Etelberto Cruz Loeza.

EL DESCRÉDITO PROGRESIVO DE LAS INSTITUCIONES Y SUJETOS QUE LA HACEN POSIBLE NO PODÍA PRESAGIAR NADA BUENO. DEBILITAR LAS INSTITUCIONES, CONSOLIDAR UNA FIGURA PRRESIDENCIAL PODEROSA Y SIN CONTRAPESOS, ACUDIR A LA REPRESENTACIÓN DEL PUEBLO PARA DECIDIR CON MANO PROPIA, ASEDIAR AL PODER JUDICIAL, TODO ESTO PONE EN RIESGO A LA DEMOCRACIA. RAFAEL PÉREZ GAY,

Tomaré algunos fragmentos del libro de José Woldenberg “En defensa de la democracia”, otro fragmento del recordado discurso del Gral. Carlos Gaytán Ochoa, pronunciado el 22 de octubre de 2021.

Llaman bastante mi atención los sucesos político sociales de estos días en las repúblicas latino americanas de Brasil y de Perú: sus gobiernos anteriores fueron, son populistas:

En los dos países se efectuaron transiciones republicanas de poder Ejecutivo – la más recientes fue la brasileña; la peruana hace un poco más de tiempo.

Esas repúblicas están en efervescencia político social. Tienen actualidad y una diferencia: en Perú, el expresidente Pedro Castillo – sin gobernabilidad, sin eficiencia, sin resultados, pero sí muy popular – intentó desaparecer el Poder Legislativo y las autoridades militares y de seguridad pública, nacionales, lo depusieron, mas sus simpatizantes tienen en jaque a las instituciones y, aunque se ha procedido institucionalmente, los Castiliistas no ceden y están demando la liberación de Pedro Castillo, la realización de nuevas elecciones y están por sitiar la capital del país y creando movilizaciones, bloqueos y vandalismo.

¿Qué pasará? Necesariamente habrá o enfrentamiento entre las dos fuerzas – como resultados de las manifestaciones más de 50 muertos e incontables heridos, interrupciones en la vida social y en las actividades económicas – o contención o disuasión y acuerdo – en lo posible – o actuación de la fuerza pública (policías y militares), que sería calificada como represión.

Para los Castiliistas=populistas las movilizaciones son derecho suyo, estrategias y tácticas de su propiedad, únicamente suyas. La ley, el Derecho, el Estado de Derecho no existen. ¿Con las maravillas de la tecnología aplicada a la comunicación, qué distante está Pedro Castillo de sus alfiles, caballos, torres, peones de estas movilizaciones y acciones?

En Brasil, Jair Bolsonaro, perdió la elección constitucional; no resultó reelecto, no aceptó el resultado del proceso, sus simpatizantes, realizaron interrupciones sociales y dificultaron el uso de las principales vías terrestres y generaron caos nacional; Bolsonaro no realizó  lo que la costumbre, la tradición republicana y democrática, establecen: ser testigo-protagonista y participar en  la transición del poder Ejecutivo Federal y el cambio de la Banda Presidencial y dos días antes de la protesta de Luis Inácio Lula Da Silva, candidato triunfador en la llamada Segunda Vuelta y presidente de la República electo, y elegido , y se fue al extranjero.

Frente a los disturbios y actitudes de cerrazón de los bolsonaristas, están aplicando la Ley y el Derecho: limpiaron el cerco a Brasilia puesto por los bolsonaristas; desbloquearon las vías terrestres, desmantelaron sus campamentos y están deteniendo a los autores materiales e intelectuales de estas movilizaciones.

¿Qué pasará?

La justicia lo determinará, pero todo eso me generó algunas reflexiones y acudí al texto de Woldenberg y al discurso del Gral. Carlos Gaytán Ochoa.

La democracia es un régimen de gobierno que aspira a ofrecer un cauce de resolución a la convivencia y competencia de las diferentes corrientes políticas ideológicas que tienen asiento en una sociedad determinada, en nuestro caso plural y diversa. Estas son características y virtudes intransferibles – y lo que los regímenes autoritarios, dictatoriales, totalitarios y teocráticos intentan lo contrario: erradicar la diversidad, puesto que suponen una única forma de pensar, un solo ideario, una única organización:  únicos portadores del bien y de la verdad.

La democracia ofrece una fórmula para resolver  la coexistencia pacífica de la diversidad – con la creación y operatividad de, y a través de, los organismos sociales llamados partidos políticos como escaleras–autopistas para llegar al poder representativo –  y otra para la sustitución de los gobernantes sin el costoso expediente de la sangre – la Ley, el Derecho, la Constitución y las instituciones autónomas -, pero las democracias no son paraísos terrenales, sino apenas un arreglo institucional que porta consigo infinidad de problemas que le son connaturales.

La democracia hace inteligible el desencanto contemporáneo, pero lo traduce en exigencia y si el gobierno no satisface esa exigencia, éste se convierte en desencanto y se cambia en motor de diversas transformaciones que construyen un régimen laberíntico lleno de pesos y contrapesos.

Todas las democracias albergan a demagogos en potencia y, de vez en cuando, algunos de ellos hacen vibrar al público, pero es labor de los partidos actuar como cedazos, dado que su principal labor es ser guardianes–guarda templos – de la democracia.

Son los partidos el principal organismo social que debe detener la irrupción de líderes autoritarios, pero lo que buscan algunos paridos – urgidos de votos, es eso -, líderes que arrastren y les den votos, conserven su registro y espacios de poder, pero están los medios de comunicación y las opiniones autónomas, libres, diversas y plurales para señalarlos y evitar su crecimiento.

El Gral. Carlos Gaytán Ochoa afirmó: no podemos soslayar que el hoy titular del Ejecutivo, ha sido empoderado legal y legítimamente…es también una verdad inocultable, que los frágiles mecanismos de contrapeso existentes, han permitido un fortalecimiento del Ejecutivo, que viene propiciando decisiones estratégicas que no han convencido a todos, para decirlo con suavidad.

   Nuestra sociedad renovará sus poderes Ejecutivo y Legislativo el 2024, ¿Cómo actuará el Ejército – estratégicamente es dueño de todo – y Guardia, Nacionales?