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Un lunático es un hombre que padece de variaciones temperamentales o que sufre constantes y repentinos cambios de ánimo. Ya en marzo de 2006 se dudaba de la salud mental del entonces presidente de la república. El Vaticano filtró un documento en 2008, que se refería a la boda religiosa entre el ex presidente Vicente Fox y Marta Sahagún. El informe advierte que el ex presidente padece “serios trastornos de personalidad” (expediente No. C.S. 50/01 publicado entonces por Reporte Índigo). No se necesita tener documentos clasificados o ser un psicólogo para darse cuenta del desequilibrio mental del ex presidente. El mismo, en entrevista que otorgó a la Agencia EFE en octubre del 2006 se auto denominaba tonto e irresponsable: “Ya hoy hablo libre… ya digo cualquier tontería… ya no importa… ya total, yo ya me voy”.


Vicente Fox nos ha heredado, cientos y cientos de frases infames que quedarán para la posteridad, sumergidas en el caño de la historia nacional. Ayer nos regaló otra perla negra de sabiduría. Bajo el argumento de que “la violencia genera más violencia”, el ex presidente Vicente Fox, propuso alcanzar un cese al fuego con el narcotráfico por medio de los oficios de una comisión para poner fin al problema de la inseguridad y narcoviolencia que priva en el país. “Negociar no es la palabra correcta”, dijo Fox durante su participación en el Instituto Cato de Washington, para hablar de la legalización del uso de las drogas como estrategia para acabar con el problema del trasiego de las drogas en México.

El problema no es la propuesta, que se nota, la dice sin pensar y de bote pronto. Da como ejemplo a Colombia, país en el que la amnistía fue un fracaso, no funcionó. ¿Para quién quiere la amnistía Fox? ¿Para el “Chapo” Guzmán que se fugó el 19 de enero del 2001 del penal de “máxima seguridad” de Puente Grande, Jalisco? El capo llevaba nueve años preso y escapó a 50 días de que Vicente Fox asumiera la presidencia. Parece que a Fox se le olvidó, que justo durante su sexenio se favoreció a un solo cartel, el de Sinaloa, con lo que los demás comenzaron la escisión, la pugna y de allí se desató la cruenta guerra que hoy padecemos.

“Hay que regresar al Ejército a sus cuarteles… la violencia genera más violencia”, sentenció el olvidadizo ex presidente. También, en un lapsus brutus, se le borró de la memoria a Vicente Fox, que fue durante su sexenio de 2000 a 2006, cuando se utilizaron las fuerzas castrenses en lugar de las civiles y se dio la militarización de la Procuraduría General de la República y de la Secretaría de Seguridad Pública, al final, con el liderazgo del tan cuestionado Genaro García Luna. Contrario a lo que como candidato prometió, de que era necesario retirar de la policía y de las instituciones de inteligencia a miembros de las fuerzas armadas, a la hora de conformar su gabinete, nombró a un general en activo como Procurador General de la República, Rafael Macedo de la Concha, que antes se había desempeñado como Procurador de Justicia Militar durante el sexenio del priísta Ernesto Zedillo Ponce de León.

Fue, precisamente durante su sexenio, que el gasto público federal se concentró más en las fuerzas armadas, y mucho menos en las fuerzas civiles, debilitando el contrapeso institucional y por ende, abonando a la fragilidad democrática de México. Con Fox, se incrementaron militares (activos o en retiro) en espacios y deberes públicos que correspondían a civiles, sobre todo, al frente de los cuerpos policiacos. Con esto, se sobrepasó la delgada línea roja del autoritarismo militar, más, cuando no hay fronteras legales establecidas sobre la participación de las fuerzas armadas en las tareas de la seguridad pública. El impacto de este proceso es evidente, las milicias no han podido mitigar el narcotrafico, ni tampoco a la violencia que viene implícita con este grave fenómeno social, que ha cobrado al menos 50 mil muertos en el sexenio de Felipe Calderón. Quién por cierto, continuó e incrementó la estrategia del propio Vicente Fox.

Ahora el guanajuatense pretende lavarse las manos y hacerse el tonto, manifestando propuestas que en su labor como mandatario nacional, ni siquiera le pasaron por la mente. Fractura al panismo, atacando coyunturalmente a Felipe Calderón y a su estrategia de combatir al crimen organizado, cuando él mismo, en sus actos pasados, propició las bases del caótico escenario en el que vivimos actualmente. Y me pregunto ¿dónde está su candidato al que apoyó contra Felipe Calderón en 2006? Me refiero a Santiago Creel, ex Secretario de Gobernación, encargado de toda la política interna de su sexenio como presidente de la República. Callado, esperando los tiempos de una elección cerrada, donde el panismo elegirá a su candidato presidencial. ¿Dónde está la que fue su Secretaria de Desarrollo Social? Me refiero a Josefina Vázquez Mota, que al igual que Creel, no quieren, ni pretenden recordar u opinar de quién les dio la oportunidad política de sus vidas, al lunático de Vicente Fox.
Este es el escenario para el panismo frente al 2012, cuando un ex presidente nacional del partido muy cercano a Vicente Fox, me refiero a Manuel Espino, fue expulsado por los calderonistas. Un millón ochocientos mil panistas afiliados, que podrán votar en la elección interna para elegir a su candidato, tendrán de dos sopas: la de Vicente Fox y sus mentiras, con sus candidatos Creel y Vázquez Mota, o la de Felipe Calderón y su genocidio indirecto, continuado por su gris y apático candidato, Ernesto Cordero. Triste y bipolar realidad azul. Votar por el lunático de Fox o por el pragmático de Calderón.
El Poder de las Ideas:

Felicidades al Ing. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano por la obtención de la Medalla Belisario Domínguez. Enhorabuena, y esperando que su discurso de aceptación sea estremecedor.

Politólogo con estudios en el Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey. Consultor Político. Director General de Gurú Político. Colaborador de SinEmbargo.MX. Consejero Ciudadano del Ombudsgay y del Observatorio Mexicano de la Homofobia (OMHO). Twitter: @ElGuruPolitico