Delineados los campos que entran a la recta final por la candidatura a la presidencia de la República, es tiempo de que los posibles candidatos dejen de hablar de generalidades y usar slogan y campañas publicitarias. Es tiempo ya de que se empiece a hablar de programas específicos, que digan lo que buscan para México en materia de seguridad, educación, de empleo. Es tiempo de darle a la ciudadanía en qué pensar para decidir sobre el próximo presidente de la República.
En el PRI hay dos posiciones hasta ahorita: la de Manlio Fabio Beltrones, que hizo suya la propuesta de liberalizar el sistema de reelección de legisladores, candidatos independientes y muchos otros esquemas que ya han sido propuestos en varias ocasiones.

Ya pasó en el Senado y la minuta fue enviada al Congreso y ahí se dice que por sugerencia de Enrique Peña Nieto, el liderazgo de la cámara de diputados la bloqueó y lo detuvo. Prevaleció el no cambio. En su fundación Colosio se creó la Comisión Nacional redactora para la Plataforma Electoral 2012-2018. En la estructura de la comisión las posiciones están definidas y aunque ya se decidió al formato de los tiempos y modalidades de su campaña política, que será abierta, se tendrá la definición de lo que es Nuevo PRI.

En el lado del PAN ha habido un destape – Cordero -, mas se dio una serie de escaramuzas internas entre los miembros del gabinete y los que se fueron por la libre: Santiago Creel, Josefina Vázquez, Emilio González hicieron planteamientos generales, buscando el apoyo de las bases albiazules, pero sin delinear un programa de acción que pudiera ser la base para evaluar su posible acceso a la presidencia de la República. Josefina Vázquez tiene una posición – compartida por Santiago Creel -: El presidente de la República no debe nombrar a su sucesor. Por otro lado Ernesto Cordero – todos saben que es el Delfín del presidente de la República – habla de la macroeconomía como si fuera obra suya; lo cierto es que quien la equilibró fue Ernesto Zedillo Ponce de León y por Francisco Gil, su secretario de Hacienda; después llegó Cartens Cartens y finalmente Cordero. Debe tenerse en cuenta que una macroeconomía fuerte no llega directamente a los ciudadanos como la microeconomía y es a esta la que no se ha podido promover y llevarla a un grado aceptable en el bolsillo de los ciudadanos.

Del lado del PRD la situación ha  sido también predecible. López Obrador y Marcelo Ebrard tratan de llevar agua a su molino, pero carecen de plataforma real. Están siguiendo el discurso de insurgencia que ha venido manejando López Obrador como una posición radical y Marcelo moviéndose un poco hacia el centro tratando de atraer a las clases medias, sabiendo por un lado que la izquierda dividida no puede ganar y por otro lado la izquierda no puede ganar sin el voto centrista de la Clase Media. La lucha en el PRD es más complicada porque muy difícilmente se unirán las tribus y es imposible que el caudillismo de López Obrador se acabe.  Y Ebrard no se decide a romper con el caudillo.

Los que dirigen las campañas deben darse cuenta que no pueden seguir con generalidades ni reviviendo las bufaladas a favor de un candidato, sino que debe haber un tratamiento, en lenguaje político, de un posible cambio en la forma de gobernar este país… Ya no es suficiente dar razones ideológicas, se necesita algo más concreto porque la gente empieza a decir que está bien de discursos interesantes, pero ¿En concreto, qué? (Ideas centrales tomadas de colaboración de Jaime Castrejón Diez. Publicada en EL FINANCIERO.26-09-11)

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