De un tiempo a esta parte se ha colocado en la agenda nacional un tema que por sí mismo carece de sustento: Los gobiernos de coalición. En otras palabras que los candidatos-partidos perdedores en la elección presidencial se reúnan con el candidato electo y acuerden, negocien un gobierno-administración. Este asunto es difundido, comentado, no analizado por todos los medios de información, comunicación y comentario en todos el país.

Con los justificantes  a los que le falta sustento político social como el que el candidato electo lo será sin alcanzar la mitad más uno de los votos válidos y/o recibidos, por lo que carecerá de legitimidad social, aunque sí tendrá legalidad y que al ser electo por la minoría más grande carecerá de gobernabilidad y necesitará la actuación de los partidos perdedores, lanzan al ruedo político esta falacia, olvidando los axiomas de la democracia: Un voto hace la diferencia, todos los votos cuentan y las minorías deben aceptar la decisión de la mayoría. Así es.

Es inaceptable que quienes se sienten perdedores estén proponiendo este formato para burlar el voto ciudadano, la legítima soberanía  del pueblo y propongan una forma de burlar la ley con el acuerdo de los perdedores. En este caso ¿Para qué las elecciones? Mejor poner en práctica la recomendación del legendario y anecdótico Meme Garza: Reunirse los líderes de los partidos, acordar la distribución  de las cuotas del poder-gobierno-administración para cada partido y asunto resuelto. ¡Para qué tanto brinco estando el suelo tan parejo!

Quienes proponen y respaldan este sofisma político tratan de alcanzar una parte del poder pues se repartirían el gobierno con cuotas de poder y como difícilmente lograrían algo, esperan convencer a los tontos para tener una mínima porción.

El gobierno de coalición no es la solución a la frialdad, separación, distanciamiento entre sociedad y partidos y la no representatividad de los partidos políticos, pero estos sí proponen continuar con el monopolio del acceso al poder y del poder.

La solución a estas negativas características actuales son mayor promoción partidista, mayor difusión partidista, mayor acercamiento partidista, menos marketing, la Segunda Vuelta Electoral – en el caso de que ninguno de los candidatos alcance el 50% más 1 de los votos recibidos, que los dos candidatos con la mayor cantidad-porcentaje de votos realicen otra campaña política para conseguir la ratificación  de la decisión electoral de los ciudadanos  y el triunfador sería el vencedor y candidato electo (habría más gasto, ciertamente, pero más legitimidad), las llamadas figuras de la democracia participativa: Plebiscito, referéndum, ciudadanos independientes, ratificación de mandato y la consulta ciudadana, mas los señores diputados no aceptaron ni la segunda vuelta ni la ratificación de mandato y todas las otras figuras están en discusión, pero será muy difícil que los partidos suelten el poder y sus beneficios.

El gobierno de  coalición no es la solución; es un acuerdo para violar la voluntad  y soberanía ciudadanas.