Ante una clase política enfrentada por defender sus propios intereses y su falta de liderazgo, los rígidos planes de austeridad adoptados tras la Gran Recesión y  Crisis del 2000-2009, acrecentaron los estallidos sociales en los últimos años: Francia en 2008, la primavera árabe, los disturbios en Londres, los paros técnicos en Grecia, el movimiento estudiantil de la juventud  chileno de este año, el movimiento de los indignados por un cambio global este fin de semana en cerca de 950 ciudades de 82 países.

Los indignados reclaman un profundo cambio de sistema; consideran que los políticos están en manos de los banqueros, que la democracia actual no funciona, por lo que precisa urgentemente de una revisión porque las recetas aplicadas no han dado el resultado que resuelva de raíz el problema, como por ejemplo, la reforma financiera Dodd-Frank en los Estados Unidos, ni los nuevos requisitos de Basilea o el propio USB consiguieron evitar que el banco suizo fuera víctima de las acciones descontroladas  de Kweku Adoboli, un trader de renta variable, que provocó pérdidas por el valor de dos mil millones de dólares a la entidad financiera o que, nuevamente la banca y Grecia sean objetos de un nuevo rescate. Como dice el refrán “La letra con sangre entra” y tanto la clase política como los sistemas financieros parecen estar esperando un verdadero colapso del sistema para aprender la lección.

Aplicar tijera a los principales programas que son parte del estado de Bienestar – salud, educación, y pensiones, que en la Unión Europea representan un porcentaje significativo del presupuesto, del gasto público -, es la fórmula que están aplicando los líderes sociales-políticos.-gobiernos de Grecia, España, Irlanda, Italia, Portugal y Reino Unido para tratar de contener la crisis de deuda soberana y que ya se aplican desde hace su buen tiempo en nuestro país, con el vestido de la austeridad neoliberal, para que el estado-gobierno sea más delgado, menos obeso y más eficiente.

Luis Téllez, presidente de la Bolsa Mexicana de Valores afirma “los gobiernos están aplicando políticas restrictivas, aun sin haber consolidado la recuperación de la crisis  del 2008; todo esto indica que existe una amplia, una gran posibilidad de una franca, libre caída en la actividad económica de la Unión Europea y de los Estados Unidos, Aunque se hubiera actuado a tiempo se hubiera pagado costos económicos y sociales. Como no se hizo, estos costos serán mayores y, probablemente, tendrán impacto global negativo”

El peligro ya no es “el choque de civilizaciones”, que planteó Samuel Huntington en 1993, sino la creciente desigualdad   en los ingresos  y la cambiante situación de la Clase Media y que, en cierta medida obligó al secretario de las Naciones Unidas, a recomendar a todos los gobiernos … “ESCUCHAR A LOS INDIGNADOS ”.

Y el señor Secretario General de la ONU tiene razón: ellos son, en este momento, los que levantan la voz y unen la palabra a la acción para manifestar la desigualdad que los tiene en esa situación y que, lamentablemente,  caracteriza al neoliberalismo.