Etelberto Cruz Loeza.

                El asunto del llamado plagio de tesis para optar por el grado de licenciatura en la profesión de Licenciado en Derecho de la actual ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación Yazmín Esquivel Mossa apenas está, realmente iniciando para la toma de decisiones o de la gran decisión.

                Por principios de cuentas, primero se hizo el escándalo, después se dieron opiniones, poco después, declaraciones de asociaciones de abogados, mas ni las autoridades de la UNAM, ni la secretaría de educación se han manifestado oficialmente, pero, ahora sí, el asunto está tomando la dirección que debe ser:

                La rectoría de la UNAM – actuación del rector -, en base al juicio escrito de la facultad  universitaria o unidad administrativa y escolar que expidió el título, que señaló la existencia de un 90% de coincidencias, citó a la Ministra Esquivel y ella se presentó – derecho de audiencia – el pasado viernes 27 de enero y de sus aseveraciones y pruebas, así como de las declaraciones de la asesora de tesis – que ya fue cesada- y de las declaraciones  y pruebas testimoniales del  sustentante de cuyo documento recepcional se dice, se plagió  el 90% del citado documento,   el área de ética de la UNAM  dará su decisión, que por supuesto, será y debe ser así, irrebatible y congruente con la realidad de ese momento.

                Se ha dicho bastante y más que se dirá, pero lo cierto es que todos salen perdiendo, desde la UNAM, sus áreas académicas, sus requisitos para la validación y reconocimiento de estudios, sus esquemas para la titulación profesional, nuestra Suprema Corte de Justicia de la Nación – que no ha dicho nada, acaso porque no le corresponde,  pero, muy particularmente, la persona Yazmín Esquivel Mossa, porque, sin conceder, parece ser que todo su escalera profesional para acreditar los grados académicos que en su currículum detalla y acredita,  está muy endeble y carece de la solidez  profesional, y académica, que se requiere, y se necesita, para tener el respaldo académico y profesional y más parecen ser instituciones y grados académicos, “patitos” y/o de la Universidad de Santo Domingo.

                Lo que sí es evidente es que todo ese ascenso se realizó desde el poder y cubierto con el vestido de Cristo.

                La decisión que tome la UNAM – su rectoría e instituciones académicas y jurídicas – deberá ser como el cuchillo de Porcia: hacer el corte,             PERO SIN DERRAMAR UNA GOTA DE SANGRE…saldrán más que chispas.

                Lo que vaya a ser será una determinación inédita, si la lógica jurídica, la ética y el honor están presentes, e inolvidable y, acaso, servirá de ejemplo, aunque también podría ser o el parto de los Montes o mucho ruido y pocas nueces.

                Esperaremos para emitir nuestro juicio.

                Está de por medio no únicamente el nombre, honra y prez de nuestra máxima Casa de Estudios, la más importante y prestigiada del país y de   latino américa.