personalidad asume en ese momento?























