La pregunta, de entrada, suena elemental y de respuesta obvia. Pero el asunto puede ir mas allá de lo obvio. Por lo pronto van algunas consideraciones previas. Preguntémonos ¿para qué sirve un Hospital?, Fácil, para atender y corregir alteraciones y lesiones de quienes solicitan sus servicios, mismos que deben ofrecerse con calidad, eficiencia y oportunidad. De igual manera ¿Cuál es la función de un taller mecánico?, igual, resolver con eficiencia y honestidad las fallas de un automóvil, sin engañar y procurando la satisfacción del cliente. Así podemos citar múltiples ejemplos; restaurantes, periódicos, cines, tiendas departamentales, etc. Lo primordial es cumplir con lo que se ofrece con honestidad y eficiencia. Nada mas… pero también nada menos.
¿Que hacer cuando, por la razón que sea, no se puede o no se desea cumplir lo que se debería de cumplir?. Ateniéndose a la más elemental lógica se debe abandonar esa función y dejarla a quien quiera o pueda desempeñarla. Un hospital que no cura, un taller que no compone y periódico que miente no son una alternativa aceptable.
Desde hace cuando menos tres sexenios el deporte de moda ha sido hablar mal del Gobierno de la República; en México hay absoluta libertad para hablar mal del C Presidente. Se le puede criticar, ridiculizar, inventarle defectos o de plano llegar al insulto personal, que es lo que hacen un conocido diario nacional y una revista semanal “carroñera” junto con su agencia noticiosa, que por cierto surte de “noticias” a cuando menos un periódico local. Pero no existe valentía alguna cuando se insulta al titular del poder Ejecutivo; es una actitud de cobardes, pues saben perfectamente que nada les va a pasar.
Muchos medios y no pocos periodistas, básicamente los falsos izquierdistas, los gacetilleros al servicio de AMLO y de ese esperpento bautizado como “MORENA”, han hecho de la mentira y de los insultos a Calderón, al PAN, al PRI y ahora a Peña Nieto su lucrativo “modus vivendi”. Nada de lo que hacia Calderón era aceptable, ahora, nada de lo que haga o deje de hacer Peña Nieto es bueno. Para esos gacetilleros, con el corazón supuestamente a la izquierda pero con la bolsa bien colocada a la derecha, solo lo que haga el Mesías de Macuspana es correcto. Ejemplo palpable; la defensa y justificación que han hecho del vandalismo del 1 de diciembre y la sarta de tonterías que han rebuznado sobre el incidente de la Torre de Pemex.
Hace un par de años a un conocido diario de Cd. Juárez le agredieron a un par de fotógrafos. Ellos pensaron que fue culpa del crimen organizado y publicaron un editorial con el nombre de “¿Qué quieren de nosotros? . Dictado por el miedo, o por la conveniencia o vaya uno a saber por que, pidió a los delincuentes: “Como trabajadores de la información queremos que nos expliquen qué es lo que quieren de nosotros, qué es lo que pretenden que publiquemos o dejemos de publicar, para saber a qué atenernos”.
Este editorial provocó un alud de comentarios, muchos de apoyo, otros no tanto, y algunos sabiamente críticos. Transcribo, por su sencilla sensatez, un comentario de un anónimo lector de un blog noticioso: “Prensa Cobarde, dedíquense a otra cosa. No he visto ninguna manifestación de policías o militares por las agresiones en las que han caído muertos decenas de sus compañeros, en defensa de la sociedad. Para los muertos en cumplimiento de su deber, claudicar al estado de derecho, nunca fue una opción válida ni posible. Es bien sabido que la “libertad de expresión” nada tiene que ver con las canonjias que goza la elite de empresarios de la comunicación en México. Simplemente buscan presionar al gobierno que con su lucha frontal ha puesto en evidencia la profunda corrupción social de la Nación, de la cual no salimos limpios ningún sector de la sociedad mexicana, y menos los empresarios de la comunicación enriquecidos con el erario vía las contrataciones publicitarias y gozando en exclusiva de un bien de dominio público. A diferentes niveles todos somos corresponsables del auge de la delincuencia organizada. ¿Por qué le preguntan al Narco a quien hay que obedecer y gozan de bienes y concesiones que el Estado Mexicano les ha otorgado, traidores?” Hasta aquí la transcripción.
Nadie esta obligado a lo imposible. Si una empresa periodística que pretende ser honesta y objetiva considera que no puede ejercer su función con veracidad y no desea terminar como un periódico al servicio de una determinada facción, mejor que baje la cortina. Ahora, si lo que se busca es solo dinero, del origen que sea, no hay problema, puede abandonar todo atisbo e intento de objetividad y convertirse en otro medio faccioso. Total, no será el único.
























