Etelberto Cruz Loeza.

                El pasado 6 del presente, el presidente de la Unión Americana Joe Biden presidió ceremonia cívica en las instalaciones del Capitolio e hizo la entrega de medallas y reconocimientos a personal de seguridad y de policía del Capitolio– que conservaban su vida  e realizó entrega de medallas de Honor Ciudadano a los fallecidos en esa asonada –  que enfrentó y contuvo  las huestes de Donald Trump el intento de bloqueo de validación  de la elección constitucional 2020 mediante la cual él, Joe Biden,  candidato del Partido Demócrata, resultó triunfador y   que estaba realizando, en ese momento en  el senado norteamericano.

                El frustrado evento, que fue alentado y alimentado por el aun presidente Donald Trump, fue un acto inédito, de película.

Y lo que afirmo está documentado y testificado, incluso por la hija de Donald Trump.

Sobre ese evento, estos son mis juicios:

El hecho provocó que las instituciones republicanas norteamericanas – senado de la República, Cámara de Representantes, Departamento de Justicia y la nueva administración, por separado realizaran investigaciones, por medio de Comisiones.

Y es la Comisión del Senado de la República, después de varias citaciones a testigos y protagonistas y declaraciones de testigos y análisis de videos y celulares, llegó a varias conclusiones, que en un denso informe concluyen que Donald Trump es culpable y podría ser inculpado de cinco cargos propusieron que, entre otras cosas, lo pueden llevar a prisión y hasta ser declarado traidor a la patria, porque entre otras cosas, sustrajo determinada cantidad – 23 – de cajas con documentos secretos que pudieron y/o pusieron en riesgo/peligro la seguridad de la Unión Americana. Esto es, por un lado.

Por otro, y como complemento: Donald Trump está siendo investigado por el departamento de Tesoro – Hacienda  – y está en riesgo, también, por llegar a prisión, por evasión de impuestos y por confabulación-complot para impedir la actuación de la justicia y mentir declarando en todas sus empresas en 0 – ceros -, hecho posible, pero en toda la red de sus corporativos – turísticos, campos de golf, estaciones de radio y televisión  y demás – es sumamente difícil  demostrar y comprobar el 0 ganancias-pérdidas.

Donald Trump hombre de enorme y cuantioso poder económico entiende bastante de administración gerencial de empresas, pero muy poco de política política y jugó con el poder como si la política fuera un juego de niños y no es así: en política existen reglas, intereses, instituciones y protagonistas.

A Trump, posiblemente, se le aplicará el esquema judicial de Al Capone.

 bastante semejante   a Jair Bolsonaro: sembró odio, rencores y  generó enfrentamientos sociales; el resultado le fue adverso y,  si no alentó a sus simpatizantes quienes por días bloquearon vías de todo el país y realizaron vandalismo, sí se negó a  aceptar el resultado electoral y sin decir nada, dos días antes de la ceremonia de alternancia y entrega del poder, mandó al diablo las instituciones republicanas brasileñas y   se fue de Brasil y se recluyó en una ciudad de Florida,  dejando a un país y su sociedad completamente divido en porciones iguales, tal como está Estados Unidos.

Tiene razón el Maestro Fidel Ambriz Ordaz: LAS DEMOCRACIAS NO GARANTIZAN GOBIERNOS EFICIENTES, SÓLO GOBIERNOS POPULARES.

                Curiosamente, el partido Demócrata está poniendo todos los recursos legales y políticos para evitar que Donald Trump se presentes como candidato a las elecciones primarias para representar al partido Republicano en el proceso electoral presidencial inmediato.

                Y es que sus ideas hacen daño:

                La sociedad norteamericana está dividida casi al 50% para cada partido, pero ahora los jóvenes ya lo conocen y, además, y lo saben muy bien los adultos y adultos mayores que es mentiroso y que estuvo a punto de enfrentar-confrontar a los miembros de la sociedad.

                Donald Trump quiso montar un escenario de película para su interrupción de la validación política del triunfo electoral de Joe Biden.

                Supuso o alguno de sus llamados asesores le lleno la cabeza de que era posible desechar el triunfo electoral del candidato Demócrata y actuó como si fuera una asonada: únicamente detener el proceso de validación y ¡Ya!

Superficialmente todo:

No hubo planteamiento ideológico.

No tenía ninguna fuerza – ni política, ni económica, ni militar, salvo la del populacho.

Desconozco en detalle las cadenas de mando Ejecutivo, pero carecía de todo; vamos ni de película.

Por otro lado, esa pantomima de Donald Trump exhibió un hecho sumamente singular: ninguna área de lo que llaman inteligencia, desde abajo, la policiaca del Distrito de Columbia, hasta las más altas   y sofisticadas – FBI, NSA, Pentágono, CIA, etc. – tuvo conocimiento de los mensajes, las llamadas telefónicas, de las imágenes, porque nada fue fortuito o del momento…nada de nada, lo que es sumamente irregular, inédito.

Donald Trump habló personalmente con funcionarios estatales del área electoral para demandar, exigirle, que alteraran los resultados electorales. Está comprobado y dentro de las averiguaciones de las comisiones del poder Legislativo existen las declaraciones juradas de quienes fueron llamados por el aun presidente para torcer el resultado electoral, como si fuera tan fácil y simple.  Por otro, Donald Trump, hombre de medios masivos de comunicación, ignoro que el día electoral fue seguido momento a momento en todas sus fases por las televisoras locales, nacionales e internacionalmente.