Michoacán se encuentra en plena campaña electoral, y un ejercicio interesante es observar el progresivo cambio de algunos “columnistas”, “opinadores” o simples aporreadores del teclado que paulatinamente van matizando sus “firmes” convicciones polÃticas, dada la imposibilidad de predecir, sin posibilidad de error, quien resultará triunfador en la actual contienda electoral.
Lo anterior me hizo recordar lo que leÃ, ya hace muchos años, en una ya para entonces amarillenta revista; un interesante y aleccionador relato sobre un episodio histórico que retrata fielmente el funcionamiento de determinada prensa frente al poder polÃtico y militar. Es la descripción de un camaleónico mecanismo de supervivencia frente al poderoso en turno. El mencionado articulo relataba la rápida mudanza en las opiniones del diario El Monitor, popular periódico francés de la época de Napoleón I. El asunto es fascinante si se analiza el cambiante contenido de los titulares. Dada su absoluta vigencia lo comparto con los lectores.
Como casi todo mundo sabe, al ser derrotado Napoleón I la primera vez, en 1814 (no la definitiva, en Waterloo), fue desterrado a la isla de Elba. Pero una cosa es que estuviera desterrado y otra que careciera completamente de poder e influencias. Napoleón escapó de la isla de Elba y desembarcó en el continente, en tierra francesa; su avance fue arrollador dado que contaba aún con numerosos seguidores e incluso varias de las tropas enviadas a contenerlo se le unieron en su marcha sobre ParÃs. La evolución de los titulares del diario Monitor es una muestra de la calidad y firmeza de las convicciones polÃticas del periodismo.
El 9 de marzo de 1815 el titular decÃa: “El monstruo escapó de su destierro”. Nótese, no era calificado como Emperador, ni siquiera como Bonaparte, era “el monstruo”.
El 10 de marzo: “El ogro corso ha desembarcado en Cabo San Juan”
El 11 de marzo: “El tigre se ha mostrado en el terreno. Las tropas avanzan para detener por todos lados su progreso. Asà concluirá su aventura miserable llegando a ser un vagabundo entre las montañas”.
El 12 de marzo: “El monstruo actualmente ha avanzado por Grenoble”
El 13 de marzo los adjetivos cambian, ya no es monstruo ni ogro: “El tirano está ahora en Lyon, cunde el temor en las calles por su aparición”.
Unos cuantos dÃas después, el 18 de marzo: “El usurpador se ha aventurado a acercarse, está a 60 horas de marcha de la capital”
Un dia después, el 19 de marzo ya no es usurpador: “Bonaparte avanza con marcha forzada, pero es imposible que él pueda alcanzar ParÃs”.
El 20 de marzo las cosas siguen cambiando: “Napoleón llegará a los muros de ParÃs mañana”.
Un dia después, el 21 de marzo el titular es escueto y definitivamente con otro tono: “El Emperador está en Fontainebleau”
Y el 22 de marzo: “La tarde de ayer, Su Majestad El Emperador hizo su entrada pública y llegó a las Tullerias. Nada puede exceder a la alegrÃa universal. ¡Viva el Imperio!”
Como podemos ver, en casi doscientos años cierto tipo de periodismo poco o nada a ha cambiado. Alaba y sirve al poderoso, no importa el color que sea.
En sentido inverso al episodio napoleónico, nos encontramos el caso relativamente reciente de España, con el tratamiento periodÃstico a Francisco Franco, personaje que recibió el mismo trato que Napoleón, solo que al revés.
No se ocupa ser muy viejo para recordar el trato que recibÃa Franco en los periódicos de la España de los sesentas. Su Excelencia el Jefe de Estado, el GeneralÃsimo Don Francisco Franco. Asà de largo el titulo en prácticamente todos los periódicos y documentos oficiales de España. A su muerte los diarios cabeceaban: “Un Hombre único, providencial e irrepetible”.
Pero nada es eterno, en pocos años los mismos periódicos que antes lo alababan comenzaban a referirse a el como “El anterior jefe de estado”, “El General Franco”, o simplemente “Franco”.
Ya en los años noventas, desaparecida toda posibilidad de un golpe de estado con su consecuente regreso al pasado los diarios, al referirse a Franco escriben: El tirano, o El dictador, y al hablar de su periodo lo califican como “La dictadura franquista”
Ya en el siglo XXI, con la valentÃa que da la lejanÃa histórica, estos periódicos, al referirse a Franco, le describen como “El genocida” o “El asesino”, según el humor del editorialista
Si por un imposible milagro resucitara Franco y repitiera lo que hizo en 1936 estoy seguro que estos “periodistas” actuarÃan igual que sus sÃmiles de la Francia Napoleónica, al más genuino estilo de esa lÃnea periodÃstica.
Asà es que, estemos atentos a las mudanzas ideológicas de varios “periodistas”. Veremos a aguerridos filoperredistas devenir a convencidos panistas… o priÃstas, les dará igual.
Alejandro Vázquez Cárdenas
[email protected]
























